lunes, 19 de octubre de 2015

POESIA: Encendidos


Cae el sol.
La arena se torna dorada y las aguas se acercan.
Una suave brisa revela la tormenta.

A lo lejos
las nubes discuten por pertenencia
y se amontonan sobre la cabeza plateada de la luna.





Corre por mi piel
una atrevida sensación de frescura
que no se detiene.

Ahí parado detrás de mi sombra estás tú,
abriendo los brazos para cercarme plena,
para  convertirme en luz,
para encender las velas de la noche

y una vez más, ser parte del paisaje, juntos.


Silvia

PENSAMIENTOS: Vos…y tus calles



Plaza Central


Allá a un costado del  límite invisible de una avenida ancha, bordeada de árboles añejos y poderosos que dividen provincia de capital, esgrimís tu potente suelo de industrias.
Aquellas que alguna vez fueron prósperas hoy levantan su cabeza, de a poco, para seguir siendo estandartes de lo que fue.

Empedradas cuadras, plenas de sombras, donde el sol se cuela para ser parte de un paisaje diverso de razas.
Museo Rosas


Tejas rojas, jardines amplios, casas bajas  personales.

Museos, quintas, estancias que guardan historias hernandianas, rosistas, aquellas en las que hoy, reposan solo recuerdos, abanicos de colores, peinetones, cartas de amor…


Museo José Hernández

Esa sos, mi ciudad. San Martín es grande, como lo fueron quienes habitaron tus tierras. Allí vivo, allí amo, allí abrazo.
Allí escribo, leo, sueño.


Deseo lo mejor para  los que están y para los que vendrán. San Martín es mi barrio, y por eso le escribo.





Silvia

martes, 13 de octubre de 2015

POEMA: Amantes


RELATO:VEINTICUATRO HORAS EN SAN NICOLAS DE LOS ARROYOS

Costanera

Esta nota debería llamarse, "24 hs en San Nicolás, la gira inolvidable..."
Invitada por el programa "Lluvia de  letras" con la conducción de Enriqueta de la Encarnaciòn Blass y Juan José Arguello, he visitado la ciudad desde el 26 de febrero de 2014 a las 13 hs hasta el 27 a la misma hora, casualmente (casualmente?).

Su gente, la amabilidad demostrada en la calle,en el Hotel Río, donde estuvimos hospedados, y también nos regocijamos con la enorme movida cultural que hay en esa ciudad tan hermosa.San Nicolás se proyecta hacia el Paraná,  dándole la cara a la cultura. Museos, Teatros, Costanera, Tour religioso, muchas actividades que enlazan la amistad entre diferentes localidades.
He sido recibida por el Sr Secretario de Cultura, Flavio Verandi en el Teatro Municipal Rafael de Aguiar, quien amablemente nos permitiò conocer esa hermosa obra, muy similar a nuestro Colòn...
Hemos recorrido la ciudad, de veredas angostas y extrema cordialidad. La Catedral, preciosa en toda su estructura y ambientación, la Basílica de la Virgen, emplazada en el margen del río.. la Casa del Acuerdo...

Basílica Ntra Sra del Rosario
Abraxas y Rocío de palabras han recorrido un nuevo camino, lo mismo, todos de mi mano y de la mano de quienes nos promocionaron en todas partes. Enriqueta es muy reconocida y por ende se encarga de promocionar a quienes van a su programa, dandole nada menos que tres horas de espacio para charlar, desarrollar su arte y además tener la posibilidad de ampliar los horizontes y conocer más gente, no solamente aquí sino en el exterior-
Para mi fue una experiencia única, y como dijo Juan Portí "un antes y un después".San Nicolás es amistad y entrega.
Seguramente esto volverá a repetirse, pero el sabor del primer encuentro no se pierde jamás.
Gracias a todos y disfruten de las fotos. El álbum está a su disposición.




En la radio


Teatro Rafael de Aguiar con el Secretario de Cultura

Palcos del teatro


Interior del teatro

Centro 

Casa del Acuerdo




Vista de la Basílica desde la costanera
Silvia 

RELATO: Crónica de un partido de domingo de sol, gritos y euforia


Un domingo espectacular de sol pleno. Poco probable eso a mitad de agosto, pero debe ser por los pedidos de la gente que tuvo la suerte de salir el fin de semana largo, que el sol calentó más de lo debido. Ideal para salir a tomar aire y por qué no acompañar a mi hijo y mi marido a la cancha a ver a su amado “Racing”.
Si bien el socio no tuvo problemas para ingresar, la acumulación de gente sobre las veredas intentando alcanzar las ventanillas era desaforada. Todos querían llegar primero para conseguir aunque sea una entrada allá arriba y no perderse un solo instante del segundo partido, esta vez  contra San Lorenzo, luego del impass del campeonato, debido a la desaparición del jefe de todos los jefes (en el fútbol hablo, claro).
Instantes después que mi marido logró llegar a la ventanilla a fuerza de empujones, apretujones y un par de codazos malintencionados ( creo que si existiera la posibilidad de embarazo en los hombres, esa era la oportunidad exacta), logró su objetivo. Con las entradas en la mano comienza la otra parte del calvario: hacer la fila separando mujeres de hombres. Me sorprendió la cantidad de féminas que estaban presentes en ese lugar, y no para acompañar hasta la puerta del estadio a sus 
maridos, novios, hermanos e hijos, sino para ingresar con el mismo ímpetu deportivo que los varones racinguistas. Claro está, que solamente ingresaban los locales, por razones ya conocidas.
Una vez arribados al portón del estadio, manos policiales femeninas inspeccionaban nuestro cuerpo, haciéndome recordar al no tan bien aceptado control anual en el ginecólogo. No soy exagerada, solo faltaba que me revisaran la ropa interior antes de entrar a ver el partido. Tal vez no ocurrió dada la importante cantidad de gente presente y el poco tiempo disponible. En la fila, tres turistas irlandesas se sorprendían ante la cantidad de gente, diciendo en un muy pronunciado español “qué quilombo!”. Luego de hacerles unas sugerencias en cuanto a la seguridad, se reunieron en el playón con sus acompañantes masculinos.
Tuve que esperar a que los muchachos llegaran a la puerta once. La fila de ellos era un tanto más larga, por ende tardaban más tiempo en una revisación poco minuciosa para prevenir ingreso de elementos non sanctos.
Les confieso que me llamó mucho la atención la cantidad de tatuajes que se exhibían . Les recuerdo que el sol estaba a pleno, eran las dos de la tarde y los chicos en cuero ostentaban abdómenes excedidos, y otros sus espaldas con enormes tatuajes de su equipo favorito. En la variedad está el gusto, decía mi abuela. A las pruebas me remito con las fotos que saqué sin permiso alguno de quienes portaban dichos tatuajes.
Mi hijo ya estaba ubicado en su lugar, y nosotros intentábamos hacer lo propio. Luego de unos minutos y de pasar por los molinetes logramos conseguir dos asientos cerca de la escalera, antes que la multitud que pugnaba por entrar, nos los robaran.
Las mujeres a quienes me gustaría describir en este contexto, estaban tanto más enfervorizadas que los hombres. Cigarrillo en mano, agitaban sus brazos entonando los cánticos tradicionales de cancha (¡cuántos saben!).
Ya en ese momento, no se podía distinguir a las femeninas de los masculinos Ambos portaban remeras idénticas y una de las formas de reconocer las diferencias era que los chicos mostraban sus pectorales con libertad.

Me senté, esperando a que salieran los jugadores.
El fervor se hacía aún más intenso y comenzó a caer sobre mí, una bandera enorme ,celeste y blanca que tapaba toda la platea. Con la misma velocidad fue recogida y ahí comenzó el partido. No interesa en este momento el detalle del mismo, sino la cantidad de cantos que aprendí, los gritos desaforados de mi compañero de la derecha, repetidos cada quince minutos , que no puedo escribir acá.
Seguí tomando fotos de tatuajes, y de paso veía el partido. Cuando faltaba un minuto, un tal Lollo hace el gol y todos vuelven al vestuario.
No voy a ahondar en detalles, ya que no conozco a ninguno de los jugadores que corrían por el campo, excepto a un tal Hauche que firmó la camiseta de mi hijo días antes, y otro de San Lorenzo que fue muy nombrado por haber jugado muy bien en el partido donde salieron campeones de no se qué cosa.

Finalmente, casi ya terminando el segundo tiempo, otro gol de Racing, gracias a Castillón, daba por terminado el encuentro. Un vaso de gaseosa tan caro como dos botellas con envase retornable que podemos comprar en el super, fue nuestro almuerzo, hasta que a las seis de la tarde pudimos ingresar al estómago un sandwichito de carne mirando la reserva ecológica.
En conclusión, el partido lo entendí porque mi marido conectó los auriculares del celular y escuché por la radio quien era el que llevaba la pelota. Me gustaron el espectáculo, los colores, la alegría del Racing ganador. Pero la verdad, la próxima lo miro por la tele…y no me pega el sol de frente durante 90 minutos. De paso me van diciendo quien lleva la pelota y repiten los goles que me pierdo de ver. Eso si, saqué dos docenas de fotos y tengo un par de videos que seguramente atesoraré, como recuerdo de un domingo de sol y lo más importante, en familia.
 Silvia


RELATO:Como los pájaros




Llevame atada a tus manos. Como aquellos once pájaros silvestres que te acompañaron en tu partida.
Llevame atada a ese manojo de libertad, la misma que proclamaste cuando decidiste partir.

Te despediste de tu flor, de aquella que creía ser la mejor, la más bella, la soberbia y engreída.
Como me gustaría estar en ese cielo, que te acompañaría eternamente.
Porque creo que estás ahí, en el cielo, ese que jamás te abandonó. El mismo que fue tu copiloto cuando llevabas sobres marrones a sus destinos.
Quién sabe cuántos mensajes habrás llevado, cuántas noticias, cuántos regalos.

No quiero nada como herencia. Solo que me ates a los hilos de tu imaginación y me remontes a ese cielo.
Quiero abrir mis alas, rozar con ellas la brisa de un día pleno de sol. Abrirlas y cerrarlas, aletear sin rumbo, donde quiera que vayas.

Quiero cerrar los ojos y despertarme en el mismo desierto que aterrizó tu avión. Ahí, donde conociste al príncipe feliz, el que siempre preguntaba.
Quiero limpiar volcanes, hacer cuentas, domesticar zorros y encender faroles. Quiero subirme a lo alto de una montaña, y jugar con el eco. Repetir una y otra vez que lo esencial es invisible a los ojos, que algunos volcanes parecen extinguidos pero hay que cuidarse de ellos…

Me gustaría conseguir una píldora para ahorrar cincuenta y cinco minutos de mi vida, y correr hacia una fuente para beber el agua cristalina.
Quiero escuchar el canto de la roldana cuando sube el balde y asoma el agua fresca en medio del desierto.
Treparía a pared, así no me alcanza la serpiente que habla, la que desaparece ante el más insignificante ruido.


Quisiera saber si el cordero se ha comido la flor, si por fin el zorro fue domesticado, si sigue solo el hombre vanidoso, si seguirá dando órdenes el rey sin súbditos…
Atame a tu manojo de pájaros. Súbeme a tu avión desvencijado y colócame tu bufanda, a veces, hace frío.
Despegá en la pista imaginada, esa misma que utilizaste cuando partiste aquel año, sin saber que jamás regresarías.

Invitame un café, en tu buhardilla de la Galería Güemes, y asomémonos por el mirador, para ver la costa de Colonia.
Contame de Consuelo, del ese amor, de esa mujer…de tu rosa, y de sus volcanes nicaragüenses, los mismos que dibujaste en el libro.
Mostrame tu medalla de honor, dibujame un sombrero, que en realidad no era.
Arranquemos juntos los baobabs, caminemos por el desierto, con agua en los bolsillos.

Olvidemos ese mes de julio, donde jamás te volvimos a ver, y embarquémonos en otro viaje, pero no por el Mediterráneo, el eterno, el que nos mantenga siempre en el aire. Vos más que nadie, sabés que caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos.

Me pregunto si habrás encontrado tu estrella, esa que te ilumine y sea propia.


Te invito a que ates mis manos a tus pájaros. Prometo no volar muy lejos. Prometo, eso sí, hacer lo que dijiste, en caso que algo suceda,dejar una nota escrita en casa que diga : Si alguna vez no vuelvo, no me llores. “ y agregaría, “Estoy con Antoine, si, el del Principito, volando en su avión, ¿viste que los sueños se cumplen?”

Silvia

viernes, 9 de octubre de 2015

PENSAMIENTOS:Compromisos y cumplimiento: algo que se está olvidando



Se está gestando un nuevo estilo de gente, la que no cumple. Recuerdo años atrás, cuando aún estaba estudiando inglés,  cierta tarde de invierno con pocas ganas, le dije a mi mamá que no quería ir, justamente ese día que tenía prueba. No solo me dijo que inmediatamente me cambiara y tomara mis cosas y vaya, sino que también me dio una breve clase sobre lo que significa el compromiso y el cumplimiento de las obligaciones.

Los niños no solamente deberían aprender qué significa “el derecho y el deber”, en las materias que se dictan al respecto, sino que también, sus padres (y no el colegio) deben enseñarles el compromiso que se asume se debe respetar.



Tomo alumnos para clases particulares de idioma, algunos concurren todo el año lectivo y otros solo cuando necesitan un apoyo especial para un examen, o repasar algún tema que no comprendieron bien en clase. Soy docente desde el año 1984, y teniendo por 1990 alrededor de cuarenta alumnos, no tenía tantos problemas como hoy, que tengo la mitad.

Los padres anotan a los chicos, con mucho entusiasmo y luego de asistir a dos  o tres clases, desaparecen. En un principio pensé que a lo mejor los aburría, que imaginaban que sería… jugar solamente, pero no. Comprendí con el tiempo que probaban. Si, probaban, si al nene o a la nena le “gustaba” la onda, el lugar, los compañeros, seguían sino, directamente desaparecían.
Obviamente, la primera clase nadie trae el dinero para pagar, aún sabiendo cual es el costo y hasta que día se abona la cuota.
Llamados telefónicos, mails, mensajes en Facebook, whatssapp, etc. No son suficientes. Como la mayoría son vecinos, opto por tocar timbre en la casa, y preguntarles el motivo de su desaparición.
“ ¿Sabés qué pasa?, el nene tiene un amiguito que va a judo/baile/taekwondo/tela/circo, etc y como ahí no tienen tarea ni que estudiar, prefiere cambiarse". Aunque muchas de estas disciplinas tengan practica intensiva, creen que no implica esfuerzo.
Aha, o sea, la ley del menor esfuerzo. Pero hay un pequeño detalle, las clases a las que asistieron las tienen que pagar, ¿o en algún momento dije que había “clases de prueba”?”
No estoy en contra de esas prácticas, sino que expreso mi molestia ante la situación de ejemplo que se plantea. Voy a una profesora, con años de experiencia, si me gusta sigo, sino desaparezco y ni le pago, total, qué me puede hacer?

Ese es el ejemplo que le damos a los chicos. El de la falta de compromiso  y cumplimiento. Y no pasa por la falta de educación de sus padres, de hecho algunos son profesionales, es decir que mis padres, que apenas fueron a la escuela primaria estaban más comprometidos que algunos otros que asistieron a facultades o tienen títulos terciarios.
Afortunadamente aún quedan aquellos que la primera clase del mes pagan, que si no lo hacen por un motivo,avisan y piden disculpas por el atraso. Pero cada vez son menos.

Mi pregunta : ¿Creen que dicto clases por placer? La respuesta en NO. Son muchos años de estudio, muchos compromisos asumidos, mucha tarea con la que cumplía rigurosamente, y además de todo eso, lo hago porque es mi trabajo y como tal debe ser remunerado. Si quisiera dar clases gratis, lo haría, pero la decisión la tomo yo. Tal vez estaría en un hogar ayudando a nenes/as que tienen problemas en la escuela, o dando clase en un centro asistencial gratuito. Tal vez algún día lo haga, por ahora no.

El compromiso no solo pasa por lo monetario. El chico tiene que saber que si se compromete, debe cumplir, que si asume el desafío de aprender, debe esforzarse. Desde asear el  cuarto, ayudar en las tareas del hogar, regar plantas, cuidar una mascota y no usarla para las vacaciones y descartarla,  no dejar luces encendidas sin sentido, cerrar una canilla que no se usa, hasta tirar la basura en un tacho y no en la calle, es una responsabilidad. No estoy diciendo que DEBEN trabajar, simplemente aprender a ser responsables.

Hace años, las pocas veces que un chico dejaba de cursar, venían los padres o en su defecto la madre sola, me avisaba los motivos y listo. Hasta más de una vez, le dije que si era un problema de dinero, lo esperaba hasta que solucione el tema, pero que no dejara de venir así no se atrasaba.
Actualmente, no haría eso, no solo porque sé que no voy a cobrar un peso, sino que tampoco se quedan, porque es más fácil desaparecer. Gente que hasta se ha mudado con libros que presté, con fotocopias de ejercicios que jamás pagaron, con cuotas de un mes o más atrasadas.
Y en pocos casos, ¡han vuelto! Por supuesto , como si nada hubiera pasado. Pero como ya los conocía, les dije que no tenía lugar. Ofendidos, perdían su tiempo en vociferar a otras colegas que no los quería atender y luego de pasado un lapso prudencial, las mismas colegas me comentaban que “habían desaparecido sin pagar”.

Aprendamos por favor a que nuestros hijos asuman compromisos. Enseñémosle dando el ejemplo. Tengo la dicha que ex alumnos son padres y mandan a sus hijos a estudiar conmigo. Tengo la dicha que mis alumnos me recuerdan con afecto, que aquellos que viajaron por el mundo, me traen algún recuerdo, me envían un mensaje a una foto o simplemente escriben una anécdota sobre un viaje donde recordaron una de las tantas sugerencias que les di cuando no recordaban alguna palabra.



Afortunadamente, esos alumnos tienen un futuro asegurado, más que por ellos mismos (y valoro su esfuerzo)  por sus padres, que se comprometieron, que tomaron la decisión y no bajaron los brazos a pesar de los malos momentos económicos.

A esa gente, le agradezco. A esa gente, la recuerdo con cariño. A los otros, los no-comprometidos, simplemente intento olvidarlos. Me gustaría decirles , si logro verlos por ahí, que le den a sus hijos el mejor de los ejemplos, el ejemplo es gratis, no tienen que pagar.

De esa manera y no de otra es como se va a engrandecer un  país. A menos que queramos seguir siendo…bueno…lo que parecemos  ser.

Silvia

miércoles, 7 de octubre de 2015

POEMA: Cuando



…”Tú y yo teníamos que simplemente amarnos,
    con todos confundidos, con hombres y mujeres,
    con la tierra que implanta y educa los claveles…”
            Pablo Neruda “Amor, cuántos caminos”

Cuando…

Cuando el olor a azahares inunde la plaza de la esquina,
ahí estaré, colmada de recuerdos.
Para darte el abrazo postergado de aquella vez,
para decirte cuánto tiempo mi voz no dijo tu nombre.
Cuando las margaritas abran sus pétalos y muestren su color,
estaré sentada frente a la fuente
para saborear el agua danzante de tu beso.

Cuando tu mano entibie la mía sin temor, cuando tu sonrisa
no se esconda detrás de los labios, allí estaré,
para acariciarte el pelo y enseñarte lo poco que vale el tiempo
y comprender lo mucho que vale la espera.
Cuando los pájaros canten nuestra canción,
estaré preparada para decirte todo lo que callé por años.

Cuando vengas a mi encuentro, sabré que estuviste presente siempre
y que cada noche que soñaba con vos, era porque me extrañabas.
Cuando las nubes formen un arco en el cielo,
sabrás que es la entrada a un nuevo mundo de sensaciones,
de risas, de miradas.

Cuando tu voz, se escuche del otro lado, sabré que estuviste
cuando  me hiciste falta, aunque ausente.
Cuando llegue el calor, estaré con la ventana abierta
para darte el último adiós antes de dejarme.


Cuando me dejes, volveré a sentir el olor a azahares en la esquina,
 pero esta vez los recuerdos serán vivos, estarán cerca, serán compartidos

Porque estaré…y estarás, y nuestra presencia será una, para siempre.

Silvia

CUENTO:El día que salieron dos lunas




El aire estaba más húmedo que de costumbre. No había muchas estrellas esa noche. Se olía a flores, de esas que salen entre las hierbas cortas en un campo sin sembrar.
Era oscuro al fondo del bosque del campo de los Suarez. Desaparecía el sol, de a poco, rogando quedarse  más.

Los animales ya estaban amuchados debajo de los caldenes fuertes del sur pampeano. Algunas lechuzas practicaban equilibrio sobre los alambres y las mulitas se escondían en las cuevas sigilosamente.

Tal vez alguna liebre estaba asomada, esperando que la oscuridad tomara su lugar y así correr entre el maíz esquivando los tiros de algún cazador principiante.

Laura estaba en su cuarto, mirando hacia afuera, sin perderse detalle de todos esos movimientos.
Se adormeció por un instante, con la cabeza entre sus manos, apoyados los codos sobre el marco de la ventana de quebracho.

Allá lejos, al oeste, como queriendo llamar la atención, vio dos lunas. La más blanca a la izquierda la enceguecía, desafiante, la otra menos luminosa se colaba entre las ramas de los álamos.

Dicen que cuando hay dos lunas los deseos se cumplen. Ahí nomás, cruzó los dedos y se animó. Pegó sus manos como implorando. De repente, una brisa tibia le rozó la cara. Abrió los ojos, miró a su alrededor.

 Todo había cambiado. Ya no estaba su muñeca rubia sobre la cama. 


Tampoco sus vestidos con volados se veían en las perchas del ropero.

Miró hacia atrás. La puerta aún permanecía cerrada. 


La abrió. Al asomarse al pasillo lo vio parado, esbelto, elegante, perfumado, con una rosa en la mano. Le extendió la otra y le dijo:


-       Hoy salieron dos lunas. Acompañame, no tengas miedo, jamás volverás a estar sola

Silvia

RELATO: EXTRAÑO LOS CHALECITOS DE BOSCH...

Estación, al atardecer

Barrio de chalecitos


Cuando la tarde se ponía oscura, mirábamos por la ventana del aula. Teníamos que ir hasta Santos Vega para cruzar la calle. Toda la zona de lo que hoy es la Comisaría de Bosch , se convertía en un lago imposible de cruzar.







Había un puentecito  de madera colocado en la vereda de la librería, esquina Ilía y Santos Vega. Ese puente se giraba impidiendo el paso de autos, para que la gente que venía del alto de Bosch pudiera llegar hasta la estación.

Bosque de eucaliptus




esquina de Echeverría y Quintana



Teníamos que ir cruzar por el puentecito y llegar hasta la estación, para volver a casa.
Los días de lluvia eran una miniaventura para nosotros. Hoy en día, el puentecito no existe gracias a una obra que se hizo bajo la avenida Triunvirato.











Madre atómica, Gaucho Cruz y Baldini








Lamento que nos haya invadido el progreso en tal magnitud. Dijo Bernard Shaw que “el hombre razonable se adapta al mundo; el irrazonable intenta adaptar el mundo a sí mismo. Así pues, el progreso depende del hombre irrazonable”. Con el transcurso del tiempo, veo que la zona ha crecido demasiado. 








Altísimos edificios asoman en terrenos que antes ocupaban chalecitos con ladrillos a la vista… Qué buenos recuerdos me traen las viviendas rodeadas por jardines…


Tal vez me esté convirtiendo en una mujer mayor, pero añoro ese Bosch , el barrio de los “chalecitos”.


Plaza Murialdo


Silvia

Nota: Fotos de la autora