Carnavales eran los de antes
Una famosa canción dice en su letra ”por cuatro días locos que vamos a vivir”…
Febrero además de las vacaciones trae los carnavales. Lejos han quedado la venta de
bombitas de agua. Casi en desuso. reemplazadas por los frascos de lata de espuma.
Hoy podés festejar a baldazos de agua, en tu misma calle. Disfrazarte. Y hasta compartir
que en algunos barrios se sigue festejando. Se reúnen familias y llegan las comparsas de
diferentes tonos de colores y bailes.
Sus brillosas ropas y esos zarandeos en sus pasos hacen que uno se contagie de esa
alegría.
Niños, y adultos mueven sus cuerpos festejando al gran rey momo.
Cada estandarte es agitado al cielo. Ellos ,los bailarines llevan en su sangre trasmitidos
de generación en generación familiar la fuerza de continuar con ser partícipes de esta
costumbre.
Se preparan durante meses , para mostrar lo que saben hacer: bailar.se atavían de ropas
en combinados colores identificatorios a su grupo de pertenencia y salen a la palestra. El
barrio y la noche son todos de ellos.
Pueden cambiar modas y estilos. Pero el carnaval con sus redoblantes y el código de
alegría no morirá jamás.
Se que a algunos el baile y su forma de festejo no les gusta. Se quejan. No participan y
no coinciden en acercarse a la fiesta .
El carnaval es un estilo de festejo que no puede saltearse. Es allí donde el pueblo
aprovecha a descansar esos días o a pasar un rato ameno en un baile provocador. sí, oír
los tambores y sumarse a la aventura.
Lo rcomiendo.es una manera de cargar pilas.
©Mirta Serrano


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