El sol revienta el asfalto y los árboles ya casi no hacen sombra. Es terrible el calor. Nadie tiene ganas de salir a la calle.
Las Fiestas terminaron, ya desarmamos el arbolito y guardamos los adornos hasta diciembre. Algunos afortunados salen de vacaciones y otros nos quedamos en la ciudad. Con un poco de suerte una piletita en casa para mojarnos los pies y sentarnos en agua caliente...tibia...porque fría imposible.
Mucha gente espera que baje el sol para salir a hacer las compras y respirar un poco de aire caliente pero sin sofocos.
Enero es difícil, más para quienes odian el verano. Enero. Largo, sofocante...
Para los amantes del calor, un paraíso. No es mi caso.
Pasará enero, como pasa siempre. A ponerle ganas.
©Silvia Vázquez

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