El pensamiento de Juan José Sebreli (4ta. nota)
Juan José Sebreli publica su primer libro, titulado "Martínez Estrada, una rebelión inutil", en el año 1960. Sebreli allí estima que la obra ensayística de Ezequiel Martínez Estrada, de temática argentina, está basada en el pensamiento del filósofo Oswald Spengler y también deriva de los escritos de Hermann Keyserling. Sebreli considera a Martínez Estrada como un maestro de juventud pero a quien critica rigurosamente.
Otro joven escritor contemporáneo a Sebreli, compañero en la revista "Sur", Héctor Murena, se consideró discípulo directo de Ezequiel Martínez Estrada; siendo el pensamiento de Murena más favorable a las observaciones realizadas por Martinez Estrada, aunque manteniendo una distancia reflexiva.
Escribir es Corregir:
"Para mi Escribir es Corregir" afirmaba Sebreli. "Hago un libro en un mes pero después tengo que pasarme tres años corrigiendo".
Por ello, dice Sebreli, que era horrible escribir a máquina en aquellos años, "Como vivía corrigiendo había que estar con la goma de pegar y la tijera, recortar un papelito, pegarlo sobre otro...a veces había que pegar papel sobre papel y despues se hacía una tira larga. Yo soy desprolijo -aclara Sebreli- y me ensuciaba con el papel carbónico...era un infierno". Por ello Sebreli considera que la tecnología ha sido un gran avance y que ha sido una bendición poder escribir los libros en la computadora (aunque a veces se enojaba por perder documentos...jejeje).
Con la temática de la utilización de papelitos -usual para la época- coincidía Julio Cortazar como así lo atestiguan Calac y Polanco (los alter ego de Cortazar), quienes muestran como el escritor se divertía con la inclusión de dichos papelitos para modificar textos.
Explica Cortazar en su libro "Salvo el crepúsculo" que a sus compañeros Calac y Polanco "Los dejo que me miren con aire consternado que siempre asumen en esas circunstancias, y entremezclo los papelitos en cuestión para ir armando la página a pura goma de pegar"...jejeje.
Julio Cortázar era un caso contrario al de Sebreli quien, como vimos, renegaba con los mencionados papelitos...jejeje.
Sobre las identidades
En el año 1964 Sebreli publica su libro "Buenos Aires, vida cotidiana y alienación", análisis sociológico de la ciudad que lo vio nacer, y que tuvo un éxito de ventas sin precedentes dentro del ensayismo argentino.
Describe Sebreli:- "Los sociólogos profesionales que habían estudiado 5 años me vieron a mí, un autodidacta, que de golpe y porrazo barro con todo al publicar el libro "Buenos Aires vida cotidiana y alienación", y por ello me atacaban o silenciaban". Sebreli concluye su descripción afirmando: "allí empezó la marginación".
Años después comentaba Sebreli: "Mi posición no es solamente la de un mero marginal, soy paradójico en ese sentido. Soy marginal porque estoy al margen de las instituciones, pero al mismo tiempo no soy un desconocido", aunque, eso sí, sigo marginado de los círculos académicos y oficiales"
Sin embargo Sebreli tuvo la suerte de vivir muchos años y llegar a conocer cambios que lo favorecieron. "Así en 2015 se rompió la tradición del outsider" -dice Sebreli-. "Siempre fui una contradicción entre best seller y un outsider, y ésta es la 1ra vez que una institución oficial da cuenta de mi existencia y me alegra que haya sido la Ciudad de Buenos Aires más que la Nación. Me siento muy identificado afectiva y culturalmente con la Ciudad de Buenos Aires.
Sebreli explica: "La identidad local es la que más identifica a los hombres afectivamente; la Nación es un artefacto político creado tardíamente en el siglo 18, en cambio la Ciudad es algo que está en los orígenes de la civilización". "Yo creo en las identidades locales, no nacionales", y menciona que los habitantes de diferentes lugares de un país tienen estilos de vida totalmente distintos."La ética es local" concluye Sebreli.
Observaciones sobre Karl Popper
Los estudiosos afirman que el pensamiento del filósofo austriaco Karl Popper ejerció una gran influencia en Juan José Sebreli.
No obstante Sebreli se consideraba como un admirador crítico de Popper, ya que no coincidía con las opiniones del filósofo austríaco sobre Hegel, de quien Sebreli era seguidor incondicional. Obviamente Sebreli no compartía la afirmación de Popper de que Hegel era un galimatías; por ello Sebreli menciona que Popper "no leyó" a Hegel; lo conoce de segunda mano o leyó sólo algunas cosas. Sebreli afirma que todos los Cursos de Hegel son muy claros y que es evidente que Popper no leyó "La Historia de la Filosofía" -que es un libro bastante claro según Sebreli - ni tampoco "La Filosofía de la Historia". Es una polémica muy interesante reservada para especialistas.
Finalmente mencionaremos que, sobre Karl Popper, Sebreli opinaba que tiene muchas cosas positivas, principalmente la virtud literaria, su prosa. Expresa Sebreli: "En una época, en que ha predominado en los estudios académicos, en los estudios filosóficos y científicos, la jerga iniciática, leer a Popper es un baño refrescante; porque uno entiende todo, es claro, se entiende todo". "Es una prosa democrática" -concluye Sebreli.
©Alberto D. Kloster