viernes, 30 de enero de 2026

Escritora invitada: Mirta Serrano


 Viajar



La ciudad de Colonia es un sitio apreciado por su bellísima historia, sus inmensos

hallazgos arquitectónicos, sus cálidos silencios. Allí se respira paz.

Ubicada en nuestra vecina Uruguay y con apenas un viaje de casi 45 minutos podés

acercarte a conocer este lugar.

La excusa es el descanso de tus vacaciones. Pero si deseas ir a pasear a esta orilla,

tenés la oportunidad de poder consultar las diferentes empresas que te llevarán a este

paraíso.

Denomino así a este sitio dado que es así. No miento en describir lo que hallé en su

visita.

Fascinada por su historia y su fundación que data del año 1680, quedan los vestigios

recuperados de una ciudad que aún conserva las huellas de batallas y objetos preciados

qué, con los siglos transcurridos nos hace amar, su cultura y su pasado.

Varias plazas, un faro, el puente levadizo, la escollera, el archivo histórico, y retazos de

sitios solemnes que te dejan caminar pensando en ese ayer.


Sí, allí detrás de murallas solitarias que esconden secretos hay placas, ruinas

conservadas y respetadas tanto como por el turista y el nativo.

Perderse en esas calles serenas, de piedra a la vista. El ruido del agua cercana.

La casa del virrey, los empedrados bajo nuestras pisadas, la iglesia primitiva, todo es

paz.

A metros de allí, avenidas y el ruido que no es ajeno a la ciudad. Pero yo me detengo

en el pasado.

Vuelvo sobre mis pisadas cargadas de curiosidad. Descubrir el nombre de los

próceres de nuestro país vecino que no conocemos. Porqué solo el que le interese esa

historia sabrá que allí vivió x personaje. Que allí estuvo su casa . Qué fue testigo mudo de

tal hazaña.

Sí hay ferias, negocios que ofrecen baratijas y recuerdos para traerte. Pero sobre ese

misterioso espacio se hallan también la presencia de los duendes de siglos pasados.

Decía que se puede averiguar modos de pagos y estadías. El internet hoy es tan veloz

cómo servicial.

Las vacaciones o despejarte de un mal momento es la excusa precisa para poder

descubrir este tesoro. Cercano a la costa. Cercano al alma.


©Mirta Serrano

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