sábado, 3 de diciembre de 2022

Escritor invitado: Rubén Amato

 La valija plateada (homenaje al gran Hitchcock)


Siempre que termino de ver una película me aparece una pregunta, o varios interrogantes encadenados al mismo tiempo, solo para imaginar,  de curioso nomas... e imagino a lo pavote... qué será de la vida de los actores... si continuarían con el personaje a cuestas por mucho tiempo, o si vuelven a su personalidad de inmediato al encenderse las luces de la sala... donde ya ni las butacas -de cuero verdadero- quedan de aquellos cines de barrio casi todos convertidos en templos y que recién  ahora se han reciclado por pequeñas salas intimas donde se puede  comer  en comodísimos asientos en pana roja que de seguir el mundo en pandemia empezaran a ser devorados por polillas cibernéticas de triple dentadura como microscópicos tiburones...  por el abandono y el desencanto.
(No sé si esto suceda tanto hoy 2021 con tanta oferta de plataformas para hacer con las pelis y las series lo que uno quiera tan solo apretando un botón de los tres o cuatro controles remotos... o la tablet o el celu)Salía del cine impregnado de lo que había vivido a partir de la trama... como si perteneciera al elenco...Salir contagiado de esas formas de ser de hablar o de caminar.Estas sensaciones son de aquella época gloriosa cuando nos preparábamos para salir al cine en lugar de quedarse en casa por la inseguridad...nos vestíamos de manera elegante para tener un "programa" de sábado o de jueves... todo un proyecto familiar para despejarse de la rutina ... una noche diferente en el mes...para parejas o para solitarios que nos daba la sensación de ir a buscar el entretenimiento ... de tener un papel protagonista en la elección de la historia para enriquecernos con el séptimo arte...Las películas que prefiero son las que tienen por un gran rato de su duración un juicio... me acuerdo de Kramer vs. Kramer,  El juez, la legendaria Los doce del Patíbulo,  Testigo de Cargo...y tantas otras que ponen a la justicia en jaque con una ficción donde se puede ver el trabajo de los actores sino también el del  creador... el  guionista junto al director poniendo la cámara  en tal o cual lugar para nosotros pudiésemos comprender que es lo que quieren decirnos.No se a Ud. pero a mi me daba hambre al salir del cine y después ya con una de muzza con fainá ... encaraba para culminar le salida hacia alguna librería de Corrientes. Y hacia tiempo hasta volver a casa revisando libros que jamás compraba ... era una media hora solo para no subir al bondi con el estómago repleto y poder tirarme una siesta en la hora y cuarto que duraba el viaje desde el centro hasta mi casa...
Recuerdo aquella tarde soleada donde había ido a mirar libros en una de las librerías mas importantes de la avenida Corrientes : Fausto,a pocos metros del cine .Yo me tiraba de cabeza en la mesa de novedades y mientras disfrutaba de la
s nuevas formas de diseño de las portadas de libros de mis autores preferidos veo que en la mesa de libros técnicos hay un movimiento extraño de un señor de traje gris sin corbata que hacia algo con su portafolios... en esa época se habían estrenado dos cosas muy notorias en el microcentro, una eran las paradas de colectivos con asiento y la otra eran los detectores de circuito cerrado que impedían que algunos distraídos siguieran robando libros.(Ud me preguntará que tiene que ver la parada del colectivo con el asunto de las alarmas antirrobo ...?  por ahora nada )Y si... en algún momento he fantaseado con robar un libro nuevo flamante con ese olorcito a papel mezclado de cola de pegar tan pero tan tentador... e imaginaba leerlo en el colectivo en el viaje de vuelta a casa)Si ... no me mire raro ... o me va a decir que alguna vez no se le ha cruzado hacerlo a pesar de que jamás lo haría...Y de pronto empezó el señor de traje gris a levantar la voz diciendo que el no iba a  abrir el portafolios por nada en el mundo que "abrase visto"  que "no hay respeto" y lo coloca encima de la mesa de libros y sigue amenazando a los vendedores de salón que de hacerlo llamaría a la policía y que lo iban a tener que indemnizar por demorarlo cuando tenía que volver a su  lugar de trabajo.(entre nosotros ... de tener que volver al trabajo no estaría argumentando tanto... no se lo veía desesperado por ir al trabajo mas bien estaba esperando que la situación se desgastara para rajar de ahí con lo que había en su valija plateada)Yo no me podía mover porque era eso mucho mas entretenido que la película terminaba de ver .Ahora retrucaba el vendedor pidiéndole que en tal pilón había un libro más (que era el que el hombre del traje gris supuestamente tenía bajo código numérico  en su portafolios plateado otra novedad de la época)  habpa también un portafolios plateado en la película y adentro había un montón de billetes y el tipo que lo llevaba no quería decir el número para no ir preso.Volviendo a lo real ... el vendedor insistía que lo abra y  el tipo que no, ya  cruzado de brazos amenazante.Cuando parecía que todo iba terminar... que los había desgastado a los vendedores y lo iban a dejar ir el tipo me mira a mí y me pregunta  con la mirada como para encontrar un aliado y qué  escuchen los otros dos, los vendedores de salón, todos pendientes de mi parlamento y ahí si me  convertí en un personaje de película y dije:  " mi abuela solía decir que si uno es inocente no hay por que tener miedo ". Mi voz sonó a representante de un juicio... un juez diría yo... y no hizo falta que haya música de fondo.
Inmediatamente entra a la librería un policía que había visto absolutamente todo desde el asiento de la parada del 39 , pero mirando hacia la fachada de las vidrieras de fausto...había estado tomando un helado y era cierto que el hombre tenia un libro afanado en la valija plateada.(jaaa. "La Valija Plateada... "   no parece una peli de Hitchcock ... lindo nombre para un relato de suspenso no?).Mire. Se la hago corta. Al final abrió y sacó el libro... y dos o tres más ...parecía ser que el hombre del traje gris burlaba los censores anti robo de las librerías con un anti dispositivo que él mismo había diseñado en la valija para robar libros técnicos que después vendía a la mitad de precio en las escalinatas de la facultad de Derecho a alumnos de primer año ...Ah ... me olvidaba de decirle el nombre del  libro...( disculpe la torpeza )el libro se llamaba El Código Penal... que causalidad mi querido Watson... (si en en lugar de afanarlo lo hubiera o hubiese leído otro seria el asunto...el policía lo venía siguiendo desde hacia  tres meses por casi todas las librerías del microcentro y un total de cien libros  carísimos de esos de encuadernación importada.No llamaron a un patrullero y el hombre se fue con el poli y su portafolios vacío ... no se lo llevó a los empellones... por lo cual una mujer que recién ingresaba a la librería dejo entrever que habría cierta complicidad entre el poli y el hombrecito... y ahí yo aporte  a esa escena REAL un último parlamento con ese rol de juez que se me había pegado de estar en el cine apenas hacia un rato: ...dije de manera contundente y sin necesidad de ensayar o pasar letra:-- pst... no lo diga dos veces...
(Imitando la voz de Humphrey Bogart)
Jajaja... y empecé a caminar hasta la parada de colectivo 5  para ir a mi casa...Rubén Psico-escriba
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