Te cuido
El cuidado de una persona es un arma poderosa. Podés ofrecer tu bienestar al
prójimo desde una palabra, una caricia, un mimo o un regalo.
El cuerpo funciona hasta que puede no hacerlo más. Necesita entonces ayuda.
Es ahí donde a veces se necesita contratar a alguien. No todos tiene la
capacidad de saber ser buena gente.
A diario se ve en páginas verdes, que lo son desde el asco, la gente que con
título falso intenta proclamar que cuida y solo ves destrato.
Las entidades contratan personal y nadie quiere ser un paquete en desuso de
gente que es malvada y pega golpes donde debería haber rosas.
Son infinidad las excusas que la gente comenta por tener que colocar a su
pariente en esos sitios a veces de terrible inhumanidad.
Lecturas, bailes y amistades hay en ciertos recreos. Hasta se han formado
parejas que se han casado.
Y en otros la salvajada humana representada en una camilla de dolor.
Gracias a que existen las cámaras pueden ser usadas para aplacar la tristeza.
Para descubrir que el final de una persona debe ser bajo la mano del cariño, no
desde el caos.
Quizá esa gente “cuidadora –no” fue golpeada y no querida.
Lugares habilitados y no encierran miles de historias. Algunas son sagradas.
Otras, mejor apaguemos el odío. Nadie sabe los destinos de los malos.
©Mirta Serrano

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