Testimonios
¿ Te pusiste alguna vez a recuperar cosas que te hicieron feliz en algún momento de tu
vida?
Los recuerdos forman parte de nuestro espacio. Y allí aparecen infinidad de elementos
que desfilan en nuestra vista. Pero claro, hablamos del pasado. Marcas y objetos que ya
no existen por qué fueron reemplazados por otros elementos. Con otra utilidad. Y hasta
con nuevas creaciones.
Sin embargo hay infinidad de gente que tiene sus museos personales con tesoros. Los
dan a conocer y un grupo de personas pueden ser parte de este amor.
Sí, se pone amor en intercambiar tesoros que fueron parte de una época. Hay museos
especializados en antigüedades. Y uno se sorprende como hay gente que pudo guardar
todo aquello.
A uno, mortal orgulloso le rememora una casa, un momento, una calle y hasta un aroma.
Ser coleccionista es una pasión.
Podés poseer sin saberlo oro . Es así que asoman desde el pasado, tapitas de
gaseosas, piedras, biromes, peluches de colección. Láminas de grupos músicales que
reposan el silencio de los tiempos, infinidad de objetos que merecen ser recordados.
Hay gente que tiene guardados en sus arcones hasta bolsas de almacenes que ya no
existen. y eso es digno de admiración.
Un auto, figuritas de jugadores que existieron en famosos goles. Radios, revistas de
épocas que ya no son. Discos infantiles y de otros ritmos…en fin… La lista es
interminable.
Un simple botón basta de muestra para regresar a nuestra infancia. Donde quizá fuimos
felices y deseábamos solo crecer.
Ahora que somos adultos, dedícate a volver la mirada atrás. Un instante de ti, hallarás
en un recuerdo de colección.
©Mirta serrano
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