Qué pasó con Edgar Allan Poe antes de morir: los cuatro días que nadie pudo explicar
Lo hallaron vestido con ropa ajena, en delirio, repitiendo un nombre. Más de 170 años después, las hipótesis se acumulan y la verdad sigue sin aparecer
Huérfano a los tres años, escritor a los 18
Poe nació el 19 de enero de 1809 en Boston. Antes de cumplir tres años, sus padres, ambos actores de teatro, habían muerto. Lo acogió la familia Allan, de Richmond, Virginia, aunque nunca fue adoptado legalmente. Creció leyendo relatos góticos que llegaban en revistas británicas a la oficina de su padrastro y escuchando historias sobre fantasmas y magia negra.
A los 18 años publicó Tamerlán y otros poemas, influido por Lord Byron. Las deudas de juego lo llevaron a alistarse en el ejército bajo un nombre falso. Tras la muerte de su madre adoptiva, su padrastro, John Allan, compró su salida del servicio y le consiguió un lugar en la Academia Militar de West Point. Poe faltó a todos los entrenamientos durante una semana y lo expulsaron.
Se instaló en Nueva York, publicó poesía y consiguió trabajo como editor de una revista literaria en Richmond. Lo despidieron por el alcohol. Pero entre esas turbulencias escribió las obras que lo convirtieron en una figura central de la literatura occidental: “El corazón delator”, “El cuervo”, “Los crímenes de la calle Morgue”, “La caída de la casa Usher”.
Con el detective Auguste Dupin, protagonista de “Los crímenes de la calle Morgue”, Poe estableció el modelo del investigador racional que Arthur Conan Doyle y Agatha Christie retomarían décadas después.
Pero fue en el terror donde su escritura alcanzó una dimensión diferente. La escritora Mariana Enríquez, en el prólogo de los Cuentos completos (Páginas de Espuma, 2026), lo definió así: “En el terror desata una tempestad psíquica que, hasta hoy, cuando ya lo leímos y vimos todo, exuda demencia, atrevimiento, verdad”.
Su estilo rompió con la novela gótica tradicional —castillos, monstruos, maldiciones— para concentrarse en los mecanismos internos del miedo. “El terror no viene de Alemania, viene del alma”, escribió Poe. El género que él reformó influyó en Howard Phillips Lovecraft, Guy de Maupassant y los simbolistas franceses, con Charles Baudelaire a la cabeza, quien lo consagró como icono en Europa a través de sus influyentes traducciones.
En 1847 murió su esposa; en 1849, él
A los 27 años, Poe se casó con su prima Virginia Clemm, que tenía 13 años. Estuvieron casados más de una década, hasta que ella murió de tuberculosis en 1847. La pérdida agravó su estado. Su comportamiento en el último año de vida fue cada vez más errático y paranoico.
En julio de 1849, su amigo John Sartain lo encontró en Filadelfia “pálido y abatido, con una expresión salvaje en los ojos”, según recogió National Geographic. Poe estaba convencido de que alguien quería matarlo y le pidió a Sartain que le afeitara el bigote para evitar ser reconocido.
Un futuro que parecía prometedor antes del final
En el otoño de 1849, la situación de Poe mejoró. Recibió dinero de un proyecto de revista y retomó el vínculo con su primer amor, Elmira Shelton, una viuda adinerada con quien planeaba casarse, aunque murió diez días antes de la boda.
El 27 de septiembre salió de Richmond hacia Nueva York. Su médico le había desaconsejado el viaje: había pasado la noche anterior con fiebre. Por razones que nunca quedaron claras, se detuvo en Baltimore.
Cuatro días sin testigos ni explicaciones
El 3 de octubre apareció frente a Gunner’s Hall. El periodista que lo reconoció avisó al médico Joseph Evans Snodgrass, quien lo trasladó al Washington College Hospital. Allí, Poe tuvo temblores, delirios y alucinaciones, y le rogó al médico que lo matara.
Murió a las 5 de la mañana del domingo 7 de octubre. El médico que lo atendió, John Moran, registró como causa de muerte una “frenitis”, término de la época que se usaba tanto para la inflamación cerebral como para encubrir una intoxicación alcohólica. No hubo autopsia. El certificado de defunción desapareció.
Diez teorías, ninguna prueba
La hipótesis del alcohol dominó durante décadas, impulsada en parte por el obituario que publicó Rufus Griswold, un adversario literario de Poe, en el New-York Tribune con el seudónimo Ludwig.
Griswold describió a Poe como un alcohólico y un libertino. La investigación académica posterior cuestionó ese retrato: Griswold tenía motivos para mentir; Poe había destruido públicamente su reputación como crítico.Además, cuando Poe llegó a Baltimore formaba parte del Movimiento por la Templanza, que combatía el consumo de bebidas alcohólicas. Algunos de sus amigos, de todos modos, sostuvieron que podía haber recaído. John Pendleton Kennedy, un influyente escritor y político estadounidense, escribió pocos días después de su muerte que Poe se había dejado seducir por “la botella, a la que había renunciado hacía tiempo”. Los análisis modernos del cabello del escritor, sin embargo, no encontraron rastros compatibles con una intoxicación alcohólica.
Mucho antes de que aparecieran explicaciones médicas más sofisticadas, también circuló la posibilidad de que Poe hubiera sido golpeado. En 1867, el biógrafo E. Oakes Smith sostuvo que el escritor había sido atacado por un hombre instigado por una mujer que se consideraba agraviada por él. Cinco años después, el escritor Eugene Didier agregó otra versión: Poe había sido robado y golpeado por unos rufianes, que lo habían dejado inconsciente en la calle durante toda la noche. Ninguno de esos relatos pudo ser corroborado.La noche de las elecciones abrió otra posibilidad. Baltimore tenía antecedentes de cooping y Poe apareció frente a un local de votación, vestido con ropa ajena y en un estado de confusión. La combinación de esas circunstancias llevó a algunos investigadores a pensar que podía haber sido víctima de esa práctica.
Alrededor de 1870, el biógrafo J. H. Ingram recibió varias cartas que sostenían esa versión; una, atribuida a un académico de Johns Hopkins, afirmaba que una pandilla podía haber atrapado a Poe, haberlo obligado a votar y luego haberlo abandonado. Pero nunca apareció un documento que permitiera probar la teoría.
Las explicaciones médicas también se multiplicaron. En 1996, el cardiólogo Michael Benítez analizó los síntomas de Poe, letargo, confusión, delirios, variaciones abruptas del pulso, muerte en cuatro días, y concluyó que coincidían con un cuadro de rabia. El estudio se publicó en una revista académica, pero tampoco fue definitivo.
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