Fernando nació en San Martín, Buenos Aires, en 1972. Es consultor, docente, tallerista de gestión de organizaciones de la Sociedad Civil, periodista y escritor. Fotógrafo por adopción. Tesista de la Licenciatura en Organización y Dirección Institucional (UNSAM).Tallerista y docente en economía social y popular, cultura de la solidaridad, gestión de organizaciones y desarrollo local. Fundador de la organización social Jubileo 21. Gestor cultural.
En el ámbito de
la literatura de ficción se considera cuentista, aunque ha escrito novelas,
reseñas, prólogos, críticas, ensayos. Presta acompañamiento personalizado a
escritores y dirige antologías.
Autor de
"Cuentos in correctos. Antología tardía. Volumen 1" (Ed. Dunken,
2023) y "Elizabeth, la niña blanca y el anchimallén" (Escritores con
gatos, 2025). Ha sido seleccionado en más de 20 antologías desde 2016 hasta el
presente. Escritor destacado del portal Entre lectores & escritores de
Editorial Dunken en 2025.
Escribe en la
revista cultural Red de Arte, filial argentina, y en Alhucema, de España, donde
además es corresponsal.
Como Embajador
Cultural de la Confederación Internacional del Libro representa cinco
colectivos literarios: ELErnautas, Escritores Locales de Pilar, Comunidad
Dunken, SADE filial San Martín y Cultura Almirante Brown.
Fernando,¿Qué autores son tus elegidos para una lectura de verano?
Tengo mucha
lectura pendiente. Mi actividad no es regular, de modo que me organizo según
como surgen las cosas… A veces hay tiempos muertos y otras, como este verano,
aparecen todas juntas. Ahora estoy leyendo a algunos colegas autogestivos
porque estamos compartiendo proyectos. Estoy con un encargo de dos antologías
para editorial Dunken, que deben salir en la Feria del Libro de Buenos Aires.
La primera acaba de entrar a imprenta, se llama “Atrevidos” porque son autores
emergentes, que además de sus cuentos de portfolio se animan a homenajear a su
autor de referencia. Y la otra es con invitados a un ciclo de radio que hice en
2024, “Sosega tu júbilo” se trata de cuentos sociales. Así que estoy releyendo,
corrigiendo y hasta seleccionando, porque este año debuto como corresponsal de
una revista cultural de España: “Alhucema” y abrir puertas de Europa a
escritores locales implica buscar y releer a colegas poco conocidos.
Pero
juguemos a responder al corazón de tu pregunta… Tengo por ahí, en el escritorio
dando vueltas: “Una excursión a los
indios ranqueles”. Sucede que como escritor suelo utilizar mucho las
herramientas del oficio de periodista, y tengo un proyecto de novela histórica
para escribir colectivamente. Sería un segundo proyecto. Está muy bueno
escribir colaborativamente. Tenemos a la espera de editar un policial hecho a
cuatro plumas y este otro borrador sería una novela histórica.
Mundo Feliz,
me está esperando como lectura previa a la maratoneada de la primer temporada
de Pluribus. Por lo que leí sobre la serie, entiendo que maridaría muy bien
con la distopía de Huxley.
Y por
último, para no extenderme, te podría mencionar que estoy indagando sobre el
desarrollo del género policial y me interesa mucho la literatura previa al
Giallo con elementos metafísicos. Me han recomendado una novela de Gastón
Leroux, el autor de “El fantasma de la Ópera”, que escribió 13 años después,
que le agrega al policial elementos de terror grotesco, insinuando morbo. Se
llama ”La muñeca sangrienta” y es una literatura bastante inusual para Francia
de los años 20.
Hace poco
leí por primera vez cuentos de Bukowski y me fascinó el realismo sucio y
marginal. Ahora tengo ganas de leer a Osvaldo Lamborghini, porque me han dicho
que tiene algunos puntos en común, aunque el argentino va mucho más a fondo en
lo político y psicoanalítico. Veremos.
¿Tenés rutinas
para escribir? Horarios, lugares, etc
No entiendo
ese ritual de ir a un lugar público para hacer una actividad básicamente
solitaria. Supongo que llevar un cuaderno a un café no era, centralmente,
escribir, sino buscar inspiración a través de la observación, porque escribir
conlleva concentración. Para mí es imprescindible una estación de trabajo. Mi
escritorio con televisor como monitor gigante de la computadora, la asistencia
de alguna IA para conversar sobre lo que escribo, internet para distraerme en
pausas, vidrieras virtuales de productos inútiles en temu, que no compro. El
photoshop para ajustar las fotos que la IA hace mal, para ilustrar lo que
escribo. La compañía de libros de papel a mi espalda. Ejemplares que casi no
toco, que tengo por fetichismo, y consulto en pdfs que tengo en los discos duros.
Necesito a mis gatos dando vueltas cerca. Y silencio. Por eso prefiero la
madrugada.
¿Cómo encontrás
inspiración para escribir?
Leyendo
mucho y mirando series de televisión. Le presto atención a las nuevas formas de
narrar lo de siempre. Porque la originalidad hace rato que dejó de estar en el
contenido y se trasladó al continente.
¿Estás leyendo
algo actualmente?
Ahora mismo
estoy releyendo “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”, de Weber.
Me interesa ordenar conceptos sueltos que tengo sobre el sentido común que
sostiene al relato libertario.
¿Solés volver a
un libro que hayas leído hace años?
Sí. Y cada
vez que lo hago siento que me voy a morir sin terminar de leer siquiera la
mitad de mi biblioteca.
Si tuvieras que
elegir un personaje de algún libro para sentarse a charlar un rato, ¿a quién
elegirías?
Gabriel
Condorcanqui, de cualquiera de las bibliografías que tengo sobre Tupac Amarú.
Hablaría sobre el concepto de rebelión, táctica y estrategia, historia... Le
leería “El príncipe” de Maquiavelo y lo invitaría a que lo analizáramos juntos.
En cuanto a tus
clases en Unsam, ¿este año cuáles vas a estar dictando?
Las mismas
de hace años. Introducción al estudio de organizaciones de la sociedad civil,
en una diplomatura de gestión de mutuales y cooperativas. Es la materia que
explica qué es una organización sin fines de lucro, e invita a pensar
críticamente su función política y económica en nuestra sociedad
capitalista. Y Cultura de la
solidaridad, en el marco de una cátedra abierta y gratuita, que ya lleva más de
20 años dictándose ininterrumpidamente. Desde allí abordamos críticamente la
práctica de la solidaridad, ordenamos conceptos teóricos, interpelamos,
incomodamos, y proponemos un modelo de solidaridad que no sea condescendiente
con la injusticia social, a la que llamamos solidaridad transformadora.
Comenzaste a publicar cuentos desde 2016
ininterrumpidamente, siendo seleccionado en antologías. Decidiste publicar tus
obras acumuladas desde 1999 en un tríptico, cuyo primer volumen lo editaste
autónomamente en 2023.¿Cómo fue esa experiencia?
Comencé a
mostrarlos unos años antes en un blog. En 2015, por primera vez, quedé
seleccionado en una convocatoria cuyo premio fue participar en una antología en
papel. Desde entonces, tuve la disciplina y constancia de volver a enviar a
concursos y convocatorias, y hasta el momento, ya llevo más de 20 libros
colectivos en donde quedó algún texto mío seleccionado. En 2020, con la
pandemia y la explosión de la literatura, advertí que lo que circulaba mío
estaba bastante desordenado y necesitaba editar todo junto. Pero era muy caro.
De modo que cuando cobré una indemnización, en 2023 me decidí editar con
Dunken, porque de allí eran la mayoría de las antologías en donde me habían
seleccionado. Fue una experiencia agridulce, porque costó mucho esfuerzo, una
tirada muy corta, difícil de vender, que cuando la agoté no pude reeditar. La
experiencia de elegir qué iría de toda mi retrospectiva fue un gran despertar
porque me obligó a proyectar un camino, más allá de si después pudiese o no
transitarlo en tiempo y forma. Organicé mi material y me di cuenta de que era
preciso separarlo en tres volúmenes. En el primero reuní los cuentos sociales,
de todo género y estilo. Pero que en común abordaban temáticas vinculadas a lo
comunitario. Lo llamé cuentos in
correctos. Historia, política, ideología, sociedad. Desde lo ecléctico de mi
escritura, con humor absurdo, acidez, sarcasmo, seriedad, drama, con tono de
divulgación académica, crónica, discurso biográfico, religioso, y todo lo que
el lenguaje permite jugar, manteniéndome dentro de la ficción. Pasaron los años
y no pude editar nada más, por mi cuenta, aunque seguí escribiendo y
acumulando. Por eso digo que mi actividad no es regular. A mitad del año pasado
abrí una puerta inesperada con la preventa y fundé mi propia editorial para
autoeditarme. Tengo mucho acumulado y pienso editar a otras personas también,
este año. Y desde agosto
una seguidilla de circunstancias confluyó en que ya llevé editados dos
libros con Escritores con gatos, mi sello. Y que con Dunken esté a orilla de
varios más, de corrido en pocos meses. Fui galardonado como escritor destacado
de 2025 en el portal Entre lectores & escritores, de la editorial, y eso se
materializa en el premio de editarme gratuitamente un libro que yo elija. Por
supuesto que elegí el segundo volumen del tríptico Antología tardía, que se va
a llamar cuentos Des Bordados. El cual está en maquetación para entrar a
imprenta. Es el volumen con cuentos que tratan sobre la soledad y giran
alrededor de la mala gestión de las emociones tristes como la ira, la envidia,
el desamor, el rencor, la tristeza, y otros desbordes emocionales de los
protagonistas o de otros sobre ellos. También con el abordaje ecléctico del
anterior. Y como si fuese poco, entran a imprenta también esos dos encargos de
antologías que dirijo, en donde hago mi primera experiencia en coaching literario. Y la primer novela colectiva,
ese policial ambientado en 2001 en puerta de imprenta. Podría haber sido un
domingo cualquiera, con Lilían Costamagna, Gladys Peña y Raúl Castell como
co-autores. Una historia contada desde
cuatro perspectivas diferentes, cada autor narrando a un personaje en primera
persona. Una locura. Tres años sin editar y en 6 meses cuatro libros propios
como autor y dos antologías como director, pero también con cuentos míos.
¿Cuál es tu rol
como Embajador cultural de varias entidades?
Cuando comencé a participar en las convocatorias de Dunken tuve la oportunidad de interactuar con otros colegas que también publicaban en la plataforma Entre lectores & escritores y me invitaron a leer cuentos en encuentros virtuales. Me enteré que había una organización que se llama Confederación internacional del libro y que surgió como alternativa a las ferias que organiza la industria editorial, promoviendo espacios, principalmente, para escritores independientes, a través de colectivos culturales. Cesar Salvatierra y Alan Morales proyectaron una feria en Lima semanas antes de que se declarara la cuarentena mundial, eso los llevó a diseñar la alternativa de la virtualidad, y fue cuando se expandió abruptamente. Así nacieron las FVL y se expandieron a todo el mundo. Me sumé a un grupo fundado por Silvia Almada, que se llamaba ELErs, por ser todos participantes de la plataforma ELE, que canalizaba la participación en esas ferias itinerantes por todo el mundo, y Silvia me fue animando a involucrarme más. Lo primero que hice fue de presentador y con el tiempo fui produciendo presentaciones hasta que finalmente me encargué de escribir ensayos para los homenajes que armábamos para los artistas del país anfitrión. Participé en muchas ferias, en las presentaciones que armaba Silvia, hasta que asumió la presidencia de Autores locales de Pilar y por falta de tiempo dejó de organizar nuestras presentaciones. Me gustaban tanto las ferias virtuales que comencé a hacer el trabajo de coordinación que hacía ella y me di cuenta que era mucho. Me sugirió que para facilitar la tarea debíamos solicitar autonomía y tener un embajador propio. Un año de experiencia después, me acompañó en esa solicitud, desde el desafío de representar también, además de al colectivo de elers, a autores locales de Pilar. En enero de 2025 asumí el rol de embajador cultural y convoqué a otros colegas para que me acompañaran, armando un equipo de trabajo. Porque no hubiese podido hacer lo que hicimos si no fuese porque conformamos un excelente equipo de gestión, en el que todos comulgamos el mismo espíritu solidario y remamos para el mismo lado. La licenciada en comunicación Natalia Martino, Rubén Darío Laurenti, un experimentado funcionario público de La Rioja, ya retirado y gran poeta y finalmente la terapeuta y vecina reconocidísima de Almirante Brown que entre muchas ideas que trajo, generó que la dirección de cultura del municipio creara una organización especialmente para canalizar la participación de los artistas locales en las ferias, a través nuestro; sin ellos tres no podría nunca sostener las 15 presentaciones promedio que hacemos en cada país.
Como pudimos abarcar más, invité a SADE filial San Martín a que participen a
través nuestro y a la recientemente conformada Comunidad Dunken, que es un
grupo de autores que publicamos con la editorial, más un grupo de colaboradores
bookfluencers y periodistas culturales. Actualmente hacemos alrededor de 15 presentaciones por
ferias, entre rondas de lectura de cuentos y poesías, mesas de editores,
jurados de concursos, profesores y talleristas, presentaciones individuales de
libros y docentes de literatura, entre otras propuestas que vamos inventando,
siempre de interés de escritores y lectores. Llevamos 53 ferias y estuvimos en
Perú, Ecuador, Chile, Uruguay, Argentina, Paraguay, Venezuela, Bolivia, Panamá,
México, Guatemala, Colombia, España y países con otros idiomas como USA,
Canadá, Reino Unido, Sudáfrica, Nueva Zelanda, Portugal, Brasil, Angola,
Italia, Francia, Alemania y la India llevando nuestra literatura en nuestro
idioma, esquivando barreras con los traductores automáticos. Este año, al grupo conformado por los
habituales participantes de las ferias le pusimos nombre propio, nos llamamos
Liga de escritores Autogestivos (LEA) y estamos transitando un camino de
institucionalización, para prepararnos para otros desafíos, siempre desde la
idea de la accesibilidad popular, gratuidad, trabajo en equipo y espíritu
solidario. Porque juntos llegamos más lejos.
Acaba de salir
a la calle tu libro “Rock Arg” que está inspirado en canciones del rock
nacional, ¿cómo abordaste esa temática homenajeando a Chalry Fito, Riff, y
muchos más cantautores argentinos?
Soy un músico frustrado, que apenas pudo estudiar un cuatrimestre en el conservatorio cuando tenía 15 años. Quise ser el Louis Armstrong argentino y solo llegué a ser el fotógrafo de la escena del rock góspel de la década del ´90. Lo más cerca del rock en español fue subirme al escenario donde los músicos cristianos, como Rescate, tocaban, para hacer las mejores fotos en vivo de las bandas. Y luego, ya especializado en eso de poca luz y mucho movimiento seguí a los clásicos del rock nacional en cada recital gratuito en el que pude colarme.
Para la
autopublicación de mi novela de terror patagónico “Elizabeth, la niña blanca y
el anchimallén”, me animé con una preventa, y como era un libro de costos
altos, prometí regalar un libro de cuentos más corto en formato digital, a
partir de un puñado de relatos que maridaban con una canción del rock nacional
cada cual. Entonces se me ocurrió seleccionar otros clásicos y escribir algo
inspirado libremente en esas letras. Mutó la dinámica. Fue entonces que tuve
que imaginar historias específicas para que las canciones calzaran como banda
de sonido. Una vez que tuve 20 me di cuenta de que podía hacer el esfuerzo
económico para mandar a imprenta una tirada suficiente como para cumplir el
compromiso con todos los que acompañaron la preventa de la novela. Y luego
recuperar el resto con la venta de los ejemplares sobrantes. Así que ya saben…
tengo 50 ejemplares de “Rock Arg” para ofrecerles directo del autor al lector.
Son
historias que se alejan de la intención que los músicos les dieron a sus
letras. Me divertí mucho escribiéndolas porque muchas dialogan entre sí, como
nunca lo hubiesen hecho los rockeros de la época de los '80. Hay un tríptico de
ciencia ficción donde una canción es de Virus y otra de Riff, por ejemplo. Y
unos cuentos arrabaleros en continuado, donde un tema es de La renga y otro de Los
fabulosos cadillacs. Y hasta hay policiales. Uno a partir de un tema de los
Abuelos de la nada, que a su vez se inspira en una película de Torre Nisson,
basado en Emma Zunz, el cuento de Borges. Un género que me fascina y estoy
estudiando a fondo. Tanto que ya tengo una carpeta donde estoy acumulando
material para el volumen 2 de “Rock Arg”, que se enfocará exclusivamente en
relatos policiales, también a partir de Soda, Charly, Spinetta, Fito y otros
que no pueden dejar afuera.
Sería imposible
elegir uno de ellos como el más apreciado o preferido por vos, pero, ¿podrías
contarnos un poco acerca de uno en particular?
Es difícil
elegir uno, porque la escritura es tan reciente que todas las historias son
creaciones mimadas, solo el tiempo pondrá distancia para notar cuales
envejecerán mejor. Pero intuyo que el lector quedará atrapado por la historia
basada en la balada de Donna Helena, de Fito Paéz, porque es un policial negro que
no pierde la cuota de erotismo que tiene la canción y a la vez es disruptivo.
¿Dónde podemos
conseguir este libro y todos los anteriores?
Venta
directa del autor al lector, por redes sociales, mediante comunicación directa
y transferencia bancaria. Siempre es mejor apoyar al autor sin intermediarios,
para que pueda seguir escribiendo. Se llevan personalizada dedicatoria también.
“Cuentos in correctos” y “Elizabeth” ya están agotados, pero este año reeditaré
una tirada cortita. Ahora tengo “Rock Arg” y en semanas salen “Cuentos des
bordados”, “Atrevidos", "Sosegá tu Júbilo” y “Podría haber sido un domingo
cualquiera”. Todos los libros se pueden reservar con precio de preventa.
Compartimos uno
de sus cuentos:
Redacción
tema: El Árbol
El árbol es
un ser vivo que sirve para muchas cosas. Por ejemplo, sirve para que en las
ramas vivan los pajaritos y en la sombra los santiagueños. También sirve para
fabricar el aire para respirar y para que no haya inundaciones de barro cuando
llueve mucho, porque en las hojas tienen unos agujeritos de donde sale el aire
y en las raíces tienen unos pelitos que sirven para que a la tierra no se la
lleve el agua. Además, toman agua por esos pelitos y entonces como tienen mucha
sed es más difícil que se inunde en donde hay muchos árboles. El árbol nos da
de comer también. Algunos tienen frutas ricas y otros tienen semillas ricas.
Porque no solo los pajaritos comen semillas, algunas personas en vez de
fabricar leche con vacas, hacen leche con semillas. Incluso el aceite para
hacer papas fritas se saca de unas semillas. Pero también les da de comer a
otras especies que no son humanas. Por ejemplo, las jirafas, que arrancan las
hojas de las ramas, y algunos pollos, que son los hijos de las gallinas, que
comen hojas que se le cae al árbol. Seguro que no sabían que los pollos comen
hojas, porque creen que los pollos viven encerrados y comen lo que le dan de
comer los granjeros. Pero hay granjeros que tienen pollos y patos que los dejan
salir y comer lo que quieran. Y los pollos siempre quieren hojas.
Y otra cosa
que seguro tampoco saben es que el árbol le da de comer a la tierra. Eso me lo
enseño la maestra. Porque la tierra es un ser vivo que se llama pacha mama. Las
hojas que se caen en otoño al suelo sirven para que las hormigas las corten en
pedacitos chiquitos y se las coman y lo que sobra se vaya descomponiendo como
el pan cuando compramos mucho y lo dejamos olvidado y se pone verde, entonces
lo tiramos como las hojas cuando se caen y quedan en el piso mucho tiempo y la
tierra se alimenta de eso y se mantiene marrón. Porque cuando la tierra es más
clara es porque le falta comida y agua, como en los desiertos, que se convierte
en arena. Lo de la tierra es raro, porque no es que come por la boca… lo que se
cae al suelo de los árboles, como la comida y los animales que se mueren, se
descomponen y con el tiempo se convierten en tierra y la tierra se hace más
grande y se mantiene marrón. A eso se lo llama ciclo de la vida, que es como
come la tierra. Por eso se dice que venimos de la tierra y a la tierra vamos,
que es una metáfora como decir que la luna es de queso porque tiene agujeritos.
Porque en realidad venimos de la panza de nuestras madres y cuando nos morimos
nos sacamos el cuerpo para que coma la tierra y nos vamos a otro lado, sin el
cuerpo. Algunos dicen que nos vamos al cielo y otros dicen que nacemos de nuevo
con otro cuerpo y otra madre… pero nadie lo puede asegurar porque los que nacen
de nuevo no se acuerdan y los que se van al cielo no vuelven ni tienen como
llamar a larga distancia, porque parece que allá no hay internet.
También las
camas y las mesas y las sillas se hacen con madera, que es de lo que está hecho
el árbol. Antiguamente el árbol daba palos para hacer los muebles, ahora la
madera viene como pedacitos chiquitos de carne picada, pero de madera, que
luego en vez de ponerle huevo para hacer hamburguesas caseras, se le pone como
un pegamento que se revuelve y se hace una masa con la que se fabrica unas
maderas de madera, que luego se cortan para hacer los muebles. Yo vi en
internet como se hace. Entonces después, uno va al supermercado y compra una
caja donde viene el mueble para armar. También vi en internet que antes, todas
las hamburguesas se hacían así, incluso en los Mc Donalds, que se llamaban
Pumper Nic. Ahora es al revés, los muebles vienen desarmados y la comida viene
armada. Debe ser porque a la gente grande no le gusta cocinar y en cambio le
gusta jugar.
Hay
distintas especies de árboles. Esta el árbol de la vida y el de la sabiduría,
que es el de la fruta que comió Eva y supo la verdad de cómo funciona el mundo
y que le convido a su pareja Juan Domingo y por eso fueron expulsados del
paraíso por los militares que bombardearon una plaza llena de palmeras, que son
una especie de árbol como los paraísos, pero sin bolitas, como los que
manejaban los aviones que tiraron las bombas. El árbol genealógico, que es como
el de la sabiduría de saber cómo se llamaban los abuelos y todos los parientes,
menos los desaparecidos, que son parientes robados, que si son grandes se
llaman hijos y los mataron y si son chicos se llaman nietos, aunque les hayan
cambiado el nombre para que no los encontremos. Pero de a poco vamos
encontrándolos y nos damos cuenta que ya no son más chicos, ni tampoco nietos,
sino ahora son tíos y abuelos segundos, que significa algo así como tíos de
nuestros papás, o más o menos. También hay árboles chiquitos. Uno se llama
arbusto y otro bonsay. Son como la diferencia entre niño y enano, que es
grande, pero en miniatura. Porque los japoneses encontraron una manera de hacer
que los árboles sean mini árboles, porque ellos son especialistas en hacer todo
más chiquito, porque tienen poco lugar. Lo mismo le debe haber pasado a unos
indios que vivían en el norte de Perú y el sur de Ecuador, que aprendieron a
hacer chiquita la cabeza de las personas muertas, porque no tenían mucho
espacio porque en la zona hay tantos, pero tantos árboles que no queda lugar para
hacer cementerios grandes. Seguramente los japoneses le enseñaron a reducir
cosas, porque los peruanos y los ecuatorianos son hijos de los japoneses porque
se les nota en la forma de los ojos.
Algunas
personas son tan tontas que no saben cuántas cosas da el árbol, por eso es
importante que me ayuden a mostrar esta redacción a mucha gente, para que todos
sepan porque para que los árboles sigan dándonos todo lo que nos dan, tienen
que seguir estando como los trabajadores. Es muy importante porque esas
personas que no saben son las que mandan y es muy malo vivir en un lugar donde
el que manda no sabe porque después se equivoca y somos todos los que sufrimos
cuando ellos se equivocan, como en Brasil que tienen un presidente que no sabe
mucho y encima les echa la culpa a otros. El tema del árbol es como el de la
gallina de los huevos de oro, si se la comen no va a poder dar más huevos de
oro, porque como dijo el pingüino, el que se muere no puede pagar. Como los
trabajadores, que si no pueden trabajar no pueden dar una cosa que se llama
plusvalía, que sirve para que los que mandan sigan mandando. ´Por eso quieren
que la gente no se quede más en sus casas y vuelvan a trabajar, pero no se dan
cuenta que se pueden morir y entonces no van a tener más eso que hace que sigan
mandando. Entonces, cuando los que mandan no saben todas las cosas que dan los
árboles, los sacan para poner soja y entonces nos quedamos sin aire, y sin
sombra para los santiagueños…. Pobrecitos... En la historia de la humanidad
pasó que una vez, los ingleses, que fueron los que hicieron los trenes, le
sacaron casi todos los árboles a los santiagueños para hacer las vías con
palos, tanto que llegó un momento que dejo de llover y empezó a faltar agua.
Porque los árboles además hacen lluvia. Y entonces muchos santiagueños se
fueron a vivir a Palermo y pusieron peñas, que son como Mc Donalds de empanadas
y vino tinto, donde se canta y baila. Pero ahora también están sacando los
árboles de Palermo y no sé a dónde van a ir los santiagueños, porque en Tucumán
no los quieren. Es importante que se sepa que los árboles sirven como los
suegros, que cuando los recién casados van a alquilar su casa les piden que los
acompañen a la inmobiliaria, así les dan un departamento. De la misma manera
los árboles son los que hacen que haga frío en invierno y calor en verano y
llueva cuando tiene que llover y los animalitos tengan sombra como los
santiagueños y los pajaritos tengan casa y la pampa tenga el ombú. Pero eso es
un decir, nomás, porque no hay ombúes en la pampa ni gorilas en la capital… son
maneras de hablar con metáforas, como cuando se dice que el arbolito te vende
dólares. Lo que dan los árboles además de todo lo otro, es papel, que se hace
de la misma manera que los muebles, pero en fábricas que contaminan. Por eso es
importante comprarle papel a los hippies, que lo hacen de una manera que no
hace daño a la naturaleza.
Me fui por
las ramas… ja, es un chiste de metáfora. Lo importante es que la gente sepa que
hay que cuidar los árboles porque sirven mucho y no hay que arrancarlos. Sino
todo lo contrario. Mi abuelo decía que en la vida hay que tener un hijo,
escribir un libro y plantar un árbol. Pero eso como mínimo, lo ideal es tener
muchos hijos mezclados, escribir muchos libros, leer más libros (si tienen
fotos mejor, porque se leen más rápido y entonces se puede leer más libros y no
mirar tanto Netflix porque como te muestra todo, no podés imaginar... en cambio
los libros, aunque tengan fotos, te hacen imaginar, que es como hacer gimnasia
para sacar músculos en el cerebro... porque cuando no tenés músculos en el
cerebro no podes fabricar pensamientos y tenés que comprar los pensamientos
hechos en el supermercado como la comida que se hace ahora y no antes) y
plantar muchos árboles, aunque sea en otro lado que no sea tu casa porque tenés
patio con baldosas o vivís en departamento, no importa. Y tener mascotas que no
sean compradas, menos tortugas, porque viven más que nosotros y después nos
morimos y no queda nadie que las cuide como a Mirtha Legrand. Chau, Así
terminé. Lo demás lo borré porque mi papá me dijo que, si no, era muy largo y
nombrar a Mirtha Legrand da suerte.
Redes:
https://fernandobustosodzomek.blogspot.com
https://www.instagram.com/fernando_bustos_odzomek/
¡Gracias
Fernando!
©Silvia Vázquez



Interesante trayecto que te consolida día a día. Hay mucho por hacer, tanto como hacerlo bien. Éxitos SIEMPRE
ResponderEliminarAdelante!!! Felicitaciones 👏
ResponderEliminarInteresante nota, aun conociendo el paño. Hay un abordaje amplio que deja ver la cuota de responsabilidad con que asume desafíos y propósitos de meta lograda. Lo de las Ferias Virtuales es un enorme potencial que apoyamos (me incluyo y nos incluimos) con una mirada abarcadora que trasciende. La obra literaria de Fernando va encontrándose con su público, y lo seguirá haciendo porque está en su salsa. Felicitaciones al Blog y al entrevistado.
ResponderEliminarGracias por tan hermosa conversación. Aprovecho para agregar que la colega y gran amiga que forma parte del equipo junto a Rubén Darío y Natalia es la cuentista, terapeuta y gestora cultural Ines Gandolfo. quien no solo es enlace del equipo con la comunidad literaria de Almirante Brown, sino una imprecindible consejera en la difícil tarea de articular idiosincrasia en un colectivo tan amplio y de tanta heterogeneidad.. Advertí que en traslado de las respuestas de mi PC a este blog perdí la mension explícita y quedó como la mujer sin nombre. Aquí explícito. El grupo ferias de la embajaduria acaba de inaugurar nombre después de un año de haber nacido. Nos llamamos LEA, liga de escritores autogestivos, y lo gestiono junto a Rubén Darío LairentiNatalia Martino ye Ines Gandolfo.
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