Rescato na nota escrita en 2015. Pasaron casi 11 años y es tan vigente como si la hubiera escrito hoy. Qué piensan?
Reflexiones:
Vernos bien…¿a cualquier precio?
Nadie duda
que la imagen física es sinónimo de aceptación en diferentes grupos sociales, pero es que estamos bombardeados con imágenes de cuerpos
esbeltos que prometen conseguirlo todo por ese medio.
La cirugía
plástica estética puede ser un medio para ayudar a una persona que ha sufrido
un accidente o para que su imagen
negativa no altere su autoestima, siempre y cuando no se exagere.
Todas las
cirugías necesitan un proceso de adaptación ya que conllevan a un impacto
emocional importante. Muchas veces lleva a la persona a percibirse con defectos
físicos que no tiene o que si los tiene son escasamente notorios.
El problema
con las personas que sufren de esto, es que engrandecen sus “defectos” y no
estarán conformes a pesar delas cirugías que se hagan.
Pero ¿ qué
sucede cuando las cirugías se convierten en una obsesión? ¿Qué pasa cuando la
persona no se ve bien nunca, aunque el espejo le devuelva una imagen
estéticamente bella?
¿Cuál es el límite que nos ponernos para vernos bien?
No solamente
algunas mujeres son obsesivas a la hora de la belleza, muchos hombres compiten
en ese aspecto. Actualmente, aquellos llamados “metrosexuales” son los que
viven mirándose al espejo y se ocupan de mantenerse no solo en forma, sino que
participan activamente en la compra de cosméticos para ver su piel joven y sin
una sola arruga, su cabello brillante y fuerte, sus piernas estilizadas y su
abdomen chato y sin flacidez. Sin olvidarse de su apariencia física en cuanto a
vestimenta y moda.
Ninguna
mujer se asustará por ver en su botiquín cremas antiarrugas masculinas, y otros
tantos cosméticos para mantenerse o aparentar juventud. Así como ellas usan
estos productos, ellos también tienen sus preferidos.
El término “metrosexual”
incluye el prefijo metro (de metrópoli), ya que esta tendencia se desarrolló en
el ámbito urbano y de las grandes ciudades. El concepto fue propuesto por el
periodista y escritor Mark Simpson en 1994 para definir a un nuevo tipo de
hombre que rompe con el estereotipo del hombre rústico que intenta resaltar su
masculinidad. El metrosexual no teme mostrar su lado femenino, una decisión
que, en ciertas sociedades, genera rechazo y burlas públicas. El futbolista
inglés David Beckham suele ser considerado como un símbolo de los
metrosexuales. e la
homosexualidad no está directamente ligada a la adopción de costumbres y
características de la personalidad del género opuesto. Cuando se habla de la
metrosexualidad se aclara que no ésta no guarda relación con el gusto por
personas del mismo sexo; dado que ambos conceptos son absolutamente
independientes.
Volviendo a
las cirugías: lo que antes la sociedad cuestionaba, ahora es interpretado como
algo natural para el sexo masculino. Este cambio ha logrado que hombres comunes y corrientes
–padres de familia- tengan la libertad de someterse a toda práctica que los
ayude a sentirse mejor desde el punto de vista estético, dentro de una sociedad
que ya no cuestiona tanto pero que sí exige cada vez una mejor apariencia.
Entre las
cirugías más pedidas por la parte masculina, están: implante capilar, liposucción
en abdomen y cintura, ginecomastia
(reducción del volumen de las mamas), en el caso de quienes practican
fisicoculturismo, personas obesas o con sobrepeso; como también rinoplastia y
operación de orejas y párpados.
Las mujeres
prefieren: cirugía de aumento de senos,
lipoescultura, rinoplastia, lipectomía o lipoabdominoplastia (quitar el exceso de piel del abdomen,
debilidad y estrías estirándola hasta
dejar el abdomen plano), lipoinyección glútea, Cirugía de párpado, elevación de las cejas, y lo último y más ”de onda”: rejuvenecimiento
vaginal. No nos olvidemos de las orejas:
son un punto dramático no solo para las mujeres sino para la mayoría de
las personas, que se realizan está cirugía para mejorar el aspecto del rostro y
poder recoger su cabello sin tener que ocultar con él las orejas. A diferencia
de las demás se puede practicar desde los 6 años de edad, momento en el cual
los niños pueden llegar a ser muy crueles con otros niños.
Observamos
que coinciden hombres y mujeres en varias de las cirugías.
Sabemos
fehacientemente que algunas de estas prácticas son peligrosas, o al menos
extremadamente riesgosas. La cirugía posbariátrica, es la que hace después de
que alguien adelgaza más de 40 kilos y le queda un gran excedente de piel y
tejido celular. Es la que tiene mayor índice de complicaciones: pueden estar
entre el 15 y el 20%.
A pesar de
eso, muchas personas deciden operarse, algunas hasta obsesivamente.
Lamentablemente
en ciertas ocasiones, si bien la cirugía no es un riesgo para la vida del
paciente, se convierte en una pesadilla. No hace milagros, sino que causa un
problema aún mayor, cuando la práctica es hecha por un profesional poco idóneo.
Inyecciones
de siliconas, implantes defectuosos, inyecciones aplicadas por uno mismo o
botox en exceso, pueden causar estragos.
Muchos
artistas han sufrido las consecuencias y se incrementan los juicios por mala
praxis a los cirujanos, que en su mayoría, prefieren pagar un seguro por
posibles juicios antes de perder su patrimonio.
¿Qué es lo
que mueve a una persona a estar tan pendiente de su imagen?
No queremos
decir con esto que no debamos cuidarnos, mantener sano nuestro cuerpo e
intentar vernos cada día mejor cuando nos ponemos frente al espejo. Hay muchas
maneras de hacerlo, sin atacarlo y convertirnos en su enemigo. La actividad
física, comer bien y beber mucho líquido, resaltar las mejores cualidades y
atributos que tenemos, realizar un cambio de imagen: cambiar el color de
cabello, obtener un nuevo estilo en el peinado o renovar el guardarropa,
también puede ser una solución.
A la hora de
mirar tratamientos se recomienda que hay que desconfiar de aquellos que son de
bajo costo y prometen resultados inmediatos. En muchos casos, se deben realizar estudios previos de
sangre, hepáticos y renales para determinar cuáles son los mejores pasos a
seguir, por lo que muchas veces se utilizan procesos interdisciplinarios según
cada paciente.
La autoestima
es la capacidad que tiene la persona de valorarse, amarse, apreciarse y
aceptarse a sí mismo. El conjunto de las actitudes del individuo hacia mismo
(Burns).La percepción evaluativa de uno mismo y el amor que cada persona tiene de si mismo.
Aprendamos a
valorar estas afirmaciones y no solo valorar lo exterior. Aceptemos ser como
somos. Mejoremos nuestro aspecto físico son ser invasivos. Todos somos
diferentes frente a un espejo. La presentación de patrones de conducta que lleven al individuo a
establecer una autoestima elevada, le permitirá un mejor desarrollo de sí mismo.
No estoy en
contra de las cirugías si no son adictivas. No acudir a un cirujano en lugar de
un psiquiatra o psicólogo cuando tengamos problemas emocionales. Cuidemos lo
que nos ha sido regalado al nacer. Después de todo ese cuerpo es el único que
tenemos.
Tal vez esto
lleve a controversias, la idea es conocer las opiniones de los lectores. Las
esperamos.
Silvia Vázquez


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