viernes, 19 de diciembre de 2025

Narrativa: Navidades de antes

 

Navidades de antes


Texto: Silvia Vázquez

Ilustración Emiliano Dugo (Ig @dugdibujante)




Recuerdo Navidades de primos y tíos, de mesas enormes, con manteles bordados por las manos de mamá. Un arbolito modesto, con luces que destellaban desde la tarde.

Recuerdo reuniones en el patio, bajo la  parra verde, de racimos gotas de miel, hasta que salía el sol, juegos de cartas de Florindo, Miguel , Enrique y Julio, ¡a ver quien era mejor!

Recuerdo los varones esperando para correr bajo el árbol y buscar sus paquetes. Cuando daban las doce, pendientes de la tele, brindábamos juntos y nos sentábamos cerca del ventilador, esperando que sosiegue el calor .

Las chicas con vestido nuevo, estrenadito recién, hecho por la tía Encarna o madrina Sara y sandalias blancas, por el calor.

La sidra, el pan dulce, el turrón y la coca que para eso era Fiesta!. Recuerdo acampe en el pasto del jardín, mirando las estrellas ya más de adolescentes.

Recuerdo los tíos y tías hablando de su pueblo, compartiendo el vino y llorando y riendo…

Estrellitas dando vueltas, pocos cohetes, por el miedo a quemarnos…

Salir a la calle a saludar a los vecinos, desearles cosas lindas.

La familia completa, que se fue desarmando, porque más adelante, era con los padres de la novia, una fiesta y con los del novio, la otra. Ya no había esa mesa tan extensa, ni acampe en el pasto, ni corridas bajo el árbol.

Cada año era uno menos en la lista, pero si en el recuerdo uno más.

Pero el mejor recuerdo fue haberlo logrado. Haber sentido que para eso fueron ocho hermanos, sobrinos, y primos. Para estar cuando hacía falta y cuando había fiesta, o alguno necesitaba una mano.

Hoy años más tarde, en casa queda el verde pasto, muchas menos personas brindando a las doce, pero la tele encendida para esperar las doce, una sidra, un champagne, un turrón pegoteado y una cajita de maníes.

Los regalos debajo del árbol, esperando que cada uno se lleve el que tiene su nombre.

Agradecidos por la vida, por el amor, por la familia. Recuerdo Navidades, que seguirán siéndolo y que renovarán los personajes cada tanto sentados a la mesa larga o no mucho. Lo  mejor de todo es que seguirá existiendo la fiesta, a pesar del tiempo, y del lugar.

Lo mejor de todo es estar juntos, ser felices y cumplir esos deseos que pensamos en voz baja a las doce, cuando estaba encendida la tele y las estrellas brillaban en una pantalla blanco y negro.

Hoy con internet, tele color y muchas más comodidades, seguimos pensando deseos, reunidos con quienes están en presencia y en nuestros corazones.

©Silvia Vázquez

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