La pelota va rodando
Cada cuatro años nuestro pueblo, ferviente
admirador del deporte se reúne detrás de una pantalla a ser observador y
partícipe de la asociación que se hace respecto a un mundial de fútbol.
Si ya mirar un simple partido, que no es tan
simple, es una ceremonia de hogares, imaginemos lo que es un Mundial.
Por supuesto que no todos son hombres
seguidores de este deporte. En su gran mayoría sí.
Entonces sucede que uno se atavía de
camisetas, cornetas, bandera, guirnaldas. Acompañadas de esas picadas inmensas.
Junto a un lugar de cábalas y promesas que nos deparan frente al televisor de
un par de horas placenteras.
Vos te sentás ahí que la última vez lo hiciste
y pateó “Paparulo” el jugador prometedor y fue
entonces que hizo un gol. Cábalas divertidas o aburridas. Costumbres de este
pueblo argentino que siempre tiene una excusa para reunirse con amigos y
familia.
Cada cuatro años algunos rostros cambian de
esos jugadores que dejan la vida en el campo de batalla. Como en las antiguas
costumbres romanas de la arena en la plaza de guerra, aquí cambian los sables
por patadas y poses que quedarán para la historia.
Vendrá el gol que vencerá . Caso contrario
quedará para la próxima y se llevarán los jugadores además de algún
recordatorio familiar ,la osadía de haber estado frente a otros compañeros que
buscaban el firme propósito de ganar.
En caso de ser los ganadores, sabremos como
gritar en calles y subte, en la escuela , en la feria ,en el médico
mientras esperamos que nos atiendan eso
de sostener soy argento.
Argentina ostenta el privilegio de llevar
detrás de sus espaldas varios trofeos y es ahí donde no hay diferencias de
ningún tipo y todo el pueblo sale a festejar.
Un mundial es una fiesta que nos hace olvidar
un poco preocupaciones y tristezas. El pueblo se engalana. Y a veces ese mismo
pueblo para un país frente a ocupaciones
que parece que no les importa a nadie:
hay un equipo de hombres que corren detrás de una pelota. Y ahí sí, nos
olvidamos de que llueva, de que no me alcance el dinero de mi sueldo, total si
ganamos ganamos todos.
Y si perdemos, pero nuestros jugadores siempre
lo dejan todo, será que para la próxima habrá nuevos movimientos que nos harán
ser felices.
La vida tiene cosas maravillosas. Y un mundial
de futbol es una aventura digna de llevar a la cima a ese hermoso deporte que
rapta a hombres y hoy en día muchas mujeres por unos buenos ratos.
Viva Argentina.Viva nuestras costumbres.
Mirta Serrano

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