Idolos que se van
Solo el que es fan de algún famoso sabe lo
que es quedarse desabrigado.
Los seres humanos que son tocados con la
varita mágica de la fama, llegan a ese podio gracias al público seguidor que le
es fiel.
No hablo solo de cantantes. Podés ser
seguidor de diferentes personas que se destacan por alguna hazaña. Deportistas,
escritores, Corredores de autos y varios ejemplos más que quedan por ahí. En la
liberación de varias páginas de diarios.
Hace
unos días se retiró a descansar en la eternidad el Indio Solari. Te puede gustar
o no su música, pero uno no puede discutir el rol que tomó el pueblo con su
fan que pasó a otro plano. Ahí se vio el respeto y la seguidilla de historias
es una caravana bellísima de testimonios dispares de cómo surgió ese amor a su
admirado.
Ser
fans de alguien es llegar a seguir denodadamente la vida de una persona , qué
un día te conmovió. Una frase, un gesto, un movimiento de acción que puede ir
desde ayudar al prójimo a colaborar con los hermanos huérfanos del otro lado
del mundo. Saber que su poesía, su palabra transcienden es lo que hace que uno
crea que es un par. Más si esa persona te muestra su simpatía en una foto, un
mensaje por redes o el gesto lo tiene con algún allegado a ti.
Pero ¿qué pasa si ese mismo fans mete la pata
y muestra su verdadera cara?
Muchas veces ha sucedido que con el paso del
tiempo esa persona por x causa deja de caernos simpáticos.
A veces han tenido que seguir ciertas normas
por dictados de moda o reglas impuestas por su manager.
En cambio hay otros seres que guiados por su
educación y las buenas costumbres nos dejan su honestidad. Su palabra frontal
que opinaron o actuaron en base a sus convicciones reales.
Ejemplos hay muchos. Grandes hombres y mujeres
que con su arte dejan huella. Que no se han vendido a ningún mejor postor por
una imposición de nadie.
Bien saben todos los que me conocen que soy
fanática de Sandro. Personaje, porque él era Roberto Sanchez, que me dejó
alejada de su presencia.
Es así que hoy en día hay grandes séquitos de
personas que veneran aún , frente a la ausencia de aquellos que hicieron
nuestra vida más agradable.
Sandro. El indio Solari, entre tantos otros
no morirán jamás.
En viejas fotografías y papeles quedarán en nuestra memoria y surcarán preciosos
momentos que nos hacen amar a ese señor o señora que un día miramos con otros
ojos y nos dejaron tanto!
Mirta Serrano


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