viernes, 26 de junio de 2026

Escritora invitada: Mirta Serrano

 La pelota va rodando

 



  Cada cuatro años nuestro pueblo, ferviente admirador del deporte se reúne detrás de una pantalla a ser observador y partícipe de la asociación que se hace respecto a un mundial de fútbol.

 Si ya mirar un simple partido, que no es tan simple, es una ceremonia de hogares, imaginemos lo que es un Mundial.

  Por supuesto que no todos son hombres seguidores de este deporte. En su gran mayoría sí.

 Entonces sucede que uno se atavía de camisetas, cornetas, bandera, guirnaldas. Acompañadas de esas picadas inmensas. Junto a un lugar de cábalas y promesas que nos deparan frente al televisor de un par de horas placenteras.

 Vos te sentás ahí que la última vez lo hiciste y pateó “Paparulo” el jugador prometedor   y fue entonces que hizo un gol. Cábalas divertidas o aburridas. Costumbres de este pueblo argentino que siempre tiene una excusa para reunirse con amigos y familia.

 Cada cuatro años algunos rostros cambian de esos jugadores que dejan la vida en el campo de batalla. Como en las antiguas costumbres romanas de la arena en la plaza de guerra, aquí cambian los sables por patadas y poses que quedarán para la historia.

  Vendrá el gol que vencerá . Caso contrario quedará para la próxima y se llevarán los jugadores además de algún recordatorio familiar ,la osadía de haber estado frente a otros compañeros que buscaban el firme propósito de ganar.

  En caso de ser los ganadores, sabremos como gritar en calles y subte, en la escuela , en la feria ,en el médico mientras  esperamos que nos atiendan eso de sostener soy argento.

  Argentina ostenta el privilegio de llevar detrás de sus espaldas varios trofeos y es ahí donde no hay diferencias de ningún tipo y todo el pueblo sale a festejar.

  Un mundial es una fiesta que nos hace olvidar un poco preocupaciones y tristezas. El pueblo se engalana. Y a veces ese mismo pueblo para un país frente  a ocupaciones que parece que no les importa  a nadie: hay un equipo de hombres que corren detrás de una pelota. Y ahí sí, nos olvidamos de que llueva, de que no me alcance el dinero de mi sueldo, total si ganamos ganamos todos.

 Y si perdemos, pero nuestros jugadores siempre lo dejan todo, será que para la próxima habrá nuevos movimientos que nos harán ser felices.

  La vida tiene cosas maravillosas. Y un mundial de futbol es una aventura digna de llevar a la cima a ese hermoso deporte que rapta a hombres y hoy en día muchas mujeres por unos buenos ratos.

 Viva Argentina.Viva nuestras costumbres.

Mirta Serrano

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