viernes, 9 de octubre de 2026

Escritores: Edgar Alan Poe

 Qué pasó con Edgar Allan Poe antes de morir: los cuatro días que nadie pudo explicar




Lo hallaron vestido con ropa ajena, en delirio, repitiendo un nombre. Más de 170 años después, las hipótesis se acumulan y la verdad sigue sin aparecer


El 3 de octubre de 1849, Joseph Walker, periodista del Baltimore Sun, encontró a Edgar Allan Poe en las inmediaciones de Gunner’s Hall, una taberna que ese día había sido habilitada como centro de votación. En la Estados Unidos de mediados del siglo XIX era habitual que bares y otros establecimientos funcionaran de forma temporal como locales electorales.

Poe llevaba ropa que no era suya. Estaba semiconsciente y repetía un nombre, “Reynolds”, que nadie pudo identificar. Cuatro días después, el 7 de octubre, murió sin haber podido explicar qué le había pasado. Tenía 40 años.
Los biógrafos acumularon posibles explicaciones desde entonces: una golpiza, rabia, un tumor cerebral, meningitis, envenenamiento e incluso un posible fraude electoral. Esta última teoría planteaba que Poe podía haber sido víctima del cooping, una práctica que consistía en secuestrar o retener a personas, embriagarlas y obligarlas a votar varias veces bajo identidades distintas. Ninguna de estas hipótesis quedó probada. El caso sigue abierto.

Huérfano a los tres años, escritor a los 18

Poe nació el 19 de enero de 1809 en Boston. Antes de cumplir tres años, sus padres, ambos actores de teatro, habían muerto. Lo acogió la familia Allan, de Richmond, Virginia, aunque nunca fue adoptado legalmente. Creció leyendo relatos góticos que llegaban en revistas británicas a la oficina de su padrastro y escuchando historias sobre fantasmas y magia negra.

A los 18 años publicó Tamerlán y otros poemas, influido por Lord Byron. Las deudas de juego lo llevaron a alistarse en el ejército bajo un nombre falso. Tras la muerte de su madre adoptiva, su padrastro, John Allan, compró su salida del servicio y le consiguió un lugar en la Academia Militar de West Point. Poe faltó a todos los entrenamientos durante una semana y lo expulsaron.

Se instaló en Nueva York, publicó poesía y consiguió trabajo como editor de una revista literaria en Richmond. Lo despidieron por el alcohol. Pero entre esas turbulencias escribió las obras que lo convirtieron en una figura central de la literatura occidental: “El corazón delator”, “El cuervo”, “Los crímenes de la calle Morgue”, “La caída de la casa Usher”.

Con el detective Auguste Dupin, protagonista de “Los crímenes de la calle Morgue”, Poe estableció el modelo del investigador racional que Arthur Conan Doyle y Agatha Christie retomarían décadas después.

Pero fue en el terror donde su escritura alcanzó una dimensión diferente. La escritora Mariana Enríquez, en el prólogo de los Cuentos completos (Páginas de Espuma, 2026), lo definió así: “En el terror desata una tempestad psíquica que, hasta hoy, cuando ya lo leímos y vimos todo, exuda demencia, atrevimiento, verdad”.

Su estilo rompió con la novela gótica tradicional —castillos, monstruos, maldiciones— para concentrarse en los mecanismos internos del miedo. “El terror no viene de Alemania, viene del alma”, escribió Poe. El género que él reformó influyó en Howard Phillips Lovecraft, Guy de Maupassant y los simbolistas franceses, con Charles Baudelaire a la cabeza, quien lo consagró como icono en Europa a través de sus influyentes traducciones.

En 1847 murió su esposa; en 1849, él

A los 27 años, Poe se casó con su prima Virginia Clemm, que tenía 13 años. Estuvieron casados más de una década, hasta que ella murió de tuberculosis en 1847. La pérdida agravó su estado. Su comportamiento en el último año de vida fue cada vez más errático y paranoico.

En julio de 1849, su amigo John Sartain lo encontró en Filadelfia “pálido y abatido, con una expresión salvaje en los ojos”, según recogió National Geographic. Poe estaba convencido de que alguien quería matarlo y le pidió a Sartain que le afeitara el bigote para evitar ser reconocido.


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