sábado, 30 de julio de 2016

Naa Chache, una leyenda

El escultor José Luis Marconetti, autor entre otras, de una escultura en madera que está en la estación José M. Bosch, fue uno de los invitados de la revista de Julio. www.lalupacultural.com.ar.

El me comentó que quería escribir un texto pequeño para acompañar la obra de la mujer pájaro, pero no le salía nada,y me dijo si me animaba, que seria un honor para él que yo lo hiciera, lo que me surja. 

Y surgió ésto. Gracias por confiar en mi José Luis, además de decirme que te gustaría adosarlo a la obra.



viernes, 29 de julio de 2016

Las violetas en la literatura

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Días atrás estaba observando entre las flores del jardín, una muy simple que asomaba entre otras enormes. Busqué la fotografía en un libro, y se trata de una violeta. No me había detenido a mirarla antes y descubrí que sobresale por su sencillez, así, solo por eso.
Recordando a viejos autores, me vinieron a la memoria varios poemas donde aparecen las violetas como protagonistas, o como parte del paisaje.
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La poesía, la lírica, eligió muchas veces diferentes símbolos para reflejar estados de ánimo y sentimientos . Acompañan esos sentimientos, las flores . Son tópicos literarios en muchos casos, con una larga tradición sobre sus espaldas. La poesía española ha dedicado muchos de sus veros a estas flores, las violetas.
 Enrique Gil y Carrasco escribió un largo poema, “La violeta” donde identifica su soledad, su propio estado de ánimo con una violeta:
“Tú allí crecías olorosa y pura
Con tus moradas hojas de pesar;
Pasaba entre la yerba tu frescura,
De la fuente al confuso murmurar”.

Cabe destacar que hay muchas clases de violetas, a lo mejor no se nombran como tales, pero aparecen .
vio3La violeta,  escrito por la poetisa Delmira Agustini (uruguaya) a los diez años, la describe así:
Hay belleza en el lirio inmaculado
      De majestad emblema,
Hay belleza en el cáliz nacarino
      De la blanca azucena,
Hay belleza en la rosa purpurina
      Y en el albo reseda,
Hay belleza en la nítida corola
      De la nívea camelia,
Hay belleza en el pálido junquillo
      Y en la suave diamela,
Hay belleza en el triste pensamiento
      Y no hay flor en la cual no haya belleza,
Pero hay una que es flor entre las flores
      Con ser la más modesta,
Una flor de fragancia incomparable,
      Delicada y pequeña,
Una flor que en un lecho de esmeraldas
      Oculta su belleza,
Una flor que un encanto misterioso
      En su cáliz encierra,
Un encanto ideal, indefinible
      Que no hay flor que contenga,
Una flor para mí como ninguna,
      Una flor que se llama ¡la violeta!

Becquer en su poema XIII nos dice:
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Tu pupila es azul y, cuando ríes,
su claridad süave me recuerda
el trémulo fulgor de la mañana
que en el mar se refleja.
 Tu pupila es azul y, cuando lloras,
las transparentes lágrimas en ella
se me figuran gotas de rocío
sobre una violeta.

Tu pupila es azul, y si en su fondo
como un punto de luz radia una idea,
me parece en el cielo de la tarde
una perdida estrella.
 En cuanto a la novela, en “Violetas de marzo” del escritor escocés Philip Kerr, la flor era el término que los primeros nazis utilizaban para referirse a los advenedizos que se habían unido posteriormente al Partido Nazi.
11633El escritor colombiano José María Vargas Vila  narra en “Aura o las violetas” narra la muerte de su madre, sus tristezas y la forma en que se publicó su obra.
Julia Montejo, escritora  española de 44 años de edad, cuenta la historia de tres generaciones de una familia extraordinaria marcada por su apellido. Una estirpe de mujeres única y excepcional en “ Violetas para Olivia”.
“Noviembre sin violetas” de Lorenzo Silva, escritor español conocido especialmente por sus novelas policíacas que protagonizan los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro, cuenta  la historia de Juan Galba, uncriminal que se las trae.
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Como vemos, las violetas han influenciado bastante en la literatura, y dejan de ser esa flor que pasa desapercibida para convertirse en la protagonista o al menos en el hilo conductor de una  historia, o tal vez en un título atrayente para el lector.
Los antiguos romanos pensaban que las violetas eran un símbolo de duelo, su color oscuro era un indicativo de sangre derramada, pero su suave aroma aportaba una connotación pacífica. Los romanos con frecuencia las colocaban sobre las tumbas y las utilizaban para decorar las criptas para simbolizar su afección continua a la persona que había fallecido. Ellos creían que esto aseguraba el descanso de los muertos.
En la época medieval se pensaba que las violetas servían como protección contra los espíritus malignos. Con frecuencia se utilizaban las hojas para hacer emplastos, ungüentos curativos y antisépticos, y como cura para el insomnio, así que a la flor también se le asoció con la curación. Durante ese tiempo, también se daban como muestra de amor y símbolo de lealtad, ambas debido a su agradable aroma, y sus connotaciones curativas u protectoras. (ref:http://www.ehowenespanol.com)
Durante la era victoriana, la violeta hablaba de quitarse la modestia y la imagen de ser “tímido”. La violeta blanca significaba sinceridad, pero también inocencia, la forma en que normalmente hablaba un niño sin la restricción de un adulto.
La mitología romana cuenta la historia de varias doncellas de extraordinaria belleza que fueron víctimas de la ira de Venus cuando Cupido las juzgó más hermosas que la diosa. Enfurecida de celos, Venus golpeó a las doncellas hasta que éstas se pusieron azules… y se transformaron en violetas.
Actualmente, son vistas como plantas de hogar, representando a la familia y el matrimonio. En los ramos para bodas, representan una promesa y lealtad. En los sueños, se ha dicho que representan la posibilidad de casarse o tener un compromiso.
¿Ustedes saben que también hay violetas que no son violetas sino blancavio2s y amarillas?
Las azules dicen: “Siempre te seré fiel” y significan constancia; las blancas revelan pudor o el deseo de “darle una oportunidad a la felicidad”, y las amarillas expresan la humilde valía de una persona.
La violeta tiene mucho que decir…

Silvia

El poncho, típica vestimenta sudamericana

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Ese abrigo de diseño sencillo, que consiste en un trozo rectangular de tela, generalmente pesada y gruesa, es una prenda típica de Sudamérica. En el  centro lleva un tajo para pasar la cabeza. La tela se deja caer sobre el cuerpo y esto  permite mover con facilidad los brazos.
Raro es encontrar que la historia de esta prenda se remonte a los griegos y romanos, cuando hacen referencia a la prenda de idéntico corte que usaba la hija del rey Tiro y el hijo de Anquises, según lo redacta Virgilio en sus poemas.
El origen etimológico de la palabra es discutido. Diego Abad de Santillánseñala que es una castellanización de la voz quechua punchu, con el mismo significado; y según Lafone Quevedo podría relacionarse con punchaw, «el día», por la asociación simbólica entre sacar la cabeza por el tajo del poncho y la salida del sol.
Para María Millán de Palavecino (autora de “Tejidos chaqueños”) , el nombre de esta prenda tendría su origen en el mapudungun,si bien pontro significa «frazada» y poncho se dice makuñ. En un estudio sobre la historia del poncho en Argentina, se dice que la primera mención escrita del término en el territorio data de 1714 y que en un documento de 1737 se alterna el uso de «poncho» y «frezada» para una misma prenda.
Don José de San Martín cubría su uniforme francés, el General Lamadrid y el General Paz, Las Heras, Quiroga y Dorrego, así como Rosas y los curas Brochero y Salvaire, lo utilizaron como una prenda única. Artigas lo lucía en combate y Urquiza desfiló por la calle Florida vistiendo traje de parada, sombrero de copa alta y  poncho listado.
San Martín con su ponchoponcho_sanmartin_cuadro_300
Los blancos y celestes como el que usaba el General Lavalle, el rojo de Guemes fueron históricos.
En Bolivia, lo usan los campesinos de origen aimará, y son de variados colores, según rango.
En Chile algunos trabajadores de campo, lo usan, y grupos juveniles lo adoptaron como parte de su uniforme, como Quilapayún o Inti Illimani.
Pasamos a Colombia, en la Región Paisa y de clima templado de Boyacá es parte de la indumentaria típica.
En Perú, se usa en la población campesina, según regiones.
En Venezuela, es la indumentaria de los “gochos” y en menor medida en Tachira.
Hasta en Brasil, Río Grande del Sur, es usado en el campo, y en los grupos folklóricos.
Volviendo a nuestro país: la Fiesta  Nacional e Internacional del Poncho, es considerada como la “expresión más importante en cultura de la provincia de Catamarca”. En este caso es el  poncho de vicuña, hecho por teleras y con fibra autóctona doméstica.
Existe también el poncho militar. Es impermeable y mimetizado, para protegerse de la lluvia, el rocío y forma una capa aislante que disminuye la pérdida de calor al mismo tiempo que crea una capa térmica que aisla de las variaciones de la intemperie.
Diferentes ponchos en Argentina
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En Argentina hay variedades, según la zona. Los de guarda atada, o guarda pampa o mapuche e india, recreados en la ciudad de Belén, Catamarca (que dicho sea de paso, es la Capital Nacional del Poncho). El salteño, de color punzó con franjas negras se hizo en señal de luto por la muerte de Güemes.
En Jujuy el poncho tiene bandas de color marrón, ocre y beige, en forma vertical.
En Tucumán, es marrón con bordes bordó. Fue oficializado en 2004.
El poncho mapuche es rojo y azul oscuro. Tienen una tradición larguísima en el tejido de los mismos, ya que es mucho más que una ropa, es un carnet de identidad de quien lo lleva. EL de los caciques tiene una guarda con un motivo geométrico particular, con ángulos rectos y en forma de cruz. Es lo que hoy llamamos guarda pampa. La vajilla y accesorios de la línea aérea nacional se ha inspirado en ellos.
En La Pampa se usa el poncho calamaco, de tonos parduzcos, y el llamado “patr ia” de color azul y revestido de bayeta roja.
Según el Martín Fierro, el poncho era utilizado en duelos a cuchillo, enrollado en la mano izquierda que servía de escudo.m Fierro poncho
Expresiones
“alzar el poncho”:  rebelarse
“no permitir que le pisen  a uno el poncho”: no dejarse avasallar
“donde el diablo perdió el poncho”: nació de un cuento popular y se refiere a un lugar muy lejano.
DONDE EL DIABLO PERDIO EL PONCHO (Leyenda)
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Hace muchos años, en las pampas argentinas, vivía en su establecimiento un señor solterón y viejo, bastante ermitaño. Era un ladrón barato de corderos y gallinas. Nunca le rezaba a Dios y practicaba la hechicería. Era muy agresivo y sucio.
Vivía, pues, en pecado mortal y sin intención alguna de apartarse de éste. Con decir que no iba al pueblo sino a la muerte de un obispo, está dicho que no oía misa y con expresar que se pasaba las noches maldiciendo, queda expresado que no ocupaba su tiempo en rezos. Al saberle así, la gente murmuraba de él que era candidato seguro al infierno.
Cierto día le cayó a su rancho un forastero en calidad de alojado. Era un tipo joven y buen mozo, y desde que llegó hasta que se puso en camino de irse, no se quitó el poncho que llevaba puesto, un poncho colla a franjas, grueso y tieso, de color rojo y negro, que le cubría desde el cuello hasta los talones. Tenía las orejas algo puntiagudas y los ojos rojos y penetrantes, y por debajo del poncho se podía ver la punta de lo que pareciera ser su cola roja.
Poco tardó en ganarse la voluntad del dueño, a través de su mirada encantadora y, lo que es más, su confianza. Al fin consiguió aquello tras de lo cual había venido: llevarse al dueño de casa por camino largo y con pretexto de regalarle una estancia que dijo tener allá a la distancia. Partieron los dos bien montados, el uno con su cómoda chaqueta viajera y el otro embutido en su poncho.
Nadie sabe de qué trataron en el camino, ni qué hizo el uno con respecto al otro. Nada propio de cristianos debió de ser, si se juzgan las cosas por las que después sobrevino. El hecho es que seguían tirando para adelante, cada vez por más lejos de los caminos conocidos.
Entre tanto una de las vecinas que el campesino tenía en casa y molía con él en la molienda, entró en serios temores acerca de él. Desde un comienzo el emponchado no le había caído en gracia, y con esta prevención empezó a tener recelos en su contra. Tales recelos se hicieron mayores con la inesperada partida de ambos. Y tanto, que al día siguiente determinó ir en su alcance.
Guapa, valiente y práctica en monturas y viajes, como era, ensilló un caballo y salió al trote largo tras de los caminantes. Sin aflojar el trote, sino para echarle al galope, le fue suficiente ese día con su noche para lograr el arriesgado intento.
Era ya día claro cuando dio con ellos, en momentos en que se disponía para proseguir la marcha. Colocándose frente a los dos se dirigió a su conjunto, gritándole como angustiada:
 -¡Ni un paso más, o te perdés para siempre!
 El del poncho se apresuró a replicar, entre calmoso y ofendido:
 -¿Quién sos vos para impedir a éste que vaya conmigo?.
 La mujer alzó entonces el grito:
 -Te conozco a vos: ¡Sos el mismo Mandinga!.
 Al decir esto hacía la señal de la cruz, enérgica. El sujeto empezó a recular protegiéndose los ojos con la mano y el antebrazo.La mujer llegó a mayores efectividades. Esgrimiendo el látigo que tenía en la mano empezó a descargar sobre seguro una lluvia de latigazos, mientras le apuntaba con una cruz de rosario. No necesitó de mucho para lograr su objetivo. El diablo, pues se trataba de éste, vivito y coleando, emprendió la fuga. Y con tanta precipitación hubo de proceder, que dejó prendido el poncho en una rama.Fue así de cómo una mujer pudo más que el diablo, quitándole su presa y haciéndole perder el poncho.De allí viene el dicho “está tan lejos, ¡por donde el diablo perdió el poncho!”, debido a la gran distancia a la que el diablo llevó al viejo ermitaño para comerse su alma y convertirlo en devoto del infierno.
imagesEn una de las leyendas que alude a un lugar remoto, el gobernador de Chile, don Ambrosio O’Higgins, padre de nuestro prócer Bernardo, habría inmortalizado la frase del encabezado en su recorrido por el norte de Chile, en 1778. Ninguno de los gobernadores de esta capitanía, a excepción de Pedro de Valdivia, había incursionado por las provincia del norte llegando hasta lo que hoy es el puerto de Caldera. Luego descendió a Copiapó, la antigua San Francisco de la Selva. La inspección territorial le tardó siete meses, partiendo en octubre de 1788 para volver a Santiago en abril de 1789. No había caminos, sólo huellas y muy a lo lejos, poblados perdidos que él fue consignando en los mapas. Refundó Vallenar, vitalizó las actividades mineras y comerciales de la región y sobre todo, le dio reconocimiento a una región aislada haciéndose presente y asegurando que ahí donde el Diablo perdió el poncho, el Gobierno se hacía presente y escuchaba sus preocupaciones. La frase la habría pronunciado tendido mirando las estrellas luego de una jornada de cabalgar ochenta kilómetros, exhausto, pero seguro de que sólo el conocimiento de un territorio y sus gentes le permitiría dictar las leyes que engrandecerían ese confín del mundo. Todo el duro y aislado territorio donde, según don Ambrosio O’Higgins, el Diablo habría perdido el poncho. Demasiado lejos, sin embargo, tanto que aún en estos tiempos escasamente los políticos le dan una vueltita, salvo para los terremotos.
Como ven, hay diferentes versiones, pero el tema es que en algún lugar  muy lejano ha quedado el poncho del diablo. Mejor no lo busquemos…
Silvia M. Vázquez

José Luis Marconetti , artista plástico y escultor: “ Siempre boceto teniendo en cuenta el entorno”

 José Luis es artista plástico y escultor.Tiene 46 años. Estudió la Tecnicatura en EMAC, la Escuela Municipal de arte y comunicación, en Caseros y además de trabajar en el área administrativa de una empresa, disfruta creando esculturas que podemos ver cerca, muy cerca, en el barrio, pero también pudimos disfrutarlas en el extremo sur de nuestro país y en Europa. Ha realizado trabajos de pintura y grabados,cursos de filete porteño, fotografía, un año de arquitectura, y de teatro :pero en este momento la escultura es su fuerte.

Mujer en reposo
En 2015 con apoyo del Municipio de San Martín, participamos del evento  20º Festival de Esculturas en Nieve de Ushuaia, con la obra “Martín Fierro”, inspirada en los versos de José Hernández y en conmemoración del 180º aniversario de su nacimiento. El equipo integrado por Ricardo Goy , Mario Aguirre, y yo recibimos el primer puesto elegido por el público, medallas y certificados de participación en el entorno del “Bosque Encantado”, en el Centro Invernal Haruwen.Junto a mi equipo, ganamos el primer lugar en voto del público y segundo lugar en voto de los niños.
Así comenzó nuestra charla, ante  la imponente fotografía de la figura en nieve que realizaron.
Se hizo una muestra fotográfica con estos trabajos…¿Dónde fue?
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Réplica del Martín Fierro hecho en nieve, hoy en yeso, en el Museo Pueyrredón, San Martín






Cómo surge la idea de la obra “Mujer pájaro” que está en el Paseo de las esculturas, del bosque de eucaliptus de la estación Bosch ?
La escultura en madera NAA CHACHE (mujer pájaro) surge de estudiar el entorno. Me gusta que la obra dialogue con el paisaje o lugar donde va a ser emplazada. Estaba en el bosque de eucaliptos de Villa Bosch y estudiaba el tronco seco de eucaliptus donde la iba a realizar. Observé que era muy delgado y fino el tronco y que debía ser una figura estilizada. Me gusta mucho el tema de los aborígenes  de nuestro país y siento un especial un cariño a los Onas o yamanas del sur de la Patagonia: Tierra del Fuego. Decido hacer una joven india ona .
detalle de la cara de la india ona
Me sobraba mucho tronco, aún restando su figura alargada y decidí, para que envolviera la base, hacer una serpiente de la cultura aborigen Belén . Siempre que estaba ahí,  escuchaba desde temprano el canto de las cotorras y algunos otros pájaros . Por eso tome la decisión de ponerle alas a mi india . El problema que al ser tan angosto el tronco, no sabía cómo representarlas . La figura estaba muy alargada, como débil ,sin atractivo visual, entonces comencé a pensar cómo podía darle vuelo. Pensé en atravesarle un caño a la altura de sus hombros y hacerles sus plumas con un pallet de esos que se encuentran en la calle y que fueran móviles, para cuando soplara el viento, éstos tomaran movimiento al igual que las aves.
Hiciste trabajos de escultura en Francia, contanos acerca de eso
 La escultura en nieve en el FESTIVAL DE ESCULTURAS EN NIEVE EN LA VALLOIRE FRANCIA fue en en el mes de enero.
Se llama “TIEMPOS POSMODERNOS” y la realizamos junto a dos integrantes más de equipo. Mide 4 mts de altura.
 Rumbo a los sueños

Trabajaste en Uruguay junto al río, con una obra simple pero que deja lugar a la imaginación, y como fondo el agua, diríamos que está casi viva!

Esa escultura la realice en abril de este año 2916,en el Encuentro de Escultores Palmar Uruguay, en cemento y varilla de hierro. Se titula “RUMBO A LOS SUEÑOS” .Siempre que voy a realizar una escultura me gusta  empezar a bocetarla teniendo en cuenta el paisaje y su entorno.
En junio de 2015 estuviste en el Festival de esculturas en nieve en Ushuaia, con tu obra “La hidra de golfo”. ¿Cómo fue realizada?
La hidra del golfo
Fue hecha sobre un tronco seco, en la costanera, y fuimos invitados allí por el Municipio y la Oficina de Cultura de Ushuaia.
¿Qué trabajos tienen en proyecto?
Tengo en proyecto hacer bocetos para mandar a festivales de escultura monumental en nieve a diferentes países, cuando se habrán las inscripciones y bases para participar y ver si quedamos en alguno. Otro proyecto es buscar algún espacio público para emplazar obras.
La escultura de los dos pájaros que también está en el bosque de eucaliptus,¿ cómo fue realizada?
La escultura de los pájaros  es el último estilo de escultura que estoy haciendo, como la botella en encofrado y cemento, por ahí va mi búsqueda personal…
“Unión”, estructura en varillas de hierro y cemento

Algo que desees agregar:
Como agradecimiento, quiero regalarte este cuento que acompañó a la escultura Mam Krem “Madre luna” , que realizamos en el año 2014 en un encuentro en Ushuaia. Está hecha en madera y surgió de un grabado que había realizado en la escuela, de 3 peces en el agua y que quise acompañar con un relato que terminó en un cuento. El tema es que yo no sé escribir muy bien, pero tenía la idea y  no sabía cómo plasmarla. Le pedí a una amiga, Nora Torreira, que en ese momento era directora del Museo Rosas, de San Martin y me hizo este maravilloso cuento que quiero regalarte hoy a vos, y pedirte en el caso que te guste y te parezca, publicarlo en  agradecimiento a ella. Estoy en deuda porque me escribió este relato muy bonito y nunca pude mostrarlo al resto.

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Desde ya, lo publicamos, y la felicitamos a Nora!
Muchas gracias una vez más por la oportunidad de que la gente del barrio (del mundo diría yo, José Luis!)  me conozca y mostrar mi arte a través de esta página .
¡Gracias a vos por compartir tu arte!
 Silvia 











La casa de Ernesto Sábato, un legado que impone memoria y nos llena de orgullo










Su hijo lo describe como “un padre vital y militante”. Y así fue Don Ernesto. No solo un excelente escritor sino también alguien que supo guardar entre sus bienes más preciados a su familia.
Como  titular de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) y responsable del prólogo del “Informe Sábato”, el libro que documentó el horror de la última dictadura (1976-1983) y permitió sentar en el banquillo a los miembros de las Juntas Militares.


Tuve el honor de estar presente con mis libros en el stand dedicado al escritor, este año en la Feria del libro de Buenos Aires, donde la Municipalidad de Tres de Febrero nos permitió gentilmente formar parte junto a una excelsa obra de autores de Tres de Febrero, sin pertenecer a esa localidad, lo que demuestra que no estamos tan lejos de unirnos en las letras y en las ideas.
Visité  la casa de Don Ernesto, paseo que tenía postergado desde hacía tiempo. Si bien había pasado por la puerta varias veces, no había tenido oportunidad de entrar a la casa de árboles altos y añejos. Esta vez me decidí y concerté la cita con Luciana, su nieta, la  encargada de mostrar el legado desde el 2014, donde el escritor vivió con su esposa Matilde hasta “casi los cien”.
Ya al llegar a la puerta y ver en la vereda de enfrente, sobre el paredón del Club Defensores de Santos Lugares el enorme mural con su rostro, hizo que la emoción comenzara a invadirme. ¿Cómo puede ser que viviendo tan cerca, jamás lo haya cruzado? Cosas del destino, pero esta vez me metería de lleno en sus recuerdos, sus vivencias, sus libros, que  no es poca cosa.
Acompañada de un matrimonio ecuatoriano, sus dos hijas y otra pareja más, entramos a conocer ese maravilloso mundo…

Luciana, comienza el relato así:
“La casa tiene un enorme jardín adelante como habrán visto, pero aunque parezca que está abandonado, está así por una voluntad de mi abuelo, vieron que es como “medio selvático”. El decía que quería que esté así,  que se caigan las hojas y sin podar.
Me hice cargo de la puesta en valor de la casa , soy arquitecta, y  nos llevó un año y medio  pero dos años, a que nos den el dinero para hacerlo, en 2013. Eran $500.000.  Quedaron partes de la casa sin arreglar, espero poder hacerlo en algún momento. Se cambió el gas, el sistema pluvial, cloacal, la parte eléctrica…mucha obra.
Mis bisabuelos vienen de Calabria: el  papá de Ernesto, del sur de Italia, y  la madre  de Albania, una ciudad de inmigrantes albaneses que cruzan a Italia expulsados por los turcos. Se casan allá, y embarazada de su primer hijo vienen a Buenos Aires y trabaja en la colocación de adoquines.Se pelea con su hermano y se va a vivir a Rojas. Primero instala una carnicería, que luego cambia por un molino, lo amplía y abastece toda la zona. Ellos tienen 11 hijos de los cuales sobreviven ocho. Mi abuelo es el anteúltimo. Se cría con dos sobrinos, hijos de l primer hijo de mis bisabuelos, todos varones. En la casa “no se podía llorar” (había una sola mujer que era mi bisabuela), tampoco se podía hablar en la mesa (una vida austera y difícil).
Mandan a mi abuelo  La Plata a estudiar el secundario, donde conoce en tercer año a mi abuela 
Matilde. Era muy molestado en la escuela, por venir del interior y por sus ideas políticas. Recién ahí, cuando él se reúne con gente de las mismas ideas lo comienzan a tener en cuenta. Estudia física y matemática  (hace el Doctorado) .Trabaja, da clases en la Facultad y en escuelas secundarias y cuando está haciendo el doctorado lo llama Hussey, lo convoca a trabajar al laboratorio de Madame Curie. El empezaba a dudar de todos los descubrimientos de la ciencia y se da cuenta que no se iban a usar para medicina, como la fusión de átomos, que se utilizaría para la bomba atómica. Tuvo siempre una visión hacia adelante . Hoy que leo cosas que escribió, me doy cuenta que su visión es la de ahora, actual.
Al dudar de la ciencia quiere dejarla, y al mismo tiempo se reúne en bares de Paris, con Breton, Dominguez, pintores y escritores que le dicen que deje la ciencia. Eso lo hace dudar más y se da cuenta que no es lo que él quiere hacer. Comienza la segunda guerra, refuta una teoría en un laboratorio de EEUU y se vuelve a Buenos Aires. Ya  viene con idea de dejar y se retira a Córdoba, a un pueblo a 6 kms. de Carlos Paz, para pensar. Federico Valle, dueño de esta casa donde estamos, le alquila en Pantanillo. Ahí escribe “Uno y el universo”, en una especie de tapera, como él contaba.
SI bien lo visitaban algunos científicos para convencerlo que vuelva y  no lo logran. Vuelve a Buenos Aires y le devuelve a Houssay lo que había investigado, o sea que no queda nada de esos escritos.
Houssay, por 30 años le retira la palabra hasta que mi abuelo publica “Sobre héroes y tumbas”. Recién ahí, le envía una carta donde le dice “ahora entiendo por qué dejaste la ciencia”.
Decide dedicarse a escribir.  Valle, lo invita a Santos Lugares a conocer esta casa, y se enamora de ella. Valle vivió en el sótano 13 años, y ellos vivían arriba. Como el alquiler era bajo, podía dedicarse a escribir. En el año 1945, ya estaba la familia completa. Valle era empresario y productor cinematográfico, director de cine y estaba relacionado con la cultura. Trajo a Jorge Amado, a esta casa, en 1043, escapando de la dictadura de Brasil. Este lugar se usaba para armar escenarios de cine, dibujos animados que fueron creados antes que Disney. Valle realizó la primera toma aérea hecha en Europa, desde un avión que piloteó WIlbur Wright en Centocelle , en las afueras de Roma. Un incendio destruyó todas sus instalaciones y archivos y cuando intentó vender las ediciones del noticiero,"Sucesos argentinos, que se proyectaba antes de las películas en el cine, un documento valiosísimo, pero ningún particular o entidad oficial se interesó y sólo fue adquirido por una fábrica para aprovechar el celuloide para fabricar peines. Entonces  fue ahí que decidió irse a vivir con su hija.


Nos muestra la enorme cantidad de libros que hay en las bibliotecas. Luego de la reparación de la casa, fueron colocados en el mismo lugar exactamente.
Ahí se dio cuenta que todos los libros habían sido  leídos por Sábato, y hay anotaciones y marcas en cada uno de ellos. Hay algunas traducciones de sus obras, en varios idiomas, como al kurdo, entre las últimas. Su abuela, su papá y su tío eran muy lectores, todos consultaban esos libros. Hay sobre historia, esoterismo,  literatura, variados temas.
Sobre un lado de la sala, hay obras de artistas plásticos que le han regalado. Hay estatuillas y adornos. Una sola parte de la biblioteca pertenece a Matilde, su esposa, digamos que es la parte “femenina “ de ese rincón. Sábato conoció a Matilde cuando ella tenía 17 años, y el 24, dando charlas a alumnos sobre anarquía. Al ser ella  judía, su familia se puso en contra y se escapó de su casa para vivir con el escritor hasta su muerte.
                                   
Ella era  quien hacia que Sábato no queme lo que escribía, le corregía todo, era su editora personal. Cuando él decide quemar su libro recién escrito, “Sobre héroes y tumbas”, ella se enferma y recién mejora cuando le dice que no lo va a hacer.
Su familia le publicó dos libros a Matilde, cuando ella tenía avanzada edad y su enfermedad estaba avanzada: uno de prosa y otro de poesía. Para Luciana es “La” escritora.
Nos lleva hacia otro sector de la casa, el jardín, donde pasaron más de 25.000 personas cuando se hizo el Festival Sábato en el mes de junio. Ese jardín era de su abuela, la prolijidad y romanticismo que no tiene el del frente. Matilde trabajó en una fábrica rellenando dentífricos, fue periodista, estudiante de ingeniería, y siempre fue la ayuda para que él pudiera escribir. Jamás la vio cocinar ni limpiar, su vida era especial, como de otro mundo. Abajo está el sótano, donde vivía Valle, y muchos de los que eran perseguidos por l dictadura. Esta parte de la casa no está reparada porque hay filtraciones. La idea de Luciana, es hacer una muestra de CONADEP, con fotos, pero aún no está en marcha.
Al fondo del jardín, vemos la estatua de  Cere, que se menciona en “Sobre héroes y tumbas” y fue mandada a su abuelo por el Intendente cuando se publica la obra. La otra versión es que vino un fanático y se la trajo. Prefiere la primera versión , aunque en esas épocas se robaban muchas estatuas…De hecho hay que ir hasta Parque Lezama  y ver que falta una de las estatuas.

 En otro mueble, está la colección completa de la Revista Sur. Victoria Ocampo fue quien le publicó la primera edición de  su libro, ya que lo llevaba a las editoriales y era rechazado. Recién ahí, las  editoriales lo llamaron para publicar. Victoria lo había invitado a participar en una de las secciones de la revista, ahí conoce a Bioy Casares y a Borges.

Camus le hace una excelente critica, y el libro se publica en Francia. Mi abuelo no había estudiado ni  literatura ni letras, por eso por mucho tiempo fue segregado de esos grupos literarios”.
Seguimos esta vez hacia su escritorio, que antes estaba en los cuartos de adelante, y lo llevaron al medio de la manzana, alejado del ruido y de la calle, y tal vez de los posibles ataques que lo mantenían alejado del frente de la casa”

La máquina de escribir sigue intacta en su lugar, la misma con la que escribió cientos de páginas…
La vista hacia el jardín es inspiradora. Hay cajones donde se conservan cartas que le enviaban, todo en perfecto orden, era un obsesivo del orden, según cuenta Luciana, y se puede ver…
Nos va pasando videos que había realizado su hijo Mario durante toda su vida, y el mismo escritor cuenta lo mal que le hacía vivir en el desorden. Cuenta también que devolvió una máquina que le regalaron y volvió a su vieja compañera, porque le parecía demasiado complicada.
Sábato pintaba también. Al costado de su lugar de escritura, está su atelier. Pintaba todos los días. Cada uno de los cuadros está conservado y solo un fue vendido en una oportunidad.
Su hijo Mario, deja la escuela secundaria, y se dedica al cine. Filma como trabajo práctico el camino de un libro, y gana el primer premio, que era mucho dinero para la época. Se lo da  sus abuelos y compran la casa de Valle.
Una de las películas de Mario Sábato fue “Ernesto Sábato, mi padre”, ganadora en los Festivales  Internacionales de Málaga, de Mar del Plata y de Colombia.  Don Ernesto vio solamente algunas partes, ya que según Luciana “era muy conmovedora”.
Sobre una mesa, están algunas de las obras del escritor, se pueden adquirir para colaborar con el mantenimiento de la casa, ya que no se cobra entrada para visitarla. También están la película y algunas fotos.
Salimos hacia el patio del costado, hermosamente rodeado de verde, y con la vista hacia el frente, de árboles altos y añosos. Ahí nos tomamos la última foto, el grupo completo que pudo disfrutar de la visita. Luciana es muy cálida, hizo la reseña de una manera cordial, con la calidez que le da el hecho de ser la nieta de uno de los grandes escritores que hemos tenido.
Don Sábato, permítame decirle, dondequiera que esté, que puede quedarse tranquilo, siguen manteniendo el orden y la pulcritud que usted tanto amaba, el jardín del frente sigue repleto de hojas secas, el del fondo, con pasto verde y con la estatua de Cere…ud sabrá la historia. Afortunadamente seguiremos compartiendo sus libros, sus historias, su casa, y guardando en nuestros corazones la pasión con la que usted escribió. Esa pasión que sale de cada hoja de sus libros.


El estudio del escritor

Su sala de arte


El  orden de sus archivos



Luciana Sábato firma una foto de su abuelo










Gracias Luciana!
Silvia