viernes, 30 de diciembre de 2022

Escritor invitado: Rubén Amato

 Inventario para un equipaje


Y puedo decir que he muerto de muerte cotidiana cada vez que una injusticia se me incrustó en la cara como un sopapo, al ver llorar de miedo a mi madre y apenas atinar tomarle la mano sin que eso evitara el pánico en su mirada. (Porque a gatas me enseñó de mimos y de upas pero si me empoderó para las cuestiones de las angustias)Y puedo afirmar (con cierta dudosa objetividad) que he vivido una que otra vida prestada que tendré que devolver indexada, no sea cosa que se me demande por escatimar  el disfrute y la buena fortuna que el universo siempre te regala a condición de que aproveches la volada.Estuve casi gateando por las cornisas cada vez que el corazón se parte en mil pedazos porque un amor se las toma de mi vereda por largo rato y  hay que empezar a hacerlo de nuevo y  las estrategias -que escasean- solo traen la misma cantinella que los ayeres y los mañanas.Y las tantas excusas para no vivir que te ofrece este mundo ya cansado de girar, aburrido de gritar que no da más de tanto árbol que se asesina, de tanto calor que no le queda otra que expulsarlo de sus entrañas, de tanto río que arrastra los fracasos de los dueños de la tierra  solo porque algún encargado no uso el recurso para contener la furia de cinco siglos tal cual.Morir de muerte cotidiana me fue dejando -a lo largo de las veces- como más fortalecido . En jueguitos electrónicos los habrás visto: esa mentira que tenés otra vidita para gastar si fuiste algo precavido.Sólo que en este mundo real tanto tuyo como mío no habrá otra oportunidad si sigues pateando las cosas hacia adelante.Así que no nos queda otra que "seguir" con los pedazos averiados, con la pena escurrida en los trapos de tanta lágrima, ya sea muy llorada o tragada, haya sido sentida o disimulada. No nos queda otra que andar viviendo mientras nos dejen y tratar que no nos maten las ganas. Porque el sol esta aíi, y las estrellas, la Luna que no paran de hacer lo suyo. El nuestro si lo vemos con buenos ojos no es un trabajo tan grande. Sólo encarar cada momento como si fuera el último .Creo que morir de muerte cotidiana - sin querer - me salvó la vida .Rubén

psico/escriba 
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