miércoles, 3 de febrero de 2016

Carlos Javier Benielli, el autor de la letra de Marcha San Lorenzo vivió en San Martín- Acto por la Batalla de San Lorenzo

Plaza Alem




izq a der: Sra Benielli, Intendente municipal, Sr. H. N. Alzueta, Sr J Sombra, Sra M.C. Silva




Hoy 3 de febrero de 2016, estrené mi flamante carnet de PRENSA, y realicé una nota con motivo de conmemorarse el 203º Aniversario del Combate de San Lorenzo, en nuestra Ciudad de General San Martín.

En la Plaza Alem, calle 78 (Cayetano Silva) y 79 (Carlos Benielli), de San Andrés, la Asociación Marcha San Lorenzo y demás canciones patrióticas, ha realizado un acto en el que participaron las descendientes de los autores, la sra Mabel  Castellengo Silva 
(nieta menor del autor de la música) y la sra Iris Alba  Benielli (hija del autor de la letra), el Sr Intendente Municipal, Dr Gabriel Katopodis, el Presidente de la Asociación Marcha San Lorenzo, Sr. Hernán Marcelo Niño Alzueta, presidente de la Asociación quien dirigió unas breves palabras , luego de entonar el Himno Nacional y proceder al izamiento de la Bandera Nacional.



También estuvieron presentes, autoridades de la asociación, vecinos y amigos. Al finalizar, se entonaron las estrofas de la Marcha.

Cabe destacar que el sr Benielli vivió a la vuelta de la actual Iglesia  sita en la Av Tres de Febrero y Junín, de San Andrés, Partido de Gral. San Martín.


Sra. Iris Benielli
Tuve el honor de conversar con ambas señoras, quienes sienten, por supuesto, orgullo de que sus antecesores hayan participado de la historia, componiendo un himno tan preciado como la Marcha San Lorenzo. La Sra. Mabel vive actualmente en Villa Urquiza (C.A.B.A), fue muy amable con todos quienes se acercaron a  saludarla . 







Es una señora muy atenta al igual que la Sra Iris. Ambas accedieron gentilmente a fotografiarse conmigo y leer parte de mi libro "Contraluces " antes de
comenzar el acto.


La Sra Silva leyendo Contraluces

Sra M C Silva



















Silvia


martes, 2 de febrero de 2016

Animate a escribir cuentos


Un número o el poder de una sonrisa y la palabra


El número diez es el campeón. Siempre es el que mejor juega al fútbol, el que mejor patea. El número diez en el colegio es el mejor, el mejor alumno. El diez en limpieza es el más pulcro, el que más blanca tiene la ropa.
Siempre el diez. Siempre el mejor.

¿Por qué ese número es sinónimo de perfección? ¿Quién determinó esa escala?  ¿Por qué, por ejemplo el mejor no puede ser el número… cincuenta… ó el cien?
¿Quiénes están capacitados para decidir si alguien es diez o no? ¿Por qué hay que estar dentro de una escala siempre?


El número uno del mundo no es el diez, es el uno, el número uno en tenis, no es el diez, tampoco lo es el número uno en millones, ni el número uno en asesinatos.
¿Cuándo vamos a dejar de darle valores a la gente? Si sos bueno, sos un amigo “diez puntos”. Si sos atento, te dicen “me atendió diez puntos”, si sos el primero en llegar a destino en una carrera, sos el “uno”.
Siempre odié los números. Será porque me fastidia que me califiquen con una cifra. Tal vez, sería preferible que me califiquen con adjetivos. Suenan más amistosos, más sinceros, más delicados.
Para mi no es igual que me digan ¡sos diez puntos en…” que si escucho,” la verdad tu obra es fantástica”. ¿O no?

Lamentablemente los números no solo nos están arruinando como personas sino que nos acompañan cada vez más en las descripciones personales. Indices de precios, valor del dólar, mercados mundiales, cantidad de accidentes anuales, víctimas de asesinatos, robos, sumas de dinero invertidas en….

Ojalá pudiéramos obviar los números en muchas situaciones. ¿No sería mejor , como dijo El principito, que …
”Y para qué te sirve poseer las estrellas ?
- Me sirve para ser rico.
- Y para qué te sirve ser rico ?
- Para comprar más estrellas, si alguien encuentra.”

Podrás poseer miles de estrellas, millones, pero es mejor tener una y poder contemplarla, disfrutarla, ver su brillo, su luz.

Cuando conozcas a alguien, no le preguntes la edad, el teléfono, qué talle tiene… preguntale su nombre, qué le gusta, qué lee. Les aseguro que se sentirá mucho mejor . Esa persona sabrá que realmente estás interesado en ella. Lo demás lo irás sabiendo con el tiempo, si es que siguen contactados. Sonreile, el valor de una sonrisa es impagable, aunque piensen que estás loco.
Los números son fríos. Sirven, no digo que no, pero…no me llevo bien con ellos.

Son el poder de las empresas, de los países, pero no de las personas. Tal vez deberíamos hacer lo que aconseja Dale Carnegie: “Hablo de una verdadera sonrisa, que alegre el corazón, que venga de adentro, que valga buen precio en el mercado. Tiene usted que disfrutar cuando se encuentra con la gente, si espera que los demás lo pasen bien cuando se encuentran con usted. Si está solo, silbe o tararee o cante. Proceda como si fuera feliz y eso contribuirá a hacerlo feliz. Todo el mundo busca la felicidad, y hay un medio seguro para encontrarla.”

Utilicemos los números para lo que fueron hechos. Utilicemos las palabras para decir, para expresar, para sembrar. La palabra tiene el poder de transformar vidas.
Seremos “diez” , o seremos “uno”. Yo prefiero ser “yo”.


Silvia