viernes, 21 de marzo de 2025

Escritora invitada: Susana Grimberg

 “El siglo de la ansiedad”

                                        “Las amenazas a nuestra autoestima o la idea que nos                                                     hacemos de nosotros mismos, causan con frecuencia                                                     mucha más ansiedad que las amenazas a nuestra                                                         integridad física”. Sigmund Freud




El término “ansiedad” proviene de la palabra “ansia”, cuya raíz proviene a su vez del latín anxĭus, que significa “angustiado” y de angor, que significa angustia y que se refiere a la estrechez o dificultad para respirar que suele producirse en algunos ataques de angustia. Así pues, la ansiedad se caracteriza por ser un estado de agitación, de inquietud, de zozobra o como una violenta agitación en el cuerpo, acompañada de angustia o aflicción anímica.
La caracterización y detallada descripción llevada a cabo por Freud respecto de los trastornos de ansiedad, en virtud de la llamada neurosis de angustia, mantiene su vigencia, sobre todo durante esta cuarentena obligatoria que, con diferencias, se parece a una prisión domiciliaria.

El complejo sintomático propio de la neurosis de angustia está caracterizado por excitabilidad general, espera angustiosa, perturbaciones de la actividad cardíaca (palpitaciones, arritmias breves, taquicardia), dificultad para respirar, sudoración, temblores y convulsiones, bulimia, anorexia y trastornos alimenticios en general además de diarrea, vértigo, adormecimiento de las manos, pavor nocturnus y fobias.

En contraste con lo que ocurre en la histeria, en la que lo anímico no puede ponerse en palabras, produciendo lo que se conoce como conversión, en la neurosis de angustia la persona no tolera ningún nivel de excitación, por pequeño que este sea.

El psicoanálisis está especialmente indicado para este tipo de individuos pues su cometido es hacer que el sujeto tenga acceso a la palabra, a la elaboración simbólica, es decir, para que el sujeto hable con otra cosa que no sea su cuerpo, que haga una elaboración psíquica de aquello que por ahora sólo discurre a nivel somático.

Como la persona que padece de neurosis de angustia por lo general no adolece de lesiones orgánicas “serias”, la imposibilidad de mantener durante mucho tiempo la inmovilidad de su libido, puede llevarlo hacia estructuras más graves, como las enfermedades psicosomáticas. En estos casos de angustia y episodios de ansiedad es, muy importante buscar la atención de un especialista. Porque, aunque el sujeto siempre se expresa, hay que saber escucharlo.

Ya sea insomnio, soledad, tristeza, incertidumbre, en menor o en mayor medida, casi todas las personas atravesaron por alguno de estos estados durante las semanas de aislamiento obligatorio. Y es que entre los innumerables efectos que la cuarentena tiene en la población, el impacto psicológico fue quizás el menos tenido en cuenta. Será por eso que, de entre los rubros "no esenciales", la terapia es, a pesar de la parálisis económica generada por la pandemia, imprescindible para el bienestar de la psiquis de muchos argentinos. No es raro pensar que en el país con más psicólogos per cápita del mundo, las terapias están más vigentes que nunca.

El hecho de que las prepagas, que inicialmente no avalaron las consultas online hayan tenido que cubrir al menos una consulta por semana para pacientes en tratamiento y para contención de emergencia, confirma que la cuarentena trae aparejadas consecuencias variables en el plano psicológico. Para gente que hace la cuarentena acompañada, la problemática suele ser que no encuentran su lugar o que no aguantan más a su familia, los que viven solos al hablar con alguien sienten que no están tan solos. También están los sujetos que empezaron durante la cuarentena la terapia online por la angustia del encierro y ataques de pánico.

Cuando el Skype es el consultorio.

Más allá del contenido de las sesiones, algunas incógnitas propias del trabajo del analista prevalecen y otras nuevas se plantean. ¿Es lo mismo, analizarse a través de estos dispositivos? ¿Qué ocurre cuando paciente y analista padecen la misma situación de encierro? O ¿qué sucede cuando el analista propone seguir virtualmente el tratamiento, vía Skype o Whatsapp?

En este camino también hay obstáculos pero el desafío es generar la misma exclusividad a sabiendas de que esta modalidad se viene usando desde hace años por cuestiones de viajes y distancia geográfica. Si el analizante puede hablar libremente y el analista escucharlo sin prejuicios, interrogando los síntomas para ver qué es lo que le sucede, el análisis o la terapia, se puede realizar del mismo modo, en presencia o a través de una pantalla. Es que, en mi opinión, el psicoanálisis es mucho más que un lugar físico.
No hay duda de que la cuarentena obligatoria genera una fuerte presión con la que hay que lidiar tanto como con el estrés pero también con lo más propio: expectativas personales, responsabilidades, trabajo, familia, amistades. Quiero decir: la ansiedad se presenta en muchas personas por lo que una cierta cantidad de ansiedad en la vida es normal y es parte de la vida.

En el comienzo de la Torá: 1) En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2) La tierra era desierta y huera, había oscuridad sobre la faz del abismo, y el espíritu de Dios flotaba sobre la faz de las aguas. 3) Dijo Dios: “¡Haya luz!”; y fue luz. 4) Vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de la oscuridad.5) Llamó Dios a la luz, día y a la oscuridad, llamó noche. Hubo tarde, y hubo mañana, un día. O sea, por la vía de la palabra la creación fue posible y también la separación de la luz de la oscuridad.

Se sabe que la parte más oscura de la noche es justo la que está antes del amanecer. En muchos versículos, la Torá habla sobre la ansiedad, pero hay un pasaje importante que enseña aspectos prácticos en el manejo de la ansiedad. En Proverbios, escrito por el rey Salomón, se lee: “La ansiedad en el corazón de una persona provoca el abatimiento, pero una buena palabra lo convierte en gozo”.

Afortunadamente, vivimos en una sociedad en que la terapia no solo es aceptada sino que es respetable hablar con un terapeuta. La Torá siempre ha defendido la idea de tener a alguien con quien hablar porque es esencial contar con gente a quienes se respete y / o admire. Lo importante es contar con su escucha.

La ansiedad y la velocidad son primos hermanos

Si algo caracteriza a este siglo es la ansiedad, que lleva a hacer sin parar, por eso, el ansioso siempre termina en alguna compulsión. No puede parar de hacer, pero por más que haga, no encuentra una satisfacción valedera.

Ya es un hecho que la cuarentena produce un aumento en las afecciones mentales. Además, sólo con notar que el aislamiento irrumpió con diversos modos de vivir; no porque antes no estuviésemos aislados, sino porque justamente la manera en que vivimos la cuarentena implicó la culminación de un tipo de existencia que encontró su máximo desarrollo en nuestras sociedades: la vida ansiosa.

Por ese motivo la primera respuesta a la pandemia fue la compulsión ansiosa de salir a comprar alcohol en gel y papel higiénico. Es la ansiedad la que despierta el miedo al vecino. Sin embargo, con el tiempo el temor fue disminuyendo al dar paso al uso de barbijos y poder efectuar salidas responsables para correr, pasear, jugar con los hijos, con amigos o ver desde lejos a algún amor perdido.
Es cierto que, por ahora, no va a ser posible un regreso a la normalidad pero se espera que, al terminar el encierro, la vida va poder ser pensada de una manera distinta. Y antes de protestar contra la cuarentena, habría que pedir que se tengan en cuenta las condiciones angustiosas que tuvo para muchas personas.

Trastornos de ansiedad

Antes de dirigirnos hacia otros rumbos, voy a mencionar las características de los diferentes procesos desencadenados por el encierro.
Fobias: Pueden ser temores específicos o globales, en cuyo caso estaremos ante lo que se denomina agorafobia, el temor a salir de casa. Un caso especial es la fobia social, una dificultad grave para afrontar el contacto social que genera un frustrante retraimiento.
Trastornos de pánico: La persona tuvo un ataque de pánico y luego tiene temor a que esa horrible sensación vuelva.

Trastornos de ansiedad generalizada: Como no siempre se puede poner la mente en blanco, por causa de las preocupaciones y del cierre de negocios la cura para la angustia siempre va a ser a través de la palabra, el remedio más viejo de la humanidad, el que siempre está disponible si alguien quiere oír.

Voy a concluir con esta frase de Nelson Mandela:

“La valentía no es la ausencia de miedo, sino la acción a pesar de él.”
“Recuerda, el 99% de las cosas que temes nunca suceden.” Mark Twain

Twain subraya que la mayoría de nuestras preocupaciones son infundadas.

Y con la letra de esta melodía de Nat King Kole

“Ansiedad, de tenerte en mis brazos musitando, palabras de amor. Quizás esté llorando al recordarte y hasta tu oído llegue la melodía salvaje y el eco de la pena de estar sin ti.


©Susana Grimberg

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