PRIMER PREMIO
La mujer que despierta
Hay una mujer antigua en mi ventana,
una mujer de lluvia y de silencios,
que guarda entre sus manos las mañanas
que otros dejaron caer sobre su cuerpo.
No sabe de cadenas que no suenen,
ni de palabras dichas por costumbre;
aprendió que las raíces también pueden
romper la piedra oscura de la cumbre.
La vi peinar la noche con sus dedos,
sacando de la sombra una esperanza;
la vi juntar los restos de sus miedos
y hacer con ellos alas para el alma.
Le dijeron: “camina despacio, espera”,
“no mires hacia el mundo con deseo”;
pero encendió su propia primavera
y escribió su destino en el silencio.
Amó como quien cruza un mar profundo,
sin preguntar si el agua la vencía;
llevó dentro de sí otro nuevo mundo
mientras el viejo mundo envejecía.
No fue de nadie, aunque entregó su fuego;
no fue sombra, aunque caminó en penumbras.
Su corazón, cansado y siempre nuevo,
hizo canción la herida que la nombra.
Y cuando la encontraron las estrellas
buscando una respuesta entre la bruma,
dejó su voz flotando entre las huellas:
una mujer no muere cuando lucha.
Rodolfo González
(C.A.B.A)
SEGUNDO PREMIO
ALFONSINA SIEMPRE
Al mar he visto, lo he tocado
entre los fragmentos de un poema:
allí me he detenido a observar
los barcos olvidados que regresan.
Las palabras se abren, inquietas,
son golondrinas que quieren volar
y tú, Alfonsina, les diste un alma.
Alma desnuda, capricho, humildad.
Figura el verso una caricia perdida,
o será tu voz la inquietud del rosal
En tu cuello las perlas de la primavera
,la paz y el dolor frente al mar.
Oh, vamos a dormir, Alfonsina,
entre las letanías de la tierra muerta.
Tu dulzura fue una flor celeste
y tu angustia, caracola abierta.
No digas adiós todavía, aún despunta en tu pecho el sol.
Y en tu sonrisa suave se asoman razones y paisajes de amor.
Sale de tu boca el cisne enfermo,
y un romance de la venganza,
de tus manos surgen mujeres
que gritan:
“¡Tú me quieres blanca!".
Indolencias tuyas despiertan la espuma,
y en tus ojos la dulce visión:
un lápiz de invitación amable
te ha atravesado el corazón.
Naces de nuevo en tu lírica
entre estrofas pareces soñar.
Tú en la tierra que amparó tus pasos y yo en el fondo del mar.
Ahora vuelve tu luz esta tarde,
como un arrullo incesante a brotar;
tu nombre amansa la muerte más fría
y tu canto consuela a la soledad.
María Sofía Abarca-(Mendoza)
TERCER PREMIO
NI DE ESPUMA NI DE NÁCAR
Una llovizna de arena cae en mi cuarto.
En mis manos los poemas de Alfonsina.
Intento gritar que no,
pero el hecho está consumado.
Veo el paisaje de su vida
desde ojos vivaces,
inundados de versos.
Dicen que nació en altamar,
que siempre fue el mar,
el mar que la trajo, el mar que la llevo,
el mar entre golpes y arrullos.
Manos de niña escondiendo papeles,
apretando en los puños latidos y lágrimas,
pinceladas del mundo.
Entre fabulaciones y lecturas
renació en mariposa,
de alas duras y colores propios.
En cada vuelo escribió poemas,
desgarró mandatos oxidados,
amó con la piel y el alma.
Fue una mujer, pero no tan blanca
ni de espuma ni de nácar…
Con palabras zurció metáforas
en pétalos esquivos,
huellas para muchas otras.
Mientras, las olas la acunan
en lejanos recuerdos.
María Fernanda Macimiani
(Pablo Podestá-Bs Aires)
MENCION DE HONOR
Siempre vuelves Alfonsina… piedra, viento y mar…
Te quiso dócil la época severa,
sometida de corsés y de apariencias.
No aprendiste el silencio de las otras,
ni el arte de inclinar la frente al miedo:
mujer de escenario y de imprenta,
de aula, redacción y de tablado;
y en cada oficio, lúcida y sedienta,
dejaste el pulso, de lo no domado.
Tu pluma conoció la ironía fina,
esa forma más honda de la espada;
y, al desnudar la farsa que domina,
dejaste la impostura desarmada.
Por eso vuelves hoy desde la piedra,
desde el rumor azul de aquel balneario,
donde la tarde sobre el mar se quiebra
y el horizonte guarda su rosario.
Vuelves también en música y memoria…
Hay algo de tu sombra entre las olas,
algo de tí en la sal que el viento lleva;
como si el mar, después de tantas horas,
guardara aún tu pregunta entre la arena.
Alfonsina: fuiste la mujer que escribió contra su siglo;
fuiste una conciencia ante al presente,
un corazón insurrecto ante el vestigio,
tu lucha no quedó bajo la arena
ni pudo el tiempo sepultar tu huella:
se hizo raíz, relámpago y cadena,
pregunta, libertad, incendio, estrella.
Y acaso ésa sea tu victoria
una voz que en cada voz aflora
Piedra en la memoria, viento en la altura,
mar que vuelve sobre su propia orilla…
Y si alguna vez un mundo indiferente
quisiera nuevamente clausurarte,
habrá una mujer levantando la frente
y una palabra para nombrarte.
Volverás, Alfonsina, con las mareas,
con tu melancolía insobornable;
volverás donde el miedo titubea
y una voz se descubre perdurable.
Volverás como estatua cual leyenda,
como la luz que, al borde de la niebla,
descubre otra salida en la tristeza.
Entonces comprenderemos, lentamente,
lo que guarda la piedra y mueve el viento:
que hay nombres que no mueren con la gente,
se tornan luz resplandeciente y mar en movimiento!
Norma B Kuroki (Corrientes)
¡ F E L I C I T A C I O N E S A T O D O S !
Gracias a los jurados por su labor
Silvia Vázquez








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