Antoine de Saint-Exupéry llegó al Castillo San Carlos de
forma imprevista a finales de 1929, producto de un aterrizaje de emergencia
mientras realizaba un vuelo para la compañía Aeropostal.
El aterrizaje de emergencia
Mientras piloteaba un avión (un modelo Latécoère 25) en
dirección al norte argentino y Paraguay, la aeronave sufrió un inconveniente
técnico —o una falla al ingresar una rueda en una vizcachera durante el
descenso— que lo obligó a acuatizar o aterrizar de urgencia en unos campos
cercanos a la costa del río Uruguay, a pocos metros de la propiedad.
El encuentro con las "princesitas"
Tras tocar tierra firme, aparecieron sorpresivamente dos
jóvenes rubias que hablaban francés fluido: Edda y Suzanne Fuchs Valon. Eran
las hijas del matrimonio de inmigrantes franceses que residían en la suntuosa
casona en ruinas de la época. Sorprendidas por la llegada del aviador, las
hermanas entablaron conversación con él y lo invitaron a conocer su hogar.
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| Exupéry |
La realidad es que las niñas, en un excelente francés, ya que
era su idioma, dieron algo así como “qué tonto este hombre, cómo fue a caer en
el pozo” a lo que el escritor respondió no soy tonto, es que mi avión se averió
y no vi el pozo”. Ellas jamás pensaron que ese hombre desconocido también era
francés y entendería lo que dijeron
El hospedaje y la inspiración
La familia Fuchs hospedó a Saint-Exupéry mientras se
realizaban las reparaciones correspondientes a su avión. No se sabe exactamente
el tiempo que estivo en el castillo ya que no hay registros de eso.
Durante su estancia, el escritor quedó fascinado por la
atmósfera mágica del lugar, habitado por animales domésticos exóticos (como
zorros y serpientes) y rodeado de naturaleza salvaje.
Esta experiencia quedó inmortalizada años más tarde en el
capítulo "Oasis" de su libro Tierra de hombres (1939) y sirvió como
una importante fuente de inspiración para varios elementos y personajes de su
famosa obra El Principito.
El Parque San Carlos se encuentra a solo 5 kilómetros del
centro de la ciudad de Concordia, Entre Ríos, y es uno de los principales
atractivos turísticos e históricos de la región.
Qué encontrar en la visita
Aunque la casona sufrió un grave incendio en 1938 y quedó
reducida a ruinas, la estructura fue consolidada para evitar un mayor
deterioro. Hoy en día se pueden realizar visitas guiadas que recorren sus
pasillos, sus sótanos y la historia de las familias que lo habitaron, así como
el célebre paso de Saint-Exupéry.
El parque abarca unas 70 hectáreas de selva en galería,
lomadas y costa sobre el río Uruguay, ideales para caminatas, picnics y
observación de ave
Dentro del predio se encuentra el monumento a Antoine de
Saint-Exupéry, con una estatua de El Principito sentado sobre su asteroide.
Se accede fácilmente en auto, taxi o transporte urbano desde
la zona céntrica de Concordia cruzando la Avenida Belgrano.
El centro de interpretación y el circuito por las ruinas
ofrecen recorridos guiados con horarios que varían según la temporada
(generalmente de mañana y tarde).
El parque cuenta con zona de estacionamiento, sanitarios y
un mirador con vistas al río Uruguay y a la costa uruguaya (Ciudad de Salto).
La escultura del personaje de El Principito ubicada en el Parque San Carlos es uno de los homenajes más representativos al paso de Antoine de Saint-Exupéry por Concordia.
Detalles de la obra e inauguración
La obra fue realizada
por la reconocida artista plástica, escultora y activista de derechos humanos
entrerriana Amanda Mayor. Fue emplazada e inaugurada en el año 1997. Muestra a
El Principito parado sobre la cima de su característico asteroide (el B-612).
Está ubicada estratégicamente en una de las lomadas del parque, elevándose
hacia el cielo y con vistas panorámicas al río Uruguay.
La obra simboliza el fuerte vínculo entre la fantasía de la
historia universalmente conocida y la realidad del paisaje entrerriano. Se
convirtió en el punto de recepción clave para los visitantes que recorren la
reserva natural antes de ingresar a las ruinas del castillo.
Materiales y proceso técnico
Estructura interna: Se montó un esqueleto rígido de hierro
soldado para modelar tanto el cuerpo del personaje como la gran esfera del
asteroide B-612, garantizando la resistencia necesaria ante la intemperie y los
vientos de la lomada.
Modelado en cemento y resina: La figura fue modelada a mano
utilizando cemento directo, mortero reforzado y resinas sintéticas para dar
relieve a los detalles del traje, la capa extendida y los elementos del
asteroide.
Soporte elevado: El asteroide no apoya directamente sobre el
suelo, sino que se sostiene en alto sobre columnas de hierro para dar la
sensación visual de estar flotando en el aire.
Acabado en blanco: Toda la pieza está recubierta con una
pátina impermeable blanca que resalta contra el fondo verde de los árboles y el
azul del cielo.
La escultura no solo representa al niño con su capa y
espada, sino que recrea la microuniverso de la novela en bajorrelieve alrededor
de la esfera:
Los volcanes: Se moldearon los dos volcanes activos y el
volcán apagado que el personaje deshollina en su planeta.
La rosa: Incluye la representación de su flor protegida bajo
la campana de cristal.
Los baobabs: Pequeños relieves simulan los brotes de los
árboles que amenazaban con romper su asteroide.
La serpiente y el zorro: Aparecen integrados en la superficie de la esfera como guiño a su travesía y a los animales que Saint-Exupéry también vio durante su estancia en Concordia.






























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