viernes, 26 de julio de 2019

Escritora invitada: Laura Casamayor


Poeta, escritora, actriz, narradora, dramaturga, coordinadora de talleres teatrales, Instructora para la Formación Profesional, Promotora Cultural Independiente, integrante de SADE (Sociedad Argentina de Escritores), fundadora de la Asociación Amigos del Teatro de Esteban Echeverría, Provincia de Buenos Aires, Participa de Remes (Red Mundial de Escritores en Español), integrante del Movimiento Internacional Poetas del Mundo como Secretaria Nacional en la República Argentina. Embajadora de la Paz de APEPCI – Asociación Pinera de Escritores, Poetas, Pintores y Promotores de las Islas Galápagos, nombramiento inscripto en el Ministerio de Cultura y Patrimonio del Ecuador Autora de Credencial, poemario (1993), Escepticismo Urbano, poesías y cuentos ( 2008), Credencial Antología Poética (2015), Penélopes, Cuentos de Amor y de Espera- Cuentos y relatos (2015), Con Ojos de Mujer , poemario (2016), Savia de Eros, microrrelatos (2016), El Ídolo, novela (2017), Seleccionada para las siguientes antologías en España: Escritores al Alba, Universo de Libros, Erotismo Poético III, Pluma, Tinta y Papel VI, Ellas II, Haikús I, Sensaciones y Sentidos III, Homenaje a Mario Benedetti, Microrrelatos Nocturnos, Antología Dos en Uno, microrrelatos eróticos. Declarada Mujer Destacada del Distrito de Esteban Echeverría. Creadora del Método de Actuación Perséfone.

Declaración de Principios

Este cuerpo que habito
sembradío de historias
exhibe cicatrices
como surcos de vida,
declives pronunciados,
heridas transitorias,
llanuras generosas,
depresiones esquivas.
Salen de mi cabeza
enraizadas tan hondo,
más adentro del cráneo
desde el humus atónito
que ostenta su corteza,
mezcla de savia verde,
esperanzas arcaicas
y mielina que une
tanta idea dispersa,
unas enredaderas
que se van transformando
en esta cabellera
que se adhiere a mi cuello,
desciende por mis hombros
para buscar más tarde
el sol, la sal, la lluvia,
la frontera del rezo,
creciendo locamente,
desmesuradamente,
conectándose al todo,
transmitiéndome impulsos
que clavan aguijones
en mi inocente espina.
El centro de mi pecho
tiene un cuenco sonoro,
acompasado, rítmico,
un son que me acompaña,
no sé si late o lato
aún no lo decido.
Mis piernas andariegas
con pretensión de cabras
escalan, trepan, vagan
ignorando el buen tino
y el insolente aviso
de una futura artrosis.
Los huecos de mis palmas
(excelentes balanzas)
guardan cientos de hechizos,
por mis dedos se escapan
rayos multicolores
con aromas distintos,
pan, cebolla, fermentos,
jabón, almendras, papas,
café, canela, rostros,
piel, madera, paredes,
sábanas, agua, tiempo,
adioses imprevistos,
retoños ya crecidos,
libros... libros...
cuadernos,
pinceles, acuarelas,
pigmentos, sensaciones.
Todo eso me obliga
a hacer
aunque no tenga
deseos de hacer nada.
No he sido el prototipo
que de mí se esperaba,
ni la imagen, ni el credo,
mucho menos la línea
de un pensamiento roto,
genuflexo, dispuesto.
Mi buen precio he pagado
por ser libre
contemplando en silencio
cómo avanzan los otros
a costa de sus sueños,
simplemente
no puedo.
Soy mujer, quiero todo
porque todo lo entrego.
Me defiendo pues nadie
defenderá mis logros,
ni mis huesos, mis risas,
mis ganas de un tequila,
mi sexo, el imperioso
mandato de mi sangre.
Mis andares sin rumbo,
el cúmulo de hormonas
qué se necesitaron
para engendrar la vida.
¿Neurótica?
Tú dime...
Será, quizás, que nunca
las elecciones nuestras
carecen de peligro,
la casa o el empleo,
quedarse o no quedarse,
ser la diosa o la mártir,
la santa o la ramera.
(En fin que a estas alturas
he aprendido a quererme
sin importarme un bledo
lo que los otros piensen...)

Laura Casamayor


Hipocresía

No juzgues que duelen
los juicios ajenos,
más si son disparos
de moral dudosa,
andar rotulando
quién más y quién menos
requiere de ciertas
conductas honrosas.
Vivir es un reto
no exento de yerros,
abundan las horas
ausentes de calma,
la culpa aparece
con sus bravos perros
a morder la insomne
tristeza del alma
¿Te juzgas acaso
con la misma vara?
o guardas tus normas
llenas de veneno
como un vil sonido
de siniestra caja
que vocea la paja
en el ojo ajeno...
(Afuera hay un mundo
de errados que cargan
con tantas heridas
y tú en la novena
banca de la iglesia
rogando que pronto
termine la misa...)

Laura Casamayor

http://www.lauracasamayor.com/
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1 comentario:

  1. Exelente tu recorrido por la vida.te felicito por tantos éxitos y tu labor
    Besos

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