"El pájaro rompe el cascarón. El huevo es el mundo. El
que quiere nacer tiene que romper un mundo. El pájaro vuela hacia dios, el dios
se llama Abraxas."
Estas frases de Hermann Hesse, en su novela “Demian”,
son posiblemente la referencia moderna por la que más gente se ha interesado
por este Dios o ser de la mitología antigua. En la figura de Abraxas
confluye todo; el bien y el mal, la luz y la oscuridad, la sabiduría y la
ignorancia, el amigo y el traidor. Por lo tanto, Abraxas es Dios y Demonio al
mismo tiempo.
También
llamado Abrasax o Abracax, por los etruscos, y Abrxia, por los druidas celtas,
este Dios es de origen Gnóstico y se suele representar con la figura de un ser
con cabeza de gallo y con dos serpientes con cabeza en lugar de piernas. La
mayoría de veces con armadura en el pecho y siempre con armado de látigo y
escudo. La palabra Abraxas es simbólica pues cada una de las letras
correspondía con uno de los planetas conocidos en aquella época y la suma de
sus letras dan 365, el equivalente a un año.
Es
posible que los primeros Gnósticos tomaran esta Deidad del Dios egipcio abrak
sax, que significaba “Palabra sagrada”. Y también es muy posible que la famosa
frase abracadabra, que todos hemos dicho y escuchado en muchas ocasiones
provenga de este Dios.
Los
Basilidianos pensaban que Abraxas creó el mundo y que posteriormente fue
expulsado por Jesucristo.
En
términos demonológicos de la edad media, el personaje de Abraxas cambia su
perfil para convertirse en un ser grotesco con cabeza de dragón coronada y
cuerpo deforme, manteniendo tan solo las serpientes como piernas y el látigo de
la figura gnóstica.

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