Tu trampa
En esta actualidad las redes sociales te pueden acercar o alejar de gente y
momentos.
A veces me canso de leer festiva, noticias de encuentros, festejos,
inauguraciones y presentaciones de libros en diferentes eventos. Por supuesto no
estoy alejada de otras realidades que forman parte de nuestros días.
Pero detrás de la pantalla que no podemos divisar nunca faltan las joyas del Nilo
como suelo llamarles y aparecen pedidos de necesidad.
La gente piadosa ayuda. Transfiere dinero o de modo presencial colabora con
algún accidentado.
La suma de la necesidad obra milagros. De modo anónimo, o en vivo y directo
uno puede hacer feliz al prójimo. Nuestro corazón se nutre por ayudar al
necesitado. Que luego el tiempo se encarga de redimir en nuevas oportunidades.
Todo es una ida y vuelta.
Pero de pronto aparecen ventas y serviciales pedidos de ayuda, abandónicos que
en realidad se escudan en no existir.
Hay gente que así como se toma el trabajo de inventar páginas, otras personas
se toman el trabajo de investigar.
Y es así que se descubre que Sola 25 hace un pedido de donación de ropa de
bebé y en otra página con el mismo verso, pasa a llamarse Juan 23. Ni siquiera
reparan en cambiar las palabras en sinónimos. No, copian y pegan.
Mucha gente lamentablemente ha caído en eso de pagar dinero y no recibir su
compra.Y a veces hay gente que dejó fortunas en la nada.
La gente mayor muchas veces sufre terribles desfalcos monetarios que a veces
sabiendo que ese dinero no regresará ,diezman su vida.
Infinidad de llamados por teléfono queriendo ofrecerte el hueso de perro que te
digita la vida o el paraguas que nunca se rompe.
Así como hay personas que nunca creen en nada, otros dudan y otros compran
todo. A veces te puede ir bien y otras entrás en un círculo vicioso.
Leo tantos mensajes en redes y a veces son desopilantes las respuestas de los
que desconfiados ,les responden al que acusa fórmulas mágicas.
Detrás de las redes puede haber amistad y buenas obras. Como también son
extrañas formas de querer conectarte con el ingenio de saber estafarte.
Mirta Serrano

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