Cumpleaños
Se apoyó contra la pared y sacó
un pañuelo de papel de su mochila. Acomodó un par de bolsas de compras sobre la
silla y se limpió la cara. Había caminado unas cuantas cuadras intentando
conseguir esa camperita que había visto en el shopping, más cara. Ella sabía
que si caminaba un poco por el centro la iba a ver a mejor precio.
Estaba cansada, pero contenta.
Su salario apenas le alcanzaba para darse un gusto y esperó a ese día para
hacerlo. Su cumpleaños. Una vez al año, valía la pena. Una vez al año no se
sentía menos y una vez al año, recibía en su pequeño departamento a sus pocos
pero buenos amigos para festejar, modestamente un nuevo año de vida.
Pidió un café, como para parar
un poco la locomotora que llevaba en su pecho, de tanta caminata. No había
mucha gente en el local, pero la camarera atendía a varias mesas a la vez, así
que le hizo señas al chico de la barra para que le preparara el cafecito.
Se acodó en la mesa y cuando levantó la vista, el morocho le había alcanzado el pedido.
La tasa rosa, un par de masitas en el plato y dibujado en el café, un pequeño corazón.
- ¡Feliz cumpleaños!, le dijo.
Ella se levantó a abrazarlo. El hizo lo propio.
- ¿Sabes una cosa? Pensaba que podía molestarte mi regalo, así que voy por más, ¿nos vemos mañana a la noche? Te invito a cenar…
©Silvia Vázquez
Podés adquirirlo enviando mail a smv1109@gmail.com o sino esperás hasta el 5 de septiembre y vas a la Feria de escritores en la Municipalidad de San Martín, y ahí en el stand podés comprarlo también


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