viernes, 27 de marzo de 2026

Escritora invitada: Mirta Serrano

 De paseo




Cuando muchos de nosotros éramos chicos nos llevaba a pasear al zoo. Lugar infaltable

de encuentros y recreación.

El zoo de Palermo tenía ese mágico misterio de ciertos jaulones de material desde

donde asomaban leones y otros espécimenes. Ellos esperaban nuestra visita. La comida

que podías comparar en los quioscos del lugar habilitados. Todos éramos felices en esas

hectáreas donde conjugaban el verde y el recreo.

Infinidad de colegios visitaban el predio, algarabía y el convivir con los animales.

Cita obligada. Para romances, encuentros y distracción.

Todo era una fiesta.

Hasta que un día los otros, hombres decidieron que era nocivo para los mortales el visitar

e intercambiar sentimientos.

Muchos animales fueron trasladados a otros sitios quizá mágicos. Y muy pocos han

quedado sosteniendo esas columnas de tanta historia ancestral detrás de un hoy Eco

parque que solo te muestran serenidad. Demasiado silencio. Demasiada ausencia.

Se ha preservado al animal. Dándole un espacio de cuidado, respeto. Pero claro las

camadas de miles de seres fueron separadas de su entorno. Siempre vivieron aquí!!

Si, podés caminar, volver a tener un encuentro, pero lejos quedó el ver detrás de una

jaula el alarido de x animal que mirabas admirado.

Muchas jaulas hoy son negocios, sí, han desaparecidos los vestigios de una memoria de

niña. Para ver que son un negocio ofreciendo productos.


Me veo allí en secuencias de imágenes con los míos. Con las viejas fotos de mis

mayores también.

Entonces intento pensar que detrás de esas columnas solemnes que reposan cerca de la

rural queda algo de mi infancia donde ir al jardín zoológico era una aventura bella plagada

de ternura.

Hasta en viejas páginas de libros se hallan fotos donde se ven a niños luciendo sus

ropajes de marineritos visitando el lugar. En jaulas donde hallar un sinfín de instantes que

quedaron cómo testigos en esas fotos!!!

A veces extraño ese paseo. Ese monito con su graznido llamando al niño cactador de su

atención. Las jirafas en su altar de casas de ladrillos a la vista. Lejanas en terreno. Los

elefantes en ese recoveco de aventura.

Era mágico verlos salir de su rincón. Los pájaros en sus jaulones…Todo cambia . Pero no

se olvida. Era otra Buenos Aires en otro contexto.


Mirta Serrano

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