No todo está perdido
Llegó el invierno. Con todo lo que eso depara. Encierro. Menos luz. Resfríos. Muchas series.
Muchos analgésicos cuando uno se siente mal. Acostarse temprano.
Para la gente de determinada edad, muchas veces que han quedado solos en sus hogares, el
frío representa encierro. Tristeza. Soledad.
Atrás han quedado esos dibujos de lo que se consideraba anciano. Blancas canas.
Ancianidad. Ya no ser útil a la sociedad de antaño.
Hoy en día eso ya pasó de moda.
Hombres y mujeres caminan en manada por plazas. Asisten a un club de barrio. Se hacen
amigos. Van a bailar. Se reúnen en casas y confiterías a descorchar risas y sensaciones
nuevas. ¡A disfrutar la vida señores y señoras!
Hace tiempo descubrí al CEC. Un sitio en V. Ballester donde gente de todas las edades se
hacen un tiempo de sus horas libres y concurren a infinidad de cursos.
Es así que de modo gratuito uno le encuentra otra manera a lo opaco de mirar por una
ventana como se destiñen las horas.
Acercate. Vos adulto mayor. vos adolescente, vos niño, niña que te quedas mirando tanto celu
sin saber a ciencia cierta quien te habla...en Quintana al 4900 te podés anotar a cursos
varios:
Zumba, dibujo. guitarra, yoga, juegos de mesa. Canto y hay más.
Solo es cuestión de decidirse a tomar el toro por las astas y así cambiar el frío por una cálida
clase de buena vibra.
En salones varios y una vez al mes en la plaza Ader los vecinos se acercan gustosos a hacer
terapias que suman mimos y buenos momentos a su historia personal.
Primero tenés que acercarte a conocer qué tipo de clase te interesa. Te vas a anotar en
secretaría y luego en base al cupo podrás asistir. Desde allí te avisan horas de cursadas y
asistencia para iniciar.
Quién te dice que además de forjar una terapia te llevás un amigo.
El momento es hoy y ahora.
©Mirta Serrano

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