viernes, 30 de enero de 2026

Periodismo: Raid Santa Cruz-Buenos Aires en 1935

La semana pasada, fuimos a Luján. Esta vez ingresamos en los Museos, ya restaurados algunos de ellos, para internarnos en parte de la historia de varios de los "trasportes" que hay exhibidos. Entre ellos una carretilla que me llamó la atención. Un raid desde Santa Cruz hasta Buenos Aires. Me interesó la historia y encontré este artículo de https://bahiasinfondo.blogspot.com/2011/09/el-raid-comandante-piedrabuena-buenos.html que comparto:


En el año 1935, en un campamento petrolero cercano a Laguna Grande (Santa Cruz), se produce una singular apuesta. El vasco Guillermo Larregui (nacido en Pamplona, para ser más exacto) apostó a sus amigos que era capaz de llevar hasta Buenos Aires una carretilla cargada con 100 kilogramos, partiendo desde la localidad de Comandante Luis Piedrabuena. Una vez acordada la apuesta, Larregui preparó todo y partió el 25 de marzo de 1935 a cumplir con el desafío. Empujando su rústica carretilla de hierro y madera, recorrió los más de 2000 kilómetros que separan Comandante Luis Piedrabuena y Buenos Aires, en catorce meses. Hoy en día, con las rutas actuales, que buenas o malas son mejores que las de aquellos años, el recorrido en auto cubre unos 2300 kilómetros. En 1935 algunas de esas rutas tenían otros trazados y en su mayoría eran de tierra, lo cual le agrega más dificultad a la ya de por sí difícil travesía. El 24 de Mayo de 1936 Larregui arribó por fin a la capital, donde fue recibido con admiración por la gente y la prensa.



La llegada de Guillermo Larregui a Buenos Aires visto por el diario La Nación (25/Mayo/1936)
El diario El Orden, de Santa Fe, comenzaba su edición del 25 de Mayo de 1936 con la noticia de que Italia celebraba su entrada en la guerra (sic), y unos centímetros por debajo hacía referencia al "Vasco de la carretilla" [ver aquí]

En los años siguientes Larregui hizo otras travesías con una carretilla, que lo llevaron a cruzar la cordillera y visitar Chile, y luego dirigirse al norte, hasta Bolivia. Sus travesías le hicieron merecedor del título "el vasco de la carretilla", y fueron seguidas por el público a través de los diarios. Finalmente Larregui terminó asentándose cerca de Puerto Iguazú, donde vivió hasta su muerte, en 1964.

El periodista bilbaíno Txema Urrutia repasa en forma exhaustiva la vida y viajes de Larregui en su libro "El vasco de la carretilla", el cual puede leerse parcialmente en Google Books. Según dice Urrutia, el mejor documentado de los viajes fue el segundo, que lo llevó desde Coronel Pringles (prov. de Buenos Aires) hasta La Quiaca (prov. de Jujuy). Larregui había aprendido de su experiencia y, dicho de una forma habitual hoy en día, lo hizo más mediático, con un seguimiento más intenso de la prensa. De todas formas, el primer viaje, el que cito en esta entrada, también fue seguido por la prensa, en especial por los diarios Crítica y La Nación. Una anécdota interesante que rescata Urrutia sobre el primer viaje de Larregui es un relato donde el vasco dice que los lugares del país donde mejor fue recibido y ayudado por la gente fueron Necochea y Trelew. Si bien en las inmediaciones de Trelew estuvo a punto de morir congelado, parece ser que fue ayudado de manera especial por los habitantes de esa localidad chubutense.

Foto del Vaco Larregui tomada supuestamente en su paso por Trelew [gentileza grupo Facebook "Recuerdos del valle inferior del Río Chubut"].

En el año 2006 se estrenó un documental sobre la vida y la gesta de Guillermo Larregui, denominado "¡Gora Vasco!". Su historia es recordada en varios lugares del país, pero en especial en Comandante Luis Piedrabuena, donde hay un monumento que recuerda su raid de 1935. Su legado, entre otras cosas, es un mensaje de tenacidad y de esfuerzo. Quienes lo conocieron lo recuerdan como una gran persona, y sin duda su peculiar gesta tuvo a todo un país en vilo, siguiendo sus andanzas por los solitarios y extensos caminos de la Argentina. Para cerrar, una reflexión del propio Larregui que lo resume en pocas palabras a él y a sus viajes:

Vivir el ritmo oculto de los campos

abiertos llenos de sol.

La emoción de la tierra argentina,

llena de generosidades.

He aquí mi objetivo.

Nadie me podrá quitar la dicha

de ser dueño de mi propio destino


Guillermo Larregui, 17 / Agosto / 1938





Una que tomé yo:



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