viernes, 10 de abril de 2026

Escritora invitada: Mirta Serrano-Las huellas del camino

 Las huellas del camino


Sin que lo sepamos somos lo que una cadena genética nos formó.

A veces nos preguntamos de quién sacó esos ojos esa criatura. Y ¿por qué le gusta el

arte al niño?

Y es allí dónde uno si empieza a hilvanar descubre que allá lejos en ese bonito árbol que

forma nuestra genealogía hallamos signos o símbolos de una similitud en formas y gestos

de vivir una vida.

¿A que llamo hilvanar? A ponernos a investigar hacia el pasado. Por supuesto que uno

no conoció a todos los parientes. Razones obvias que llegamos y muchos ya no estaban

aquí. Sin embargo, poseemos seguramente en nuestro historial recuerdos, historias que

nos han formado. Y fotos. Que son testigo fiel de la realidad de tiempos que fueron

antecesores de nuestra llegada.

Es tan importante valorar las voces de nuestros mayores. algunos no respetan a ese

abuelo que repite como loro quizá, una y otra vez la historia de su infancia. Y es allí, en

ese relato donde la riqueza fluye.

Si te gustan las historias podés grabar a tu abuelo, anotar datos y tomar fotos. Conservar

esas riquezas servirán para en el futuro poder entender gestos. Miradas. modos de vida y

de pensar. Actitudes que se repiten sin saber descubrirlas a tiempo.

La genealogía es además de hallar la etimología de apellidos y sus cambios al traspasar

poblados y países, es el arte de encontrarte en viejos mapas ancestrales. Es apasionante.

Buscá en viejas maletas aquellos pasaportes abandonados a su suerte. Buscá en

páginas de redes sociales los barcos donde arribaron un día la gente de la que sos parte

en ese gran círculo llamado familia.

Iniciá el camino de tus antepasados. Te vas a sorprender.


©Mirta Serrano

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