"El periodo presente es uno de esos en los que todo lo que suele dar sentido a la vida desaparece, en los que debemos, so pena de hundirnos en la desolación o la inconsciencia, cuestionarlo todo. Que el triunfo de los movimientos autoritarios y nacionalistas esté arrasando todas las esperanzas que la gente de bien había depositado en la democracia y el pacifismo solo es una parte del mal que padecemos, que es mucho más profundo y está mucho más extendido.
¿Existe algún ámbito de la vida pública o privada en el que las fuentes mismas de la actividad y de la esperanza no se hayan visto envenenadas por las condiciones en las que vivimos? Ya no trabajamos con la conciencia orgullosa de ser útiles, sino con el sentimiento humillante y agónico de disfrutar de un privilegio concedido (...)
El progreso técnico parece haber colapsado, ya que en lugar de bienestar solo ha traído a las masas la miseria física y moral en la que las vemos debatirse; además, las innovaciones técnicas que ya no se aceptan en ningún lugar, salvo quizá en las industrias bélicas.
En cuanto al progreso científico, es difícil ver para qué podría ser útil seguir amontonando conocimientos sobre un fárrago que ya es demasiado grande para que lo pueda abarcar el pensamiento mismo de los especialistas. La experiencia demuestra que nuestros antepasados se equivocaron al creer que la ilustración se extendería, ya que lo que se puede divulgar entre las masas es una miserable caricatura de la cultura científica moderna (...) El arte mismo sufre los efectos de la desolación general.
La vida familiar no es más que angustia desde que la sociedad está cerrada para los jóvenes: esa generación, en la que la febril anticipación del futuro ocupa toda su existencia, vegeta en el mundo entero con la conciencia de que no tiene ningún futuro, de que en nuestro universo no hay lugar para ella.
Vivimos una época privada de futuro. La espera de lo que vendrá ya no es esperanza, sino angustia."
(tomado de Ig sergio_g_fanjul)
Simone Weil
Nacida en París en 1909, en el seno de una familia agnóstica de procedencia judía, asiste al liceo Henri IV donde tiene como profesor de filosofía a Alain. Tras pasar por la Escuela Normal Superior, enseñará filosofía en liceos femeninos de provincias, hasta que sus dolores de cabeza crónicos la obliguen a abandonar las tareas docentes. Vinculada a grupos pacifistas y al sindicalismo revolucionario, a finales de 1934 deja por un tiempo la enseñanza para trabajar en distintas fábricas. Llevada por esta necesidad interior de exponerse a la realidad, asumirá a lo largo de su vida distintos trabajos manuales y participará brevemente en la guerra civil española, en la columna Durruti. Entre 1935 y 1938 tienen lugar sus sucesivos encuentros con el cristianismo, que la hacen cruzar un umbral, aunque sin cambiar el sentido de su vocación. Con la ocupación alemana, abandona París acompañando a sus padres, primero con destino a Marsella y luego a Nueva York. En contra de su deseo de volver a Francia para participar en la Resistencia, es destinada a labores burocráticas por los servicios de la Francia Libre. Consumida por la pena y por una anorexia voluntaria, muere en 1943 en el sanatorio de Ashford, cerca de Londres.
De Simone Weil han sido publicados en esta misma Editorial: Pensamientos desordenados (1995), Escritos de Londres y últimas cartas (2000), Cuadernos (2001), El conocimiento sobrenatural (2003), Intuiciones precristianas (2004), La fuente griega (2005), Poemas seguido de Venecia salvada (2006), La gravedad y la gracia (4ª edición en 2007), Escritos históricos y políticos (2007), A la espera de Dios (5ª edición en 2009), Carta a un religioso (2ª edición en 2011), Echar raíces (2ª edición en 2014), La condición obrera (2014), Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresión social (2ª edición en 2018), Primeros escritos filosóficos (2018) y La agonía de una civilización y otros escritos de Marsella (2022).
«Desde que descubrí a Simone Weil la leo con una constancia sin fatiga. No creo que haya una prosa reflexiva en el francés del siglo XX tan limpia y precisa, tan honda, tan afilada, tan poética como la suya». (Antonio Muñoz Molina en Babelia, 24 de noviembre de 2018).
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