viernes, 18 de octubre de 2019

Escritora invitada: Edith Carril



“Tengo sesenta años, y treinta y cinco de médica internista y psiquiatra. 

Oriunda de San Antonio de Padua, en los últimos años, me dediqué a enlazar la literatura con las psicoterapias.  

Confirmé que la palabra escribe, escucha, sana. 

Tiene vida propia y  seduce la mía.  

Desde entonces, soy feliz.”, dice la autora.


Letra viva, con rasgos personales y propios que llega al lector de forma sencilla y agradable.




Ella recibió:

* 1er premio internacional microficción "Martín Fierro", 2019, San Martín lee, Municipalidad  de San Martin.

* Mención especial, poesía Los templarios, España,2019.

Es 

* Miembro de Laboratorio 2017- café literario, biblioteca Garabombo, Pdo. de San Martín.

* Integrante de la Escuela de Escritores CILSAM.

* Conferencista invitada: Encuentro de Poetas- 2018-2019, Capilla del Monte, Córdoba.

* Participó en el Encuentro de escritores, editorial G.E, Hotel Bauen, CABA.2019.

Es 

* Letrista de: "Canturbe en prosa", con Jorge Garagotche, banda musical en vivo y       poesía de autoría.


* Publicó en revista El Narratorio, Chile.

y en las siguientes antologías:

* Antología Letras Vivas, edit Grupo de escritores, CABA, 2019, género poesía.
* Antología ,Junín, Pcia de BsAs, género relato breve.
* Antología Cilsam, San Martín. 2019.



Taicamuju 

En los tiempos de Puertas Abiertas, los de arriba se negaban a dormir. Preferían viajar.

Las primeras fueron las estrellas. Mutadas, traspasaron los portales. Provistas de mochilas, cargaron con algunos espejos. No por narcisas, más bien, para recordar.

- Si es bello en lo alto; por debajo, será igual- y con esa motivación partieron. Caminaron juntas, en hilera, por los bordes de éste mundo. Al ver una montaña, decidieron conocerla. Le llamaron: Taicamuju; su primer hogar. Era víspera de siembras; el pueblo moluche estaba despertando.

Otras, enredadas con el arcoiris, copiaron la negrura de los nimbus, dando color a sus cabellos. Tejieron trenzas muy largas, hasta el fondo del cañaveral. Se fusionaron con el humus y muchas fueron semillas. El resto, eligió ser arroyo y zorzal.


Enamorados, los espinillos, crecieron entre sus reflejos. Jugaban entre sí con las quenas. Al paso de las lunas, tierra y luceros, se convirtieron inseparables. Enraizados, unieron el Cielo con la Pacha. Los habitantes, al llegar el invierno, le tallaron vientres y placentas. Caciques y pueblo, danzaban con rezos; los soles, competían en los altares.

Desde aquellos días, los moluches siempre cosechan; mientras ellas, las estrellas, siguen pariendo. Taicamuju, madre fértil, lo celebra.


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2 comentarios:

  1. "los soles, competían en los altares"

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  2. La mejor desde lejos .una persona a la que amamos tanto tanto .

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