viernes, 23 de enero de 2026

Escritora invitada: Mirta Serrano

 Sueños en leyendas

Dedicado a ella: Nieves Morteo

El domingo estaba serena. A punto de ponerme a leer en una noche tibia de este enero

que hoy parece gris. Cuándo tenés pensado hacer algo, te avisan de que alguien de tu

entorno se fue. La tristeza te embarga.

Pienso que la señora de negro otra vez vino a zambullirse en la pirámide de sueños

inconclusos. Esta vez apostó sus cartas marcadas a una mujer joven.

Fue ella, la hoy parece ausente pero no estará: la que me acercó a descubrir la tierra de

personajes mitológicos y medievales que estaban cerca mío pero yo no frecuentaba. No

los supe ver. hasta ese entonces.

Fue tanta su devoción que hasta me llegué yo también en ataviar imitando algún ser

que alguna vez inventaría para mí y ya no será.

Curiosa y hacendosa me invitó Nieves desde hace años atrás una y otra vez a

rodearme de magia de ferias y personajes soñados. De amores truncos. De leyendas

escondidas detrás de paredes y guardadas las voces ataviadas de ternura.

De ferias ya conocía. De lo antiguo fui descubriendo ese mundo de soñados tintes y

autores que explican el sueño tan lejano de tanto vuelo.

En algunas extrañas maneras de demostrar la pena se muestra la vida.

Ella armaba la feria . Se ponía al hombro la organización de espacios y decorados

patios, arena y stands. A veces literaria. A veces medievales y luego se iba a su casa

supongo, para volver disfrazada con corona y algún detalle en su capa misteriosa de la

mitología de la que ella era la reina.

Sí, no es un piropo , ella fue la reina de su cuento preferido . Junto a otros, pero fue ella

siempre la cara visible, que aunó escritores, gracias a ella luego, muchos fuimos amigos.

En pandemia daba cursos virtuales de lo que mejor sabía hacer: literatura. Te animaba a

volar sin alas. Escribiendo.

Además daba en varios colegios sus teorías literarias y es así que iba sembrando

amores.

Nadie sabe parece a decir de algunos que estamos de paso. Ella quizá bordó una fantasia

más.


Era una mujer joven que escribía fábulas y se reía simpática. Le gustaba viajar y era una

campanita que un día alguien, inescrupuloso llamó a otro reino.

Quizá fue aquel donde ella debía reinar por siglos y coronar cúspides de dragones y

peleas con inmensas dagas. Hadas, ninfas,y seres alados con leyendas para contarnos

seguramente la recibieron con un gran abrazo.

Duele saber que ciertas maneras de dar cariño ya no se darán. Queda ese espacio de

infinita y melancólica ausencia.

Nieves no está, pero su voz e imagen permanecerán por siempre en las páginas de las

aventuras encerradas en castillos de dulces sueños.

Quizá ella jamás se imaginó todos los puentes que creó. y hoy son crucigramas

diagramados en la arena. Esa que pisamos alguna vez, en cada encuentro de una fiesta

medieval.

A tu nombre Nieves. Mi respeto por el recuerdo de lo compartido. Charlas telefónicas,

Encuentros…

Gracias por tanto. Inimaginables son esos caminos que un día nos hiciste cruzar.


©Mirta Serrano

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