Símbolos
Donde reposan nuestros muertos se encuentra el silencio total de movimientos. Algunos
se han arriesgado a colocar grabadores en ciertos momentos, solo para hacer vacuos
experimentos. Pero de eso no voy a contarles.
El campo santo era el sitio donde cercano a las iglesias, dado que era vecino a ellas,
depositaban a sus deudos las familias.
Luego, con el paso de enfermedades como la fiebre amarilla en 1871 y necesidad de
espacio se adjudicó el campo de deportes del colegio Nacional de Buenos Aires y nació el
cementerio hoy de Chacarita. Llevaba otro nombre. Pero no me quiero detener en ese
detalle. Solo comentaré las extensas hectáreas que rodean el lugar. Donde miles de
almas buscan su destino final. Hoy cambiada su imagen hasta plaza posee.
Cuando uno muere, sus deudos eligen lo mejor para uno. O lo que ellos creen lo mejor.
A veces se han dejado testimonios que no se han cumplido. Esos deseos que la
realidad hace pedazos. O los temas judiciales impiden llevar a cabo.
En décadas pasadas la muerte era considerada días y épocas de duelo obligado. Por
no decir meses!! Las exequias se realizaban en estricto silencio. Con ropajes que se
lucían de color negro de pies a cabezas. Duelo que se mantenía durante mucho tiempo. Y
ese dolor era respetado reuniéndose serenamente en familia. Visitando el lugar de
manera asidua. Era respeto y dolor.
Aquel que podía hacía de aquel lecho de descanso una sencilla tumba. Y las grandes
familias pudientes encargaban a los que sabía de arte, unas descomunales estatuas y
monumentos. Con símbolos que protegieran el descanso eterno de su pariente fallecido.
Algo que relacionara su vida, o su historia personal.
Lamentablemente hoy en día ha caído en desuso todo aquello. Hasta casi los velorios.
Situación que solo se lleva en espacio de pocas horas. Por una parte por los costos
económicos. Y por el otro la inseguridad que llegó para quedarse. Cuantos malos
momentos se oyen por ahí de gente que perdió a su amado, y además debió soportar ser
esquilmado en el momento de mayor dolor.
¿Quién se atreve a robar a un muerto? Sí, el muerto es robado. Desde placas hasta
juguetes de niños que sus padres depositan para calmar un poco más la pena.
Hace unos cuantos años, aproximadamente en los años 90 apareció la cremación.
Entonces luego la familia decide donde dejar los restos en un sitio representativo.
Hasta en cementerios de gran importancia, donde descansan célebres y famosos se
organizan tours históricos. Por un lado mantiene viva su memoria. Por el otro uno admira
esas obras monumentales en su reposar eterno.
Los tiempos cambian. La muerte sigue siendo silenciosa. El rito ha cambiado de forma y
color. Y muchas veces encierra muchos misterios. Cada tumba se lleva un amor, un adiós
eterno.
En esas visitas uno puede admirar los símbolos que se relacionan con la muerte.
Angeles , gárgolas y pequeños duendes Entre damiselas inmensas talladas en eterna
agonía del después. Testimonios de solitarias esperas sin tiempo.
Quizá también los demonios de encontrarnos cara a cara con la tristeza. Eterna como la
ausencia.
La muerte es un símbolo más de nuestra historia. Algún día todos nos iremos. No en
vano el que se ha ido no vuelve: la paz es el descanso eterno.
Aún hoy se puede admirar eso descomunales y majestuosos monumentos. La muerte
siempre está. Lo que ha cambiado es forma de visitar la despedida.
©Mirta Serrano

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