Sonrisas beatíficas
El Papa lee una carta que tiene ante su vista, sobre su escritorio Está preocupado. En ese estado es cuando suelen brotarle muchas ideas y se acuerda de frases y de cuentos. Porque es Papa pero es un tipo con calle. Argentino.
La carta le fue enviada por las trabajadoras sexuales, de A.M.A.R. (Asociación de Meretrices Argentinas) y de otras asociaciones por el estilo.
Le piden imperiosamente la beatificación y futura santificación de quien algunos veneran y todos nombran.
La San Puta. Sí, venerada y nombrada como el pueblo lo hace con el Gauchito Gil. Devociones de la gente común. La religiosidad popular.
Al Papa, pese a su preocupación, se le ocurren tres chistes.
El primero es una frase que escuchó: “los curas son las únicas personas que todos llaman padre, menos sus hijos que le dicen tío”.
También le viene a la memoria el cuento del Papa que está enfermo. Los médicos se reúnen a su alrededor y le dicen “El Papa debe fifare, porque si no se more…” Él dice ”Cómo voy a fifar yo si soy el Papa”. Le responden “Si el Papa no fifa el Papa se more”.
Lo piensa un poco y dice “Bueno, pero con una condicione”. “Que sea muda, para que no pueda contare que fifó con el Papa”. “Bueno”, le responden, buscaremos una muda. El Papa sigue “Una segunda condicione, que sea sorda, para que no pueda escuchare que fifó con el Papa”. Los médicos y Secretarios le responden que está bien, buscarán una sordomuda. Pero el Papa continúa “que sea ciega, para que no pueda ver que fifó con el Papa.” Lo escuchan y dicen que buscarán a la discapacitada. Sin embargo el Papa remata “Que sea tetona”. Y todos exclaman “Ma, per qué”. Y el Papa “Perque me piace”.
El tercer chiste que se le ocurre es acabar con el celibato. Ése sí sería un chiste, especialmente para muchos cardenales. Y ahí el Papa largó una gran carcajada aunque estaba solo.
Escribió una nota dirigida a la Congregación de las Causas de los Santos. Había que justificar el proceso. Como se sabe, que llegue a buen término no depende solamente de que la persona en cuestión sea santa o haya tenido una vida acorde, sino que se hayan producido milagros gracias a su intercesión. Bah, merced a su intervención.
Buscó argumentos en los Archivos Vaticanos. Estaba el caso de Amílcar Amadeo Crisantemo. Que a punto de morir de una enfermedad terminal le rezó a María Magdalena y de repente sanó.
Y el caso del conflicto entre Argentina y Chile por tres islas y la navegación del Canal de Beagle. La guerra se evitó y así no hubo miles de muertos y un odio para siempre entre argentinos y chilenos. Todos creen que fue por la intervención de un Papa, Juan Pablo II. Es verdad, pero muy pocos saben que antes de eso los dictadores Videla y Pinochet intercambiaron dos télex. Ambos decían lo mismo. “La puta que te parió”. Pasaron dos días tensos, con las dos Marinas de guerra movilizadas y a punto de enfrentarse.
Hasta que cursaron otros dos télex que decían exactamente lo mismo “Vos sos un hijo de puta pero tu madre es una santa”.
Así el Papa pudo ir cerrando la nota para pedir la beatificación de la San Puta. Por fin pudo descansar. Le quedaban dudas, cómo caería este pedido.
Se fue a dormir con una sonrisa beatífica, tranquilo por haber cumplido con su deber. De pronto un estremecimiento le recorrió la columna vertebral. Y decidió dormir con un ojo abierto y el otro cerrado. Es que recordó el caso del Papa que reinó muy poco tiempo, se fue a dormir con una sonrisa beatífica y así lo encontraron a la mañana. Pero no despertó nunca.
©J.Huberman

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario