Encuentros
Cuenta la leyenda que las maestras jardineras son el amigo invisible preciso y exacto de los volquetes. Yo diría que no solo ellas.
A veces la gente no tiene noción de las cosas que descarta.
Convengamos que allí, en obras en construcción se hallan los restos de
mampostería. Maderas, papeles de embellecer paredes. Retazos de telas y
alambres desteñidos de tiempos idos.
Pero también hay gente que se separa en su vida cascada de dolor, y en un
arranque debe desarmar su casa por mudanza. Por amores idos. Porque desecha
instantes y allí se van para siempre desde fotos, ropa vieja y trastos. Sin mirar
atrás.
Dicen que para algunos eso es basura, pero para otros aquello es una fuente de
riqueza.
Muebles que pueden ser reparados, bolsas con traperíos que se le pueden dar
otra oportunidad e infinidad de preciosos tesoros.
Sí, Son tesoros para los que saben aplicar barnices, encolar maderas ahuecadas.
Darle vida a porcelanas que apenas son salteadas sus partículas.
Hay cosas que no tienen sentido resguardar. Ya no hay manera de revivir en este
costado de la realidad.
Pero el hombre desarma historias que otros cobijan en su regazo.
No todo volquete tiene premio. Igual sería interesante que pasemos una y otra
vez por esas veredas donde alguno deja su pasado. Más de una vez hay cosas
por demás interesantes. Bolsas, muebles,
Ah eso sí, vayan temprano. Nunca falta el señor que conoce de memoria ciertos
sitios precisos, él luego vende lo que puede de su hallazgo, y con su carrito nos
puede ganar de mano.
Mirta Serrano

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