viernes, 9 de octubre de 2026

Escritora invitada: Amalia Fuino

 CUENTO “ OFELIA”

de Amalia Fuino


Los asistentes ingresaron en silencio al recinto. Cabizbajos y compungidos, se acercaban

al féretro para dar su último adiós. Algunos dejaron una flor sobre las manos entrelazadas

de aquel hombre.

-¡ Quien lo hubiera dicho, pobre Ramón! Tan joven¿verdad? Ahora, ¿quién se hará

cargo de esas dos diablas que tiene por hijas?- susurró una mujer.

Las vecinas comentaban la historia, formando pequeños grupos en aquella habitación

en penumbras.

El lugar se fue poblando de gente y el cielo se oscureció de golpe. Hubo que encender

las luces. Las damas servían café y algunas galletas a los presentes.

Las niñas corrían por la casa, entrando y saliendo de las habitaciones. Ofelia, la

mayorcita, parecía ajena al momento.

Un jovenzuelo apreció en el vano de una de las puertas de la casa, y miró en derredor.

Ofelia lo descubrió.

Él clavó sus pupilas en la jovencita y fue acercándose poco a poco. Como espada

victoriosa, su mirada penetraba sin piedad, empujándola hacia una de las paredes.

Cuando sus labios casi se tocaron, sintió que las manos de la muchacha se aferraban a

sus brazos. De pronto, se convirtieron en garras y lo sujetaron con fuerza, mucha fuerza.

Los ojos de él la dominaban, y ella consintió en dejarse dominar. Con un movimiento

rápido, cambió de posición y lo empujó contra la pared. Sus manos lo sujetaban con

seguridad y ella acercó aún más sus labios.


Ahora, inmóvil, él cerró los ojos y esperó. Ella lo besó con furia. Con toda la furia de que

es capaz una guerrera.

-¡Hija, niña! Pero, Ofelia , ¿qué haces besando la pared? ¿Es que te has vuelto loca,

niña?- increpó el cura párroco del pueblo, al encontrarla sola en la cocina.


©Amalia Fuino




El texto pertenece al libro “ Intensidades” Ediciones Artilugios y Eppursimuove

Ediciones. Buenos Aires 2019.

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