viernes, 22 de febrero de 2019

DEPORTE EXTREMO: Sentirse pájaro en apenas segundos




 Si nunca volaron en parapente y quieren probarlo, lo más sencillo es hacer un vuelo en un parapente biplaza, con un piloto calificado. El biplaza es un parapente diseñado para llevar el peso de dos personas, el piloto y el pasajero, sin necesidad de que el pasajero tenga ningún conocimiento previo de esta forma de vuelo. Tampoco hay limitaciones de edad o físicas, basta con que la persona sea capaz de correr algunos pasos y tenga unas condiciones de salud mínimas compatibles con el vuelo, por ejemplo, que no sufra del corazón o de pánico a las alturas. Los menores deben tener un peso mínimo y ser autorizados por sus padres.


El despegue se realiza como en un parapente normal y de él se encarga el piloto, el pasajero sólo debe seguir unas sencillas instrucciones, dar algunos pasos y dejarse elevar por el parapente, generalmente con toda suavidad. Una vez en el aire irá cómodamente sentado en el arnés hasta volver a tocar tierra.

El tiempo de vuelo de un biplaza estará condicionado por las condiciones meteorológicas imperantes y lo que el pasajero decida. Asimismo, el lugar para volar dependerá de las condiciones meteorológicas del día, que deben ser las adecuadas para un despegue sin sobresaltos.

Los vuelos de bautismo generalmente duran entre 10 y 40 minutos, según las condiciones atmosféricas y cómo se sienta el pasajero. Muchas veces, la emoción de elevarse por primera vez hacia el cielo acompañado por las aves, sumado a las sensaciones que se experimentan en un parapente, los movimientos del aire, etc., hacen desaconsejable prolongar el vuelo más allá de media hora. Sin embargo, tras un primer vuelo muchas personas descubren la magia de volar y sienten que desean volar en parapente por sí mismos, algo que se logra tras hacer un curso de parapente en una escuela.
Es importante realizar este tipo de vuelo con un piloto que tenga titulación y licencia para volar en biplaza, lo cual nos dará una cierta garantía sobre su criterio para despegar en las condiciones óptimas de seguridad para el pasajero, y para hacer de ésta una experiencia emocionante, segura y placentera. En España la Federación Aeronáutica exige a estos profesionales la licencia de piloto biplaza para que cuenten con el seguro asociado que cubre a piloto y pasajero en caso de un mal aterrizaje o un accidente mayor pues, aunque el vuelo en biplaza es de los más seguros, no está exento de los riesgos de cualquier actividad aérea.

(fuente: ojovolador.com)

                               

El piloto entrevistado es Pablo Altea, quien está trabajando en el Mirados de los cóndores, Merlo, Pcia de San Luis. Vuela alrededor de 20 veces por día, dependiendo del clima.
Pablo es jujeño, hizo el curso en su provincia y ahora acompaña a los turistas en esta aventura de volar.

Estoy en el Mirador de los Cóndores, El Filo, provincia de San Luis. La calle divide San Luis de Córdoba. Una confitería con vista panorámica y tirolesa sobre un lago. 
Gente observando los vuelos. Algunos esperando para sentirse pájaros por unos minutos y otros mirando cómo pueden animarse a hacer semejante locura.

Yo fui de las primeras del día sábado, luego de frustrarme el viernes por falta de viento.

Lo hice, acompañada de Pablo Altea ( instructor y piloto licencia 294 FAVL) , quien me dio unas breves indicaciones y constantemente me consultaba si estaba cómoda y bien. Luego de aterrizar y haber visto Villa de Merlo, Carpintería y lo más alto de las montañas puntanas, llegando a meternos dentro de una nube a más de 2150 mts de altura, le hice algunas preguntas para redondear la aventura.



Pablo, ¿Cuánto hace que volás?

Veinte años.

¿Dónde fue el primer vuelo?

En Jujuy, soy de San Salvador. Fue el más lindo como todo primer vuelo y lo más difícil de explicar. Es una mezcla de “ qué c…hago acá arriba” y “qué bueno estar acá”.

¿Dónde aprendiste?



Aprendí con un instructor en Jujuy. Hice el primer curso ahí y después empecé a volar, a ganar horas, rendí exámenes a hice otros cursos para mejorar el vuelo. Rendí para tener la licencia profesional para poder competir y poder volar con pasajeros.
En Jujuy hay un lugar muy lindo para volar, el Cerro Zapla (sureste de Sierra de Zapla al norte de Cerro de Portezuelo y al sur de Cerro Centinela, de altitud 2151 metros.). Lo que pasa es que queda como a tres horas y el camino está destruido.

Pablo sigue inflando su parapente, la gente se acomoda para sacar fotos y ver si se anima a volar.
Quedan de compañeros el sol, las nubes y el cielo diáfano que invita a la aventura.

                             

Solo hay que animarse.


elhuevoparapente hotmail.com
02264 756799

©Silvia Vázquez
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