Tratate mejor
A veces uno se queja de muchas cosas. Del otro, de la economía, de que no se pudo
acercar a tal objetivo, y bla bla. De esa lluvia que no te dejó salir. Del vecino curioso que
te invade cuando te lo cruzas y curioso te encara con sus preguntas. Miles son las
excusas.
Es real que inconscientemente uno se trata mal.
Pasa que uno se maltrata frente a ese espejo imaginario que no te devuelve la imagen
deseada. Se maltrata al agredirse con palabras por algo que hiciste erróneamente.
Nadie se entera. Pero es ese dolor que molesta lo que a uno no le permite ser feliz.
El maltrato personal puede darse de muchas maneras. Por ser de un modo especial con
la gente, y que solo recojas migajas. Inesperadas. Por tener una remera gastada, que
quizá a otro le gusta y nunca te lo dijo. Y vos te maldecís por usarla. Por no haberte
detenido en un instante en tu casa. Antes de salir. Para cambiarla por otra prenda con
glamour a decir de tu ojo observador.
Y así, sucesivamente te vas degradando con palabras. Con gestos. Con rostros. Sí,
porque una mirada lo dice todo. Y si vos estás triste, el que te conoce lo sabe. Te lee.
Por eso no seas tan cruel, decía la canción. Y es verdad.
Todos tenemos nuestro momento de bajón. De tristeza encubierta. Pero recordá que si
vos no te querés y mimás ,..nadie lo va a hacer por vos.
Y ¿cómo te mimás? Es fácil. no ser crítico con vos mismo. No agredirte. Darte
permisos. Tiempos. Hacer lo que vos querés con tus cosas, tu vida sin depositar tu mirar
en la opinión del otro. Comprarte algo lindo. nuevo. Dar una vuelta a la plaza, sola.
Pensado en vos. Respirando aire fresco, ese que te pega en la cara.
Mirar desde tu cama ese techo que nunca te detuviste a ver. En serio y disfrutar de
descubrir las vetas de esa madera. Esos dibujos que te pueden ayudar a descubrir
señales.
La vida es bella, si a veces es dura. Solo hay que tomarse el tiempo para pensar en uno.
No ser egoísta. Pero sí dedicarse a cuidar la piel, la ropa, los espacios donde nos
hallamos gustosos. El momento para cumplir deseos.
Si uno no se detiene en uno, nadie lo hará. Nos tenemos solo a nosotros y cuando nos
vamos a dormir, nos encontramos con nuestro otro yo. Y esa personita tiene que verse
con sus mejores ojos.
©Mirta Serrano

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