viernes, 7 de agosto de 2026

Periodismo turístico: Castillo San Carlos y la visita de Exupéry

 


Antoine de Saint-Exupéry llegó al Castillo San Carlos de forma imprevista a finales de 1929, producto de un aterrizaje de emergencia mientras realizaba un vuelo para la compañía Aeropostal.

 




El aterrizaje de emergencia

Mientras piloteaba un avión (un modelo Latécoère 25) en dirección al norte argentino y Paraguay, la aeronave sufrió un inconveniente técnico —o una falla al ingresar una rueda en una vizcachera durante el descenso— que lo obligó a acuatizar o aterrizar de urgencia en unos campos cercanos a la costa del río Uruguay, a pocos metros de la propiedad.

 



El encuentro con las "princesitas"

Tras tocar tierra firme, aparecieron sorpresivamente dos jóvenes rubias que hablaban francés fluido: Edda y Suzanne Fuchs Valon. Eran las hijas del matrimonio de inmigrantes franceses que residían en la suntuosa casona en ruinas de la época. Sorprendidas por la llegada del aviador, las hermanas entablaron conversación con él y lo invitaron a conocer su hogar.



Exupéry






















La realidad es que las niñas, en un excelente francés, ya que era su idioma, dieron algo así como “qué tonto este hombre, cómo fue a caer en el pozo” a lo que el escritor respondió no soy tonto, es que mi avión se averió y no vi el pozo”. Ellas jamás pensaron que ese hombre desconocido también era francés y entendería lo que dijeron

 

El hospedaje y la inspiración

La familia Fuchs hospedó a Saint-Exupéry mientras se realizaban las reparaciones correspondientes a su avión. No se sabe exactamente el tiempo que estivo en el castillo ya que no hay registros de eso.

Durante su estancia, el escritor quedó fascinado por la atmósfera mágica del lugar, habitado por animales domésticos exóticos (como zorros y serpientes) y rodeado de naturaleza salvaje.

Esta experiencia quedó inmortalizada años más tarde en el capítulo "Oasis" de su libro Tierra de hombres (1939) y sirvió como una importante fuente de inspiración para varios elementos y personajes de su famosa obra El Principito.

El Parque San Carlos se encuentra a solo 5 kilómetros del centro de la ciudad de Concordia, Entre Ríos, y es uno de los principales atractivos turísticos e históricos de la región.

 

Qué encontrar en la visita

                  


Aunque la casona sufrió un grave incendio en 1938 y quedó reducida a ruinas, la estructura fue consolidada para evitar un mayor deterioro. Hoy en día se pueden realizar visitas guiadas que recorren sus pasillos, sus sótanos y la historia de las familias que lo habitaron, así como el célebre paso de Saint-Exupéry.

El parque abarca unas 70 hectáreas de selva en galería, lomadas y costa sobre el río Uruguay, ideales para caminatas, picnics y observación de ave

Dentro del predio se encuentra el monumento a Antoine de Saint-Exupéry, con una estatua de El Principito sentado sobre su asteroide.

Se accede fácilmente en auto, taxi o transporte urbano desde la zona céntrica de Concordia cruzando la Avenida Belgrano.

El centro de interpretación y el circuito por las ruinas ofrecen recorridos guiados con horarios que varían según la temporada (generalmente de mañana y tarde).

El parque cuenta con zona de estacionamiento, sanitarios y un mirador con vistas al río Uruguay y a la costa uruguaya (Ciudad de Salto).

La escultura del personaje de El Principito ubicada en el Parque San Carlos es uno de los homenajes más representativos al paso de Antoine de Saint-Exupéry por Concordia. 

Detalles de la obra e inauguración

 La obra fue realizada por la reconocida artista plástica, escultora y activista de derechos humanos entrerriana Amanda Mayor. Fue emplazada e inaugurada en el año 1997. Muestra a El Principito parado sobre la cima de su característico asteroide (el B-612). Está ubicada estratégicamente en una de las lomadas del parque, elevándose hacia el cielo y con vistas panorámicas al río Uruguay. 

La obra simboliza el fuerte vínculo entre la fantasía de la historia universalmente conocida y la realidad del paisaje entrerriano. Se convirtió en el punto de recepción clave para los visitantes que recorren la reserva natural antes de ingresar a las ruinas del castillo.

Materiales y proceso técnico

Estructura interna: Se montó un esqueleto rígido de hierro soldado para modelar tanto el cuerpo del personaje como la gran esfera del asteroide B-612, garantizando la resistencia necesaria ante la intemperie y los vientos de la lomada.

 

Modelado en cemento y resina: La figura fue modelada a mano utilizando cemento directo, mortero reforzado y resinas sintéticas para dar relieve a los detalles del traje, la capa extendida y los elementos del asteroide.

 

Soporte elevado: El asteroide no apoya directamente sobre el suelo, sino que se sostiene en alto sobre columnas de hierro para dar la sensación visual de estar flotando en el aire.

 


Acabado en blanco: Toda la pieza está recubierta con una pátina impermeable blanca que resalta contra el fondo verde de los árboles y el azul del cielo.

 

Detalles esculpidos en el asteroide

La escultura no solo representa al niño con su capa y espada, sino que recrea la microuniverso de la novela en bajorrelieve alrededor de la esfera:

 


Los volcanes: Se moldearon los dos volcanes activos y el volcán apagado que el personaje deshollina en su planeta.

 




La rosa: Incluye la representación de su flor protegida bajo la campana de cristal.

 


Los baobabs: Pequeños relieves simulan los brotes de los árboles que amenazaban con romper su asteroide.



                                                                            


La serpiente y el zorro: Aparecen integrados en la superficie de la esfera como guiño a su travesía y a los animales que Saint-Exupéry también vio durante su estancia en Concordia.



©Silvia Vázquez
Fotos de la autora







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